Guatemala nunca ha participado en un Campeonato Mundial de Futbol de selecciones mayores (llamado simplemente el Mundial), o para ser más específico, en la categoría absoluta masculina, que es el torneo con mayor nivel de mediatización que existe en este deporte y también en todo el ámbito deportivo. Y, a como van las cosas, se hace cada vez más difícil que lo haga. Las trasformaciones del balompié en la actualidad alejan a Guatemala de la posibilidad de asistir a un Mundial de futbol, ya que persisten las condiciones estructurales y superestructurales que nos afectan de formas muy negativas como país. Mientras la clase dominante guatemalteca continúe siendo la que es y lo que es, las contradicciones que generan los graves atrasos sociales y económicos continuarán. Esto se refleja en lo psicológico. Se ha hablado hasta el cansancio de la mentalidad derrotista en las selecciones masculinas mayores, pero esta no cambiará en tanto persistan las condiciones que el poder hegemónico produce, sumándole a esto la consecuencia en lo físico que deja en desventaja al equipo guatemalteco en comparación con muchos del resto del mundo. Ha sido el eterno camino de Guatemala con los campeonatos mundiales de futbol en selección absoluta masculina. No nos ha quedado otra opción que vitorear a otros equipos, o como decimos de manera coloquial, irle a otras selecciones, con tal de no quedar atrapados en el vacío.
Haciendo una aproximación de entrevistas sociológicas con un poco de etnografía, que advierto no es todavía un trabajo riguroso, pero que sí me permite exponer estas ideas primarias en la presente columna, los siguientes equipos nacionales han sido el paliativo guatemalteco frente a la ausencia perenne de nuestra selección masculina mayor en el Mundial.
Brasil, Argentina, Italia, Alemania, Holanda (aunque ahora de manera oficial, a partir del 1 de enero de 2020, se denomina Países Bajos, en el mundo del futbol para varios de nosotros sigue siendo Holanda), son los equipos históricos de la afición guatemalteca. Más recientes aparecen los gustos por Francia, España, Portugal, Croacia y una que otra persona por Bélgica. Inglaterra y Uruguay son algo así como una afición fluctuante: algunas personas hablan de ellas históricamente y otras manifiestan la simpatía por causas recientes.
Fundamentalmente, el futbol se admira por la técnica, la entrega, la fuerza, los valores y el arte de las jugadas, aunque haya otros elementos involucrados. Todo esto lo hemos tenido que depositar en otros equipos del mundo porque el de Guatemala nunca ha logrado clasificar. Por supuesto que han existido muy buenos jugadores guatemaltecos, que merecieron estar en un Mundial, y selecciones prometedoras, pero esto no ha sido suficiente. De ahí que la magia deslumbrante de Brasil en los años sesenta, principalmente en el Mundial de México 70, haya enamorado a tantas personas en Guatemala. En adelante, la Brasil de los setenta y ochenta, con Rivelino, Eder, Dirceu, Zico, Sócrates, Falcao, y la de los 90 e inicios del siglo XXI con dos copas del mundo ganadas -1994 y 2002- y el subcampeonato del 98, ha sido ese hilo que mantiene la afición, a pesar de que en la actualidad Brasil está muy lejos de aquellas glorias.
La afición por Argentina surge en los 70, con el triunfo en el Mundial de 1978: aquel inolvidable equipo dirigido por César Luis Menotti y que contaba con figuras como Kempes, Fillol, Passarella, Bertoni, Luque y Larrosa, este último jugador de Comunicaciones en 1971 fue la razón. Luego, en los 80, el genio de Maradona y la fortaleza de aquella selección liderada por él y dirigida por Carlos Salvador Bilardo, que ganó el Mundial de México 86 y el subcampeonato de Italia 90, permitió que creciera el apoyo para Argentina. Este continuó, a pesar de los altibajos en los 90 y los primeros mundiales de los 2000, hasta que apareció Lionel Messi, acompañado por otros grandes jugadores, para llegar al subcampeonato en Brasil 2014 y ser campeones en Qatar 2022.
Italia es una afición fiel en Guatemala, aunque tenga ya 3 mundiales seguidos a los que no asiste (2018, 2022 y 2026). Hoy es una añoranza de muchos (me incluyo), pero es innegable que subsiste su simpatía en aficionados guatemaltecos. El histórico Mundial de México 70 fue un momento clave para esto y la amplia colonia italiana en el país, con sus descendientes que ya son guatemaltecos. Los campeonatos del 82 con Rossi y Zoff a la cabeza, y del 2006 con Buffon, Totti y Cannavaro como referentes, fortalecen la admiración de varios aficionados guatemaltecos por la añorada Squadra Azzurra.
