Fue en un atardecer, octubre del año 2003, en el que Amos Segala me fue a buscar al pequeño hotel en el que me hospedé en Paris, con ocasión de La Asamblea General de la UNESCO de ese año, en la que se emitió la Convención de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. — Yo asistí como parte de la Delegación oficial de Guatemala–. Me invitó a cenar en un restaurante cercano. No recuerdo el nombre del hotel, del restaurante y lo que cenamos, pero si del motivo del encuentro.
Durante los últimos años de vida de Miguel Ángel Asturias el doctor Segala estuvo cerca de Miguel Ángel Asturias. Fue un reconocido estudioso, editor y crítico de literatura. Entre sus obras conocidas se encuentra una historia de la literatura nahuatl (México). Nació en Italia en 1931 y murió en 2016.
Durante la cena, mi anfitrión me solicitó que en su nombre realizara gestiones ante las autoridades de Guatemala, especialmente ante la ministra de Cultura y Deportes, en ese año, Otilia Lux de Cotí, quien por asuntos del Despacho ya había regresado a Guatemala. Yo me había quedado para atender la sesión de la votación para la emisión de la Convención antes indicada. Me tocó dar el voto a favor de nuestro país. La solicitud que me hizo Amos fue para que Guatemala continuara como copatrocinador económico de la Colección Archivos, un proyecto editorial impulsado por él y por la UNESCO. Lamentablemente creo que no envió la solicitud en forma escrita, con el aval necesario de la UNESCO, como se lo sugerí. Verbalmente trasladé su petición a la ministra.
Entre los antecedentes de la colección, que leí, en uno de los volúmenes publicados, está que en 1971 Asturias donó sus manuscritos y archivos a la Biblioteca Nacional de Francia. Dos años después se crea la “Association Amis de Miguel Ángel Asturias Archives de la Litterature Latino-americaine, des Caribes et africane du XX siecle”, asociación francesa, según la Ley 1901, sin fines de lucro. Su comité directivo estuvo integrado por personalidades de la cultura, entre estos Amos Segala. En 1974, antes de su fallecimiento. Asturias y las Ediciones Klincksieciek de Paris deciden iniciar, con la ayuda del CNRS de Francia y la Universidad de Paris X- Nanterre, la edición crítica de las obras completas de la obra de Asturias bajo la dirección de Segala. Dicha universidad fue a partir de ese momento la sede oficial del Programa Asturias/ Archivos. Después del fallecimiento de nuestro Premio Nobel se decide que ese programa ya no se dedique solo a la obra de Asturias, sino que se realicen ediciones críticas de otros autores, cuyo objetivo fue preservar y difundir clásicos de la literatura iberoamericana en los idiomas: español, portugués y francés. Según datos que obtuve en un portal de internet la iniciativa contó el apoyo durante su existencia de 692 investigadores, entre estos algunos especialistas guatemaltecos que citaré en este texto, en algunos de los libros, en los que colaboraron con otros estudiosos y críticos de otros países. Esta colección permitió que los autores seleccionados llegaran a muchos lectores, con estudios y análisis rigurosos. Contó con el apoyo del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia. Cada volumen, algunos de más de mil páginas, no fue una simple reimpresión de la obra seleccionada.
El modelo de cada libro incluyó la fijación del texto, basado en los manuscritos originales, con una red de variantes de los textos y contextos genéticos, con ensayos, estudios académicos, notas históricas, que reúnen diversas escuelas de pensamiento. De las impresiones se puede afirmar que son de “lujo”, en papel de calidad, con portadas blancas de fondo y cuadros en crema o gris, de pasta dura y sobreportadas o fundas, idénticas en presentación a la portada. El tamaño de cada libro un poco más alto que medio oficio, y en cada uno aparece un listado de coeditores y distribuidores, de distintos países. De 1997 a 2003 el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala fue uno de los patrocinadores económicos.
El proyecto se dividió en dos etapas. La primera (1988-2003) que es la que comento en este texto: Se publicaron 56 títulos de escritores icónicos de América Latina y el Caribe, bajo la dirección del propio Segala. En mis investigaciones leí que, a partir del primer libro publicado, una obra de Asturias, se hicieron más publicaciones, por un llamado “Acuerdo de Archivos en Roma”, por el que se presentaron 12 títulos de la colección. Antes de la muerte de Asturias, ya se habían realizado otras publicaciones, una especie de Prearchivos, en las que se habían publicado algunas obras del mismo Asturias. Una segunda etapa, que tengo entendido, se inició en el 2009, que fue continuada por el Centre de Recherches y expandida posteriormente con «Los Cuadernos de la Colección Archivos», aumentando el catálogo, sumando nuevos autores y perspectivas. Según datos incompletos que encontré fueron muchos más que los que originalmente se planificaron. De esta etapa no tengo datos.
En la primera etapa, motivo de este texto, la contribución económica que dio Guatemala, -desconozco el monto-, se formalizó mediante el Acuerdo Gubernativo 825-97, emitido por Álvaro Arzú, presidente de la República, de fecha 1 de octubre de 1997. Su objetivo fue autorizar al Ministerio de Cultura y Deportes para adherirse a la colección. Ocupaba el cargo de ministro el arquitecto Augusto Vela, hijo del escritor, crítico y periodista David Vela. A este último Miguel Ángel Asturias, cuando se recibió de abogado, —fueron amigos y compañeros de estudios–, le dedicó un texto, 20 de noviembre 1926, que leí en el primer tomo del libro “Antes del Relámpago- una selección de textos y documentos escogidos por el poeta Enrique Noriega, publicado por Editorial Cultura en marzo de este año, en el que, entre otras narraciones, (páginas 178-180), se pregunta porque ambos estudiaron derecho, y porque se recibieron, si esa no era su vocación. El tiempo le dio la razón. Ninguno de los dos ejerció la abogacía y el notariado. Augusto Vela es hermano de la arquitecta y gestora cultural Julia Vela Leal, una de las personas más importantes de la danza guatemalteca, como ejecutante, directora y autora de coreografías, que se presentan constantemente, entre estas “El Paabanc”. Ella es hermana, de madre, de Manuel José Arce Leal, recordado escritor, poeta y autor de obras de teatro. Ambos son hijos de la escritora y dramaturga Margarita Leal Rubio. En el caso de Manuel José su papá fue el escritor y pintor Manuel José Arce y Valladares. Dinastías, pues, de artistas valiosos.
En la Colección Archivos, en la primera etapa, el autor guatemalteco más destacado fue Miguel Ángel Asturias; colección que se inició con el primer número dedicado a este autor, con un volumen que se titula Miguel Ángel Asturias, Paris 1924-1933, Periodismo