El «fantasma» del comunismo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 1972: McGovern y Shriver representados por los republicanos

El año de 1972 fue de elecciones para la presidencia en Estados Unidos. Richard Nixon era el presidente y apuntó a la reelección, siendo su contrincante el demócrata George McGovern, quien se hizo acompañar como candidato vicepresidencial por Robert Sargent Shriver Jr.

Mauricio José Chaulón Vélez

noviembre 8, 2026 - Actualizado noviembre 7, 2026
Crédito: History News Network

Por su parte, Nixon tenía como compañero de fórmula a quien era su vicepresidente, Spiro Agnew. Haciendo un análisis comparativo, la pareja demócrata contaba con mayor capital intelectual dentro del mismo capital político. McGovern era senador por Dakota del Sur, su lugar de origen, y había obtenido un doctorado en la Universidad del Noroeste (Northwestern University) en Evanston, Illinois, lo que le permitió ejercer la docencia universitaria en Dakota Wesleyan, llegando a ser un reconocido profesor. Como congresista y senador se caracterizó por mantener ideas sociales amplias en beneficio de Dakota del Sur, pero también en defensa de intereses de la clase trabajadora en todo Estados Unidos, lo que continuó exponiendo en su candidatura presidencial, tanto dentro de las elecciones primarias del Partido Demócrata como en las presidenciales contra Nixon. En el contexto de la campaña de 1972, la opinión pública lo consideró el candidato presidencial más radical que había existido en el siglo XX en Estados Unidos, llegando a plantear ideas cercanas al socialismo: el fin de la guerra de Vietnam, el respeto a la libre autodeterminación de los pueblos como uno de los principios de lo que sería su política exterior, la implementación de programas económicos y sociales directamente dirigidos al combate de la pobreza en Estados Unidos desde las necesidades concretas de la clase trabadora, el apoyo a la defensa de los derechos civiles de los grupos negros y la despenalización de la marihuana fueron puntos centrales que lo definieron como radical social e incluso simpatizante de las políticas socialistas. Esto fue utilizado por la campaña republicana como una herramienta para generar temor en los votantes, pretendiendo comparar a McGovern con un proyecto comunista. El anticomunismo de la Guerra Fría instaló esta representación de políticas sociales amplias en el marco del liberalismo como si fuesen socialistas y comunistas.

Sargent Shriver era cuñado de John y Robert Kennedy, ya que estaba casado con la hermana de ambos, Eunice, quien era una destacada socióloga y fue una de las iniciadoras del programa de Olimpiadas Especiales, el cual tuvo un considerable crecimiento. Su trabajo político lo realizó en favor de la campaña presidencial de su hermano John, años antes, y en la de su esposo en la contienda de 1972, siendo una referente del Partido Demócrata como asesora. Su labor la desarrolló fundamentalmente en el trabajo social, específicamente en el ámbito de las personas discapacitadas, enfocándose en muchos elementos de la niñez y juventud con síndrome de Down y otras situaciones neurológicas, llegando a recibir varios reconocimientos en su país y a nivel internacional por sus importantes aportes. Dos de los más destacados, entre muchos, fue el de fundar las Olimpiadas Especiales y el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, que ha sido fundamental para la investigación y tratamiento de la salud infantil en Estados Unidos, integrando conocimientos médicos, psicológicos y sociológicos. 

Sargent Shriver trabajó directamente en la campaña presidencial de John F. Kennedy, convirtiéndose en uno de sus hombres de mayor confianza. Fue uno de los promotores del Cuerpo de Paz, (Peace Corps, por su nombre en inglés, por lo que la institución se ha traducido también en plural como Cuerpos de Paz), en 1961, llegando a ser su primer director, cargo que ocupó hasta 1966. El Cuerpo de Paz funciona como una agencia federal independiente, cuyo objetivo es realizar proyectos de desarrollo social por parte de los Estados Unidos en países que lo solicitan, a fin de equilibrar el papel militar estadounidense con una misión enfocada en programas de educación, agricultura, tecnificación, salud, deporte y alimentación, entre otros. Su sede está en Washington D. C., y fue una entidad pensada para la cooperación en la línea del poder blando o soft power, dentro de las estrategias del gobierno de Kennedy frente al avance del socialismo en América Latina y África por medio de los movimientos revolucionarios y principalmente por el triunfo de la Revolución Cubana. El discurso de representación del Cuerpo de Paz como una posibilidad que ofrecía los Estados Unidos al denominado Tercer Mundo, era que a través de la institución se llevaría a cabo “una guerra contra la pobreza”, como lo señala Fernando Purcell (2023) en su libro Una guerra contra la pobreza. Voluntarios del Cuerpo de Paz, interacciones y desarrollo comunitario en Sudamérica en los años sesenta (Santiago de Chile, Fondo de Cultura Económica). Purcell indica que el organismo realiza su trabajo a través del voluntariado, por lo que las personas que se integran son destacadas por un tiempo que no exceda los 27 meses, recibiendo estipendios para su manutención en el país en que se encuentran, sin que esto se convierta en una relación laboral. 

A Guatemala, el Cuerpo de Paz llegó en 1963, durante el gobierno de facto de Enrique Peralta Azurdia, aunque las negociaciones para su implementación se realizaron en la administración de Miguel Ydígoras Fuentes. Para los proyectos del Plan Nacional de Desarrollo 1971-1975 implementado por el gobierno de Arana Osorio, el Cuerpo de Paz tuvo un papel visible, participando en obras de infraestructura y distintas capacitaciones. 

