El poder muta 

Renzo Rosal

noviembre 21, 2025 - Actualizado noviembre 19, 2025
Renzo Rosal

Durante las últimas semanas hemos presenciado ciertos retrocesos en la lógica dominante durante los últimos años. Parecerían indicadores de la contracción y debilitamiento, al menos inicial, que comienza a presentar el bloque dominante pro-impunidad, lo que algunos denominan “pacto de corruptos”. El hecho más destacable es la resolución de la Corte de Constitucionalidad que pone en su lugar y llama la atención al juez Orellana, quien ignorando la decisión de esa misma instancia de diciembre de 2023, intento arremeter contra el resultado electoral. En ese mismo orden, la CC más recientemente dio con lugar la apelación interpuesta por la diputada Villagrán para reactivar un amparo que busca dar trámite a una recusación contra el mismo “juzgador”. 

Esas señales se amplían con las resoluciones de jueces cuestionables, que por momentos se separan de las decisiones antojadizas que antes eran el denominador común. Así, poco a poco, comienzan a resolver conforme a derecho. Por supuesto que este movimiento inicial se debe tomar en su justa dimensión. Nada de vítores o alentar falsas esperanzas. En otra arena, el Congreso, se experimenta otro movimiento de cambios. La entente que predominaba en las últimas dos legislaturas está en etapa de extinción, pero nuevamente ese cambio debe tomarse sin mínima gota de entusiasmo. 

Tanto lo que comienza a ocurrir en el sistema de justicia, como en las dinámicas legislativas, deben leerse desde el prisma de las dinámicas del poder. En el primer caso, por diversas razones. Desde la antesala de las elecciones de segundo grado que recién comienzan a perfilarse, hasta la necesidad de ampliar los márgenes de acción porque la justicia cooptada no puede durar para siempre, y más temprano que tarde salta la necesidad de respirar aires renovados. En el caso del Congreso, se trata abiertamente de la mutación, es decir la sustitución de una camarilla o mafia por otra. La alianza establecido con la salida de la CICIG necesita ahora otros líderes, otras voceros, otras maneras de gestar acuerdos e igualmente nuevos incentivos. 

Pero son ese tipo de transiciones (no transformaciones) las que pueden ser utilizadas (pequeñas ventanas de oportunidad) para meter el pie en los intersticios y sacar alguna ventana (mover piezas en el tablero). En el primer caso, para dar batallar y lograr alguna recomposición aprovechando los procesos de elección del próximo año. No puede ser que desde ya demos las batallas por perdidas. Es claro que el MP y sus aliados no tienen el mismo músculo de años pasados, y aunque en los estertores de su pérdida irremediable de poder busque dar latigazos a diestra a siniestra, su margen de influencia no es la misma. Sin embargo, esta dosis de positivismo puede venirse abajo, si en realidad lo que sucede es aplicación de pintura en la superficie. De esa forma, el muro continuará lleno de moho pero de lejos de puede ver como “renovado”. 

En el caso del recambio en la conducción del Legislativo, la ventana es inexistente. Lo que ocurre allí es un traslado de estafeta, cuyo propósito es la continuidad y el recambio de unos jugadores por otros con similares objetivos y tácticas, pero ningún hálito de cambio. 

Lo que sucede en las dos arenas son manifestaciones de mutación. Falsas imágenes de aparentes cambios; que en realidad son ajustes que no alteran las profundidades. Son manifestaciones de las dinámicas que se retroalimentan entre sí para seguir haciendo de las suyas. Lo mismo ocurre en el sector empresarial. Aunque los tradicionales han sido virtualmente sacados de la primera línea, los capitales emergentes irrumpen para más de lo mismo. 

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