Alemania también tiene seguidores leales, entre los que me cuento. La constancia, la disciplina y la potencia de la selección germana, al mismo tiempo que una amplia presencia de alemanes en el país, han sido motivos para que su afición sea grande en Guatemala. Seeler, Beckenbauer, Breitner, Rummenigge, Schumacher, Matthäus, Brehme, Völler, Klinsmann, Haessler, Klose, Khan, Ballack, Neuer y Lahm son nombres que se recuerdan y se asocian a esas características: 8 finales jugadas y 4 de ellas ganadas, aunque hoy esa Alemania ha quedado mucho a deber en 3 mundiales consecutivos con rápidas eliminaciones.
Tal vez el ser eterna subcampeona ha sido una de las causas para que la afición por Holanda persista, aunado a que es un futbol que combina fuerza con elegancia y ciencia. Los recuerdos de Cruyff, Neeskens, Krol y toda aquella selección de la Naranja Mecánica, bajo la dirección de Rinus Michels con su invención del Futbol Total en el Mundial del 74 y luego en el 78 con el austriaco Ernst Happel como entrenador; y una década después la de Gullit, Rijkaard, van Basten y Ronald Koeman, también dirigida por Michels, y que ganó la Eurocopa de 1988, permanecen en la simpatía de varios aficionados guatemaltecos. La presencia de jugadores holandeses en los equipos más mediáticos de Europa, destacando hasta la fecha, ha mantenido a sus aficionados en Guatemala.
La Liga española ha hecho crecer la simpatía por España entre aficionados de Guatemala, siendo el campeonato logrado en el 2010 el motor principal, así como las Eurocopas ganadas del 2008 y el 2012 y la más reciente del 2024. Entre el Real Madrid, el Fútbol Club Barcelona, el Atlético de Madrid, el Sevilla, el Betis, el Valencia, el Rayo Vallecano y el inolvidable Deportivo La Coruña como principales clubes seguidos aquí, han sido alicientes para esas aficiones. Pero también hay que sumar la alta migración española a Guatemala a consecuencia de la Guerra Civil de 1936-1939, la presencia de ciudadanos españoles actualmente por razones de la globalización y el ethos señorial de muchas personas que se identifican con España a partir de imaginarios con raíces coloniales.
Jugadores específicos han hecho lo suyo con simpatías recientes: Cristiano Ronaldo con Portugal y Davor Suker y Luka Modric con Croacia son ejemplos importantes.
Francia es otra afición en Guatemala. Surgió en la década de los 80 con aquellos grandes equipos liderados por Platini, Tigana, Giresse, Amorós, Genghini, y con Michel Hidalgo y Henri Michel como entrenadores, ganando la Eurocopa de 1984 y siendo protagonistas en las semifinales de España 82 y México 86. Esta admiración por Francia en muchos aficionados de Guatemala volvió a aparecer con el triunfo de los galos en el Mundial del 98 y el subcampeonato del 2006, con Zidane a la cabeza, acompañado cuando fueron campeones por Deschamps, Desailly, Thuram, Vieira, Djorkaeff, Barthez y Blanc, entre otros grandes futbolistas de aquella generación. Ahora, desde su campeonato en Rusia 2018 y el segundo lugar en Qatar 2022, manteniendo la contundencia y el buen juego, Francia aumenta sus aficionados en Guatemala con Mbappé, Dembelé, Barcola, Rabiot y Olise como insignias, con un buen entrenador como Didier Deschamps.
La Liga Premier inglesa ha provocado aficiones en Guatemala hacia su selección, lo cual es un fenómeno más reciente, aunque los ingleses han tenido aficionados en este país desde décadas atrás, aunque menos conocidos. El Liverpool y el Manchester United como equipos históricos y más recientemente el Chelsea y el Manchester City han sido incentivos. Sin embargo, la admiración por el equipo inglés crece, sobre todo por figuras como Kane, Bellingham, Rice, Rashford, Gordon y Pickford, entre otros.
Uruguay también encuentra seguidores en Guatemala. La presencia de jugadores uruguayos en los equipos guatemaltecos, así como las selecciones de La Celeste que brillaron en mundiales como el de México 70 y el de Sudáfrica 2010, son importantes para esta afición por los charrúas. Pero también la mítica victoria de Uruguay en Brasil 1950, inmortalizada con el nombre del maracanazo, hizo que se forjara una leyenda del equipo que entrelaza los nombres de Schiaffino, Varela, Ghiggia, con aquellos del 70 como Cubilla, Mazurkiewicz y el Pocho Cortés, y los más recientes de Suárez, Forlán, Cavani, Abreu, Lugano, Godín y Valverde. El afecto de la afición guatemalteca a Rubén Amorín, a Julio César el Pocho Cortés y a Carlos Miloc, quienes fueron entrenadores uruguayos en Guatemala, fue importante para que muchos aquí simpaticen con la selección de Uruguay. Por lo regular, los aficionados guatemaltecos de la Garra Charrúa han investigado sobre la primera copa del mundo ganada por Uruguay, lo cual ocurrió precisamente en el primero de los mundiales, en 1930, en el Estadio Centenario de Montevideo. Los nombres de Scarone, Nasazzi, Andrade y Cea se suman a la admiración de algunos de sus seguidores en Guatemala que han profundizado en la historia de aquel equipo.
