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Retorno: una invocación al espíritu de Miguel Ángel Asturias desde las artes visuales
Un libro intertextual y una exposición de obras de 32 artistas visuales que entran en diálogo con la poesía del ganador del Premio Nobel de Literatura 1967, marcan el inicio de las acciones que se realizarán durante el año en el que Asturias vuelve al país.
Ana Lucía Mendizábal
marzo 1, 2026 - Actualizado febrero 28, 2026
Universos mágicos, del artista visual Carlos Rafael Anzueto, uno de los 32 participantes en libro Retorno: estar de paso siempre de paso.
Traer de vuelta a Miguel Ángel Asturias a Guatemala va más allá de la repatriación de sus restos mortales. Requiere, además, de acercar su legado al recuerdo de quienes en algún momento estuvieron expuestos a algunas de sus obras, pero no lograron conocer con suficiente profundidad su aporte y, sobre todo, presentarlo a quienes lo ven como una figura lejana.
En el marco de esa misión, que su nieto Sandino Asturias juzga como indispensable para fortalecer la identidad guatemalteca, surgen iniciativas comoRetorno: estar de paso siempre de paso. Este proyecto en el que participan la Fundación Miguel Ángel Asturias, que dirige el propio Sandino; la Editorial Piedrasanta y la Fundación Rozas-Botrán, tiene como frutos visibles un libro intertextual y 32 obras visuales que ya están en exposición.
El trabajo para llegar a este resultado comenzó hace poco más de un año, cuando, en el seno de la editorial se planificaba la realización del tercer libro de la colección Rizomaque, según explica Irene Piedrasanta, tiene como objetivo el diálogo entre exponentes de diversas ramas del arte. “No hay jerarquía entre la pintura, la expresión gráfica, la literatura, la fotografía, la música. Todas se expanden y se acompañan”, asegura.
Bajo esa colección ya se habían publicado los libros Cantos de exaltación a la marimba (2024), con la poesía de Joaquín Orellana, yEl color de la poesía,con poemas de Humberto Ak’abal ilustrados por Roberto González Goyri. La decisión de dedicar a la literatura de Asturias el tercer tomo de la serie ya se había tomado. El escritor y artista visual Javier Payeras, quien había participado en el segundo libro de la colección, y quien según asegura Piedrasanta, fue el responsable del nombre de ésta, comenta: “El reto era hacer una antología del trabajo de Miguel Ángel Asturias. En las primeras reuniones, se habló que lo lógico era tomar el trabajo de artistas de la época de Asturias, los años 30, 40, 50 y 60. Esa era mi hoja de ruta”. Sin embargo, pronto la idea iba a tomar un nuevo derrotero que lo acercaría a la conciencia de una nueva generación de artistas visuales.
Un nuevo rumbo hacia el presente
El primer paso en el nuevo camino del proyecto lo dio Irene Piedrasanta al visitar a Thelma Castillo, directora de Cultura y editora de la Fundación Rozas-Botrán. “Le traje el segundo volumen de la colección Rizoma, conversamos, y la idea de ella fue unir la literatura de Asturias con obras visuales de artistas que están en la fundación”, detalla.
Como la editorial Piedrasanta ya había publicado en 2003 una antología poética de Asturias, que fue realizada por el escritor Enrique Noriega, Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2010, la elección de esa faceta del escritor se dio de manera natural. Irene expone que Noriega “es un editor de primera y conocedor de la obra de Asturias”, lo que garantiza la fuerza de la selección que incluye versos de las obras Sien de alondra, Hombres de maíz y El Alhajadito. Este trabajo previo sirvió como base para la elección final de los textos realizada por Javier Payeras para esta nueva publicación.
Piedrasanta señala que en la poesía de Asturias se encuentran «verdaderas bellezas» y se emociona al leer el fragmento del que se extrajo la segunda parte del título del nuevo libro:
«Y tú desterrado: Estar de paso, siempre de paso, tal vez mañana, mañana o nunca… El tiempo falso de los relojes no cuenta el tiempo, cuenta la ausencia…
El siguiente reto al que se enfrentó la producción del proyecto fue encontrar la manera de involucrar a los artistas visuales en el mundo de Asturias. Para lograr eso, el indicado era Payeras. “Pensé: ‘qué mejor que les hable un artista visual, que además es lector y es escritor’, entonces, llamamos a Javier”, manifiesta Irene. A partir de esa decisión, la Fundación Rozas-Botrán convocó a los artistas interesados en trabajar en el proyecto y ofreció el espacio de su galería para realizar las siguientes acciones.
Payeras brindó un seminario de cuatro sesiones (dos presenciales y dos virtuales) de cuatro horas cada una. “Le dimos una antología poética a cada artista y Javier comenzó a hablarles del autor, de su obra, para que ellos pudieran entrar en diálogo con Miguel Ángel Asturias y pudieran expresarse”, detalla Piedrasanta.
