Provocatio/ Estafas laborales a connacionales

Hay que insistir en el artículo uno de la Constitución Política de la República de Guatemala: El Estado se organiza para proteger a la persona y a la familia, y su fin supremo es lograr el bien común. En otras palabras, la dignidad humana es prioritaria, y como en este caso, también los derechos laborales de los trabajadores guatemaltecos en el exterior. Mi agradecimiento nuevamente para Luis Eduardo Luna Cifuentes, este joven funcionario público que me sorprendió gratamente.

José Alfredo Calderón E.

agosto 29, 2026 - Actualizado agosto 28, 2026
José Alfredo Calderón E.

Derivado de un viaje de turismo, logré conocer las maravillas que encierra Polonia como destino. Si bien Cracovia es un cuento histórico, Varsovia permite apreciar una ciudad moderna con grandes edificios y dinámicas muy occidentales, combinados con un centro histórico espectacular y de grandes proporciones, concentrando siglos de arquitectura y narrativas.

Por motivos personales, tuve que hacer una gestión en la embajada de Guatemala en Polonia y me encontré con un fenómeno inusual muy grato: el cónsul y primer secretario de la embajada en Varsovia, Luis Eduardo Luna Cifuentes, es un joven profesional muy dinámico, empático y eficiente, no solo me resolvió la gestión en forma rápida y eficaz, sino que me orientó para conocer la ciudad.  Otro aspecto positivo es que la representación guatemalteca se encuentra en un local cómodo y acogedor, en el vigésimo primer piso de un edifico moderno muy elegante, a solo unos pasos de la estación central que reúne trenes y autobuses locales e internacionales.

Luis Eduardo nos mostró, desde una terraza ubicada en el trigésimo tercer nivel, toda la ciudad en su imponencia. A estas alturas, la empatía era manifiesta y entre la plática, pregunté cuál era el problema que consumía más tiempo y esfuerzo de la pequeña delegación que ya cuenta con 3 años de funcionamiento.  La respuesta me sorprendió: Por mucho, la mayoría de casos que se deben atender, generalmente con urgencia y apoyos externos, son las estafas laborales a connacionales, cuya dinámica se entrelaza con otro gran problema: la trata de personas.

Según el Ministerio Público, entre 2019 y junio de 2026, se registraron 2 mil 869 casos de estafa vinculados con estos trámites por lo que piden prestar atención a llamadas telefónicas o mensajes de texto. En los primeros seis meses de 2026 ya suman 321 denuncias. Pero lo que me llama poderosamente la atención, es que una buena cantidad de esos casos, se dan en Polonia, un país que uno no ubicaría como destino ideal de trabajo para nuestros connacionales.  Las historias son terribles y la práctica común es el engaño, el trabajo efectivo no remunerado, malos tratos y el abandono a los tres meses, dejándolos a su suerte y sin recursos.

Precisamente a partir del abandono en las calles de Varsovia de trabajadores guatemaltecos, es que la dinámica de la embajada se intensifica, pues muchos son encontrados a la deriva, sin dinero, sin apoyo y con la lógica angustia de saberse estafados, en un país cuyo idioma es complicadísimo. El equipo de la delegación guatemalteca se organiza para recogerlos y pedir apoyo a ONG internacionales que les dan cobijo y alimentación, mientras se resuelve su repatriación.

Aunque claramente existe la comisión de un delito, es poco lo que se puede hacer, nos narra el cónsul, más allá del rescate y la solidaridad, mientras se logra enviarlos a Guatemala, con los sueños de una vida mejor totalmente truncados.

Es obvio que las alertas del Ministerio de Trabajo no están funcionando, pues así como se dan estos casos en Polonia, seguramente sucede en otros países. Lo sorprendente –repito– es la cantidad de situaciones registradas como estafa laboral, pero que, en realidad, para decirlo sin eufemismos, es la oprobiosa práctica de trata de personas. Para este tipo de delitos, rápido pensamos en países como México, Estados Unidos, España o algunos de Sudamérica y no en la lejana Polonia, cuyo idioma y costumbres nos es bastante ajeno.

El Mintrab informa que los servicios de intermediación laboral que brinda el programa de Trabajo Temporal en el Extranjero son gratuitos, cuestión que sin duda es desconocida por nuestros compatriotas, ya que casi todos los casos no pasan por ese ministerio, sino que las gestiones se hacen en redes sociales, internet y/o con intermediarios ilícitos.

Lo más triste, es que más allá de las acciones humanitarias, el Estado guatemalteco se ven impedido de garantizar los derechos humanos y laborales de las víctimas, así como de perseguir este delito transnacional, llevando a la justicia a estos empresarios deshonestos e inhumanos, como también a sus intermediarios que hacen posible el flagelo.

El Ministerio de Trabajo sigue siendo el patito feo del gabinete, con un presupuesto insuficiente y con una corrupción interna proempresarial que lo hace inoperante.

Por mi condición de profesor universitario en San Carlos, articulista de dos medios de comunicación y analista político, me considero una persona informada, y aún así, tuve que ir bastante lejos para reconocer la vigencia y gravedad de un problema, que desgraciadamente, no tiene visos de aminorar o resolverse.

Hay que insistir en el artículo uno de la Constitución Política de la República de Guatemala: El Estado se organiza para proteger a la persona y a la familia, y su fin supremo es lograr el bien común. En otras palabras, la dignidad humana es prioritaria, y como en este caso, también los derechos laborales de los trabajadores guatemaltecos en el exterior.

Mi agradecimiento nuevamente para Luis Eduardo Luna Cifuentes, este joven funcionario público que me sorprendió gratamente, a quien le deseo, desde aquí, todo tipo de éxitos en su carrera diplomática, así como también a aquellos que se desempeñan con ese espíritu de servicio e integridad.

*Historiador y analista político

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