Diez de mayo

A través de imágenes y símbolos, de sonidos y música, por medio de la pintura, el grafiti, los murales, la invención, la locura, los cuerpos, se han expuesto públicamente las obras creativas de quienes interpretan sentimientos colectivos.

Ana Cofiño

mayo 11, 2025 - Actualizado mayo 10, 2025

La frecuencia con que me siento afligida por llegar a la página en blanco y no saber sobre qué voy a escribir, me hizo escoger la reseña de libros como un marco desde el cual podía hacer mi artículo semanal. Me alegra ver el recuento de esas lecturas, pero siempre me hago autocríticas severas de las cuales no siempre salgo bien parada. “Una no es lo que quiere, sino lo que puede ser”, diría José José.

Esta semana recibí por mensajería America, América, el más reciente libro del historiador Greg Grandin, autor de varios textos sobre Guatemala, que apenas llevo leído por la página 124 de las seiscientas y pico que tiene. Espero poderlo comentar, “como debe ser”, pero desde ya, lo recomiendo sin dudas.

Así llego a este diez de mayo, en el que conmemoramos doce años de la sentencia por genocidio, dictada por la jueza Yasmin Barrios para Efraín Ríos Mont, por los crímenes contra el pueblo ixil, cometidos por el ejército bajo su mando, de 1982 a 1983. Un hecho que el tiempo ha convertido en historia.

La política neoliberal ha promovido el olvido como estrategia para manipular el pasado, negando evidencias, construyendo una narrativa falsa. En el campo cultural, revelar verdades ocultas, abrir espacios de libertad y promover una corriente en favor de la justicia, históricamente negada a los pueblos, es una lucha permanente. Ese juicio y otros dirigidos contra criminales de guerra que usaron las violaciones sexuales masivas, la tortura y las masacres como tácticas de guerra, son hitos históricos imborrables que dejaron huella. Aunque a la fecha, jueces corruptos favorezcan a criminales y delincuentes, dejándolos libres, como a varios señalados de desfalcos durante los gobiernos de Morales y Giammattei, el sentido de justicia sigue presente.

A través de imágenes y símbolos, de sonidos y música, por medio de la pintura, el grafiti, los murales, la invención, la locura, los cuerpos, se han expuesto públicamente las obras creativas de quienes interpretan sentimientos colectivos. El desasosiego de la juventud que no encuentra posibilidades, el miedo generalizado a la violencia, los deseos insatisfechos salen a relucir de muchas maneras, contraponiéndose a la corriente dominante que se atrinchera en un conservadurismo comodón que le da la espalda a la realidad.

Como ejemplo de estas luchas, el XV Festival Internacional de Cine Memoria, Verdad y Justicia, se erige como un pilar en la construcción social de una cultura crítica que promueve la justicia. El programa de la muestra es rico en películas y cortos, muchos de ellos protagonizados por mujeres, como el largometraje de César Díaz, México 86, las películas Carga de Paz, sobre la ex Fiscal General, Claudia Paz y Paz, e Igualada, sobre la vicepresidenta colombiana Francia Márquez. Los foros y charlas que acompañan las proyecciones son también espacios donde el intercambio de opiniones puede ejercitarse en vivo y a todo color.

Otro bastión de libertad en Guatemala es la producción de libros, un continuo chorro de títulos de autoras y autores, editoriales e imprentas que contribuyen a la difusión del conocimiento. Acabamos de celebrar el Día del Libro y ya se nos viene la FILGUA. En varios municipios se realizan ferias y festivales culturales que constituyen una fuente de bienestar común. Pese a las pésimas condiciones que el país ofrece, la libertad no se calla. Y aunque la invasión de la virtualidad sea tan poderosa, el amor por la lectura y el saber sigue vivo.

Por estos días, en 1984, el aparato represivo del Estado capturó a decenas de personas, adultas y jóvenes, sometiéndolos a torturas de la más inmensa crueldad. En el documento conocido como Diario Militar o Dossier de la muerte, los mismos verdugos consignaron los datos de esas víctimas. Entre ellos, varias mujeres y niños. Luis de Lión, maestro, poeta, narrador, militante revolucionario, fue capturado, como consta en la ficha 135 del archivo, y ejecutado el 5 de junio de ese año.

Gracias a la convicción y tenacidad de Mayarí de León, hija del autor de El tiempo principia en Xibalbá, La puerta del cielo, Los zopilotes, El papel de la belleza y otras obras, se han celebrado desde hace nueve años, en distintas partes del mundo y por plataformas diversas, las Jornadas en Memoria de Luis de Lión, este año con una extensión en la Ciudad de México, donde participarán en distintas actividades, personas vinculadas a Guatemala, conocedoras de la vida y obra del autor. La cantante Maya Kaqchikel, Sara Curruchich, interpretará varios poemas de Luis con su potente voz, inaugurando el evento con dos conciertos en San Juan del Obispo, los días 15 y 16 de mayo, como parte de una gira que incluye el cierre en la Ciudad de México.

Allí, en todas esas expresiones de conciencia y talento, radica la esperanza.

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