El extremista de derechas, impulsor del credo violento e influencer Charles Kirk murió en su ley por mano de quien siguió su receta violenta pero para callarlo. Según las noticias, se trata de un joven de 22 años que proviene de una familia blanca integrada y cristiana de Utha sin ningún lazo con organización alguna. Días antes de disparar a Kirk manifestó a su familia que este “estaba lleno de odio y se dedicaba a difundir el odio”. Su intención era parar ese discurso supremacista.
Kirk, seguidor de la mano dura de Trump, era un influencer entre los jóvenes a quienes instó a darle su voto en las elecciones pasadas. El odio fomentado desde hace una década por Trump ha llevado a dividir tanto a Estados Unidos que se fractura cada día más. Pienso que el discurso de odio de Trump contra los migrantes, mezclado de racismo, más las ilegalidades e inconstitucionalidades que ha cometido bajo la protección de una Corte Suprema, cuya mayoría él nombró en su administración anterior, permean el rompimiento del Estado de Derecho, empezando por sus medio centenar de órdenes ejecutivas que se han saltado la ley, socavan la justicia, como lo ha sido mandar soldados contraviniendo el orden legal de las ciudades “invadidas” por los uniformados sin su permiso, mientras los agentes de la nueva Gestapo – ICE – persiguen y capturan a migrantes por el color de la piel, como si fueran delincuentes peligrosos, mientras los pobladores blancos los gritan y protestan contra ICE porque parecen hordas mandadas por Hitler. Entretanto, sin mano de obra extranjera, las cosechas y producción en el agro quedan perdidas.
Quizás con esas acciones la Casa Blanca quiere crear distractores porque sigue acechada por el caso Epstein. Y sus votantes le han reclamado que cumpla su promesa de campaña de Trump que libere los expedientes de ese delincuente, pero como su fiscal general le dijo a Trump que su nombre estaría allí, él ha cerrado los expedientes Epstein. Empero, muchos han ido a parar al comité en el Congreso que estudia el caso y recibió el testimonio de las menores sobre las idas en avión a una isla en el Caribe de Epstein así como miles de documentos y correos electrónicos. En esos cientos de viajes viajaron a la isla con menores magnates y políticos de vuelto, como, Trump, Clinton, el primer ministro de Israel Ehud Barak, grandes banqueros, nobles, actores famosos. Su participación a las claras revelan el historial de Trump como un depredador sexual con una imagen sórdida del presidente de Estados Unidos como nunca. Entre sus tremendos errores están sus erróneas políticas que empujan la economía hacia abajo como el empleo también, en tanto el alza increíble de los aranceles elevó la inflación al 3% y la pobreza aumentó en un millón de gringos solo en este año… Además, Trump se ha vuelto siervo de Putin y de Netanyahu, mientras solo le ladra a Nicolás Maduro y hace fintas y amenazas militares sin morder a la dictadura venezolana, que así se consolida al llamar al pueblo a defenderse.
Trump es el más ignorante y por ello el peor presidente que lleva a Estados Unidos a quedar fuera del proyecto multipolar. Eso es preocupante, en tanto se desmorona la democracia de su país y en occidente, Alemania y Francia va a la deriva y pretende que un “keynesianismo” militarista sea la salvación a su declive industrial y se inventa el cuento que Putin quiere invadir a Europa para financiar la transformación de su industria civil en bélica. Putin en los últimos días, luego de sentirse parte de los amos del universo -China, Rusia e India- con cuyos presidentes se reunió, ahora jode a Polonia con drones para ver cómo reaccionan los europeos, con el fin que dejen de meterse en Ucrania porque es un asunto ruso.
Entretanto, Trump deja que Netanyahu haga mártires a cientos de palestinos cada semana como si fuera un diablo que puede hacer lo que quiera como mandar a Qatar un misil para eliminar a los negociadores de Hamás que estaban conversando con los delegados de Estados Unidos, Israel y Qatar. Un trump extremista, que ladra pero que no muerde, ahora humillado por Netanyahu y Putin, humillado por su propio discurso extremista de odio, humillado por su pueblo que lo abuchea cada vez que sale en público, porque está destruyendo los cimientos democráticos y económicos en que Estados Unidos se fundó por Washington, Jefferson, Hamilton y Adams, Franklin.
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