Payeras recalca la importancia que tiene tanto este libro como los otros de la colección, porque asevera que “no existe actualmente en Guatemala una tradición continuada de libro que relacione arte y literatura”, pero señala que luego de la buena experiencia que hubo con el ejemplar dedicado a Humberto Ak’abal y Roberto González Goyri se probó que podía trabajarse con estándares de calidad internacionales.
Invocación, diálogo y revelación
Al ser comisionado para establecer los puentes entre el Nobel y los artistas visuales, Payeras indica: “la intención no era folclorizar a Asturias, sino provocar curiosidad”. Uno de los puntos que hizo notar es que “la poesía de Asturias está tanto en su prosa y como en su lírica, puede ser en verso, en cuento o en novela”. Enfatiza que el ganador del Nobel no hacía estampas de tradiciones de Guatemala, aunque se le ha querido encasillar en ese papel. “La forma de escribir de Asturias es la de un artista de vanguardia, que se mete muy profundo desde el inconsciente. No está escribiendo desde la lógica narrativa de alguien que te quiere contar una historia de su país del trópico o de la selva. Te está metiendo en una corriente de pensamiento que no es escrita sino hablada”, detalla.
En este ejercicio de inmersión, Javier decidió centrarse en un período significativo en la vida y obra de Asturias. “Me enfoqué mucho en el Miguel Ángel Asturias de 1924 a 1933. Cómo llegó a Francia de un país atrasado, pequeño, y se enfrentó con la gran metrópoli parisina en plena efusión… Él entró inmediatamente con la corriente más vanguardista, con lo más novedoso, porque evidentemente había una corriente más tradicional, pero él se conectó con el marginado. Ahí es donde aparecen todos esos procesos interesantes como psicoanálisis, collage, fotografía, pintura abstracta, teatro espontáneo, experimentación de todo tipo y otros movimientos”, describe Payeras.
Javier cuenta que le dijo a sus alumnos (los artistas): “vamos a invocar ese espíritu de Asturias, vamos a fluir en él… esto es arte de todo tipo, es una forma de ver desde muchas dimensiones a las personas. La idea es “hackear” lo que se piensa de Miguel Ángel Asturias… entrar en la vida de alguien que también pintaba, que hacía un teatro que es de lo más delirante, y que veía a Guatemala como en sueños”. Añade que era importante tomar en cuenta que Asturias vivió poco tiempo en Guatemala, entonces “todo lo que él piensa, en su memoria de lo que es Guatemala, es como un sueño.”, acota.
Uno de los aportes que Payeras exalta en el proyecto es expandir la figura de Asturias. “La mejor forma de retornar a Asturias es hacerlo en la multiplicidad de voces, no solamente de académicos expertos en Asturias, no solamente con la interpretación de un solo un artista contemporáneo en una instalación, sino incluir a artistas que no están en la misma nómina de quienes vemos en las bienales, que vinieran de otras disciplinas y que su participación creativa fuera muy democrática”, enfatiza.
Javier se muestra satisfecho con el trabajo realizado. «El resultado es un libro hermoso que es accesible no solo para intelectuales que se regodean del arte contemporáneo, sino a quienes aprecian un arte que se acerca a formas intuitivas de creación, que quieren ver algo visual que no sea una estampita o una ilustración, sino algo creado por alguien que realmente leyó y lo puso en práctica», expresa.