Nixon tenía ciertas discrepancias con el Cuerpo de Paz, ya que consideraba que se había convertido en una herramienta propagandística de los demócratas; sin embargo, sabía de su importancia estratégica para promover el soft power y mostrar el rostro amable de los Estados Unidos en un contexto de altas complicaciones por la guerra de Vietnam y los procesos propios de la Guerra Fría. Así mismo, los discursos de las luchas sociales en varias partes del mundo, incluyendo los mismos Estados Unidos, denunciaban la dotación de armas de aquel país a regímenes que las utilizaban para la represión, por lo que el Cuerpo de Paz servía para contrarrestar esta representación concreta de los Estados Unidos y, a su vez, representarse de otra manera. Para que el Cuerpo de Paz no estuviera bajo control de una línea de proyectos que habían dejado establecidos los demócratas y controlar la entidad desde los estrictos intereses de su política exterior durante la Guerra Fría, en 1971 el gobierno de Nixon lo colocó bajo la administración de una oficina de nombre Action. El argumento de Nixon era que el Cuerpo de Paz servía a militares desertores de la guerra de Vietnam y a personas que sólo querían escapar a otros países, pero que el voluntariado no estaba enfocado en el servicio a los Estados Unidos en su política exterior. En realidad, la intervención de Nixon en el Cuerpo de Paz le permitía a su gobierno un control desde la lógica republicana, ya que después del asesinato de Kennedy la institución perdió el impulso inicial y el gobierno de Lyndon Jonson no le procuró una mayor atención debido a las prioridades internas y externas como la guerra de Vietnam. A pesar de que las entidades de cooperación estadounidenses siempre han sido utilizadas como plataformas políticas en toma de decisiones específicas en los países en los que operan, fue durante el gobierno de Nixon que el Cuerpo de Paz se reestructuró para limitar su autonomía, lo que le permitió a la Casa Blanca ejercer un mayor control en todas sus actividades. 

Para los objetivos de la política exterior de Kennedy, el Cuerpo de Paz fue altamente beneficioso al menos en las representaciones de un Estados Unidos que debía de moderar su papel bélico y acompañar con una contra narrativa militarista la Alianza para el Progreso. Esto se le encomendó a Sargent Shriver, por lo que se destacó en esa proyección de soft power, ganando adeptos en los círculos demócratas críticos con las posiciones guerreristas y más inclinados a una política de cooperación como primera instancia. Sin embargo, dado que el gobierno de Johnson no le dio importancia al Cuerpo de Paz, lo que dejó a la institución más como un programa de Kennedy que como una estrategia de Estado, Shriver fue nombrado embajador en Francia en abril de 1968, cargo que ocupó aún con Nixon hasta marzo de 1970. 

En la carrera electoral para la presidencia en 1972, Shriver se destacó como el candidato a vicepresidente con McGovern, constituyendo una dupla con amplias distinciones sobre la de Nixon y Agnew. Fue por ello por lo que la campaña electoral de 1972 fue sumamente fuerte en el campo superestructural, principalmente en lo ideológico, ya que el republicanismo más fundamentalista representaba a la pareja demócrata como socialista e incluso como parte de un plan comunista. En plena complejidad de las luchas dentro del contexto de Vietnam, con Estados Unidos en plena desventaja militar y política frente a los norvietnamitas y la fortaleza comunista en aquel país, la campaña de Nixon se centró en mostrar los avances de las negociaciones con la Unión Soviética en la limitación de armas nucleares, en las negociaciones de París para terminar con la guerra de Vietnam, en la política estratégica hacia China como un logro que combinaba la posición estadounidense en Asia Pacífico y la contención a la URSS, en la política económica interna que le otorgaba al dólar mayor robustez mundial y el mejoramiento de las relaciones con América Latina a través de una cooperación más efectiva que la de los demócratas en los años 60. Pero insistía en fomentar el miedo a McGovern, representándolo como un peligro, porque según la narrativa republicana, impondría políticas que no eran posibles de lograr en Estados Unidos.

McGovern no era comunista y mucho menos lo era Shriver. George McGovern fue un demócrata que creía en las políticas de carácter social y en la coherencia de los derechos civiles, lo cual fue representado por los republicanos como «un peligro comunista». Esto era el contexto de la Guerra Fría, que al interior del establishment estadounidense también funcionaba en la dicotomía comunismo-anticomunismo, aunque el comunismo no tuviese oportunidad alguna de llegar a la Casa Blanca.   

Las elecciones se realizaron el 7 de noviembre de 1972, siendo ganadas por la dupla republicana de Richard Nixon y Spiro Agnew, obteniendo el 60.67 % de los votos. La pareja de George McGovern y Sargent Shriver obtuvo el 37.52 %, por lo que el triunfo de Nixon y Agnew se trató de una de las mayores victorias electorales en la historia de los Estados Unidos, en términos de porcentajes. La reelección de Nixon se representó como una gran posibilidad republicana de su política general en la Guerra Fría, tratando de contener las movilizaciones sociales al interior de los Estados Unidos que tenían una significación ideológica y estructural sumamente fuerte. El discurso republicano anticomunista se imponía y le otorgaba a los sectores más conservadores una mejor capacidad de maniobra para continuar imponiendo sus ideas y representaciones sociales frente a las posiciones liberales abiertas y sociales de varios demócratas. El triunfo de Nixon y Agnew también reforzó las posiciones anticomunistas más conservadoras fuera de Estados Unidos, ya que las relaciones con Washington que tenían gobiernos como el de Guatemala eran estrechas en el marco ideológico y en la ayuda militar contrainsurgente.

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