Un fenómeno importante es que todo Mundial ha tenido sus simpatías particulares o de cariño especial para la afición guatemalteca. En los mundiales de los 70 fue Perú; en el 82, Honduras; en el 86, Dinamarca; en el 90, Costa Rica, Colombia y Camerún; en el 94, Bulgaria y Nigeria; en el 2010, Uruguay; en el 2014, Costa Rica; en el 2018, Croacia; en el 2022, Japón. En este Mundial del 2026 han sido Cabo Verde, Irán, Egipto, México y Noruega.
En los años 60, 70 y 80 una afición importante de guatemaltecos estuvo con los equipos de la Europa socialista. La Unión Soviética tuvo varios simpatizantes, así como Polonia, Rumania, Yugoslavia y en menor medida, pero con presencia, Checoslovaquia y Hungría. Los soviéticos, por ejemplo, legaron al futbol grandes jugadores como Lev Yashin, Ramaz Shengelia, Igor Belanov, Rinat Dasaev y Oleg Blokhin, quienes provocaron admiración y reconocimiento entre la afición guatemalteca.
A quienes queremos tanto el futbol se nos acaba la ínfima, poca o mucha ilusión que se pueda tener por el equipo propio, es decir por la selección de Guatemala, muy rápidamente, y es lamentable que eso se ha normalizado. Pero el sistema dominante de tipo oligarca en Guatemala no pierde y siempre gana, porque mantiene su negocio de ganancias inmediatas sin importarle la nación y mucho menos el pueblo. En realidad, en nada les importa ni la nación ni el pueblo, sólo en función de sus intereses. Para la clase dominante guatemalteca, de escasa visión, la derrota permanente de nuestra selección nacional es negocio porque igual se consume y los patrocinadores reciclan cada cuatro años la esperanza. Una muestra más de lo que para la oligarquía guatemalteca significa la nación.
Mientras, en los mundiales hemos debido conformarnos por gritar goles ajenos, por lamentar derrotas ajenas, por emocionarnos por selecciones que no son la nuestra o pelearnos por equipos que poco o nada tienen que ver con Guatemala. Por supuesto que el futbol se admira y se siente por el futbol mismo. Sería inaudito no sentir admiración y emoción por ver jugar a Pelé, Rivelino, Tostao, Gerson, Carlos Alberto y Jair en el Brasil de México 70. O en el mismo Mundial al haber visto el Partido del Siglo, con Beckenbauer jugando con cabestrillo y Gerd Müller comenzando a escribir su legendaria historia del Bombardero junto a los grandes italianos de aquella gesta en semifinales como Luigi Riva, Gianni Rivera, Giacinto Facchetti, Sandro Mazzola y Ángelo Domenghini. Sólo alguien muy desconectado con las emociones no podría sentir la profundidad del gol de Diego Armando Maradona a los ingleses, el mejor gol de la historia, el 22 de junio de 1986, también en México, también en el Estadio Azteca, escenario mítico de todas las catedrales del futbol.
Quienes vivieron el más importante triunfo de la selección mayor masculina de Guatemala, el del NORCECA de 1967, tienen esa dicha y ese privilegio de haber sentido lo más próximo a un triunfo mundialista. De mi parte, agradezco el buen futbol que otras selecciones nos han brindado para que la perenne ausencia de la nuestra no se sienta tanto. Y sí, las naciones y los nacionalismos son inventos, pero en el futbol la identidad sí pesa, y mucho.
Y sí, Guatemala ha clasificado a dos copas mundiales en la categoría Sub-20: Colombia 2011, donde llegó a octavos de final, y Argentina 2023. Lo ha hecho en 6 ocasiones en Futbol Sala (Futsal): Guatemala 2000, Brasil 2008, Tailandia 2012, Colombia 2016, Lituania 2021, Uzbekistán 2024, consolidándose como una potencia en la región de Concacaf. En Futbol Playa clasificó a la Copa Mundial de Seychelles 2025. Pero en el Mundial que más tradición y fuerza tiene, el masculino de selecciones absolutas, no lo ha hecho y ahí está su gran deuda que lamenta con creces la afición guatemalteca, tan entregada al futbol.
La próxima columna será una invitación provocativa al debate sobre las representaciones negativas en el futbol que se expresan en Guatemala. Gracias por su lectura. Continuará.