Los artistas visuales que participan en la muestra son:
Betty Paiz (Guatemala, 1954)
Pina Pinetta (Guatemala, 1957)
Matías Estrace (Guatemala, 2005)
Vera Roca (Guatemala, 1971)
Pamela Cerezo (Guatemala, 1977)
Igal Permuth (Guatemala, 1970)
Melany Aldana Benavente
(Guatemala, 1982)
Christian Rosito (Guatemala, 1970)
Andrea Aragón (Guatemala, 1970)
Carolina Saadeh (Guatemala, 1979)
Raúl Piedrasanta (Guatemala, 1960)
Daniela Sierra de Ibargüen
(Guatemala, 1979)
Mod Cárdenas (Guatemala, 1982)
Gustavo Chacón (Guatemala, 1979)
Carol Yurrita de Maselli (Guatemala,
1961)
Fabián Hernández (La Antigua
Guatemala, Guatemala, 1973)
Patty Valladares y Tache Ayala
(Guatemala)
Juan Carlos Calderón (Guatemala,
1968)
Anaí Martínez Mont (Guatemala,
1975)
Carlos Rafael Anzueto Solares
(Guatemala, 1958)
Arturo Solís (Guatemala, 1956)
Rocío Villanueva (Guatemala, 1968)
Ada Colocho (Guatemala, 1968)
Luisa Fernanda de la Riva
(Guatemala, 1957)
Ernesto José Argueta Fraatz (Alta
Verapaz, Guatemala, 1981)
Joel Batz (Quetzaltenango,
Guatemala, 1980)
Sergio Alvarado (Salcajá,
Quetzaltenango, Guatemala, 1976)
Josué Hernández (Quetzaltenango,
Guatemala, 1979)
Edwin López Morán (El Salvador,
1980)
Enrique Cay (Sumpango, Guatemala,
1977)
Victoria de Masch (Guatemala, 1969)
Artistas que participan con sus obras inspiradas en la poesía de Miguel Ángel Asturias, tanto en el libro como en la exposición. Foto: Editorial Piedrasanta
En el folleto de presentación de la obra, Payeras expresa: «Este libro no ilustra a Asturias, este libro es un diálogo con su obra. Es como una amena conversación tomando café y escuchándolo hablar acerca de sus visiones y de sus ritmos… Lo multidisciplinario es otro factor para tomar en cuenta, no se trata de un libro que privilegie ningún tipo de expresión visual, todo lo contrario, es un libro que se opone a la visión fascista de que el arte de una época debe valerse de las expresiones del zeitgeist (espíritu de la época) cultural vigente». Eso explica que las piezas provengan de distintas ramas.
Desde el inicio del proyecto, la Fundación Miguel Ángel Asturias estuvo presente. Sandino Asturias comenta: “Fue un esfuerzo colectivo. Lo que nosotros como fundación hicimos fue acompañar y enriquecer el proceso. Muchas personas, muchos artistas y muchas ideas confluyeron”, indica.
Una de las grandes contribuciones que la Fundación Miguel Ángel Asturias hizo concretamente para el libro, fue traer al crítico británico Gerald Martin, quien es, a decir de Sandino, «el asturiano más importante del mundo», quien realizó uno de los dos prólogos del ejemplar impreso. El otro prólogo fue un aporte de Lucrecia Méndez de Penedo, directora de la cátedra Miguel Ángel Asturias en la Universidad Rafael Landívar. Javier Payeras celebra la inclusión de estos dos prominentes representantes de la academia, entre la diversidad de visiones que recoge el libro.
«Hemos logrado fusionar arte, cultura y la belleza y profundidad con la interpretación de los artistas de hoy… Es un hermoso homenaje a Miguel Ángel Asturias. Este es el inicio de generar la dinámica para su retorno», añade Sandino Asturias.
Un nombre cargado de significado
Sandino Asturias enfatiza que el nombre del libro no es casual. Asegura que marca el inicio de varios procesos que se darán durante este 2026, que es, asevera, el año del retorno de los restos de literato. “Estamos en el año en el que vamos a traer a Miguel Ángel Asturias, por lo tanto, ponerle Retorno es remarcar la idea de que Miguel Ángel Asturias ya está regresando a Guatemala”.
«El proceso del retorno va muy adelantado, de parte de la familia que es quien decide repatriar los restos de Miguel Ángel Asturias. De parte de Francia está todo listo. Lo que se tiene que terminar de diseñar es la Plaza Maya (del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias), que va a ser un pabellón donde múltiples artistas van a confluir para tener un monumento central, donde estarán los restos… estamos trabajando para tener a Miguel Ángel Asturias en un lugar digno y accesible para el pueblo de Guatemala, y donde podamos disfrutar del entorno», detalla. Asturias afirma que el retorno deberá ser antes de septiembre. «En octubre, para su cumpleaños ya estará acá», manifiesta.
En cuanto al certamen al que había convocado el Ministerio de Cultura y Deportes, que incluso llegó a anunciar ganadores, ya no se realizará, según lo expresado por Sandino. En cambio, según dice, «la idea será una intervención multidisciplinaria con muchos artistas». Algunos van a ser invitados y otros serán de desarrollo de algunas obras entre las que se piensa tomar en cuenta a ideas del concurso pasado, expone. Indica que en ese pabellón también se contará con un espacio de exposición.
Javier Payeras, Irene Piedrasanta, José Rozas-Botrán, la Ministra de Cultura y Deportes Liwy Grazioso y Sandino Asturias durante la presentación del libro y la inauguración de la exposición.
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A leer y observar
Las obras visuales que se encuentran en el libro están expuestas en la Fundación Rozas-Botrán (16 calle 4-66 zona 14) del 20 de febrero hasta el 27 de marzo de 2026. El libro está disponible en la galería y en las librerías Piedrasanta R (Librería 5ta calle 7-55 zona 1 y 11 calle 6-50 zona 1) Además, podrá adquirirse por en línea a través de los canales digitales de la editorial o a través del whatsApp 5966-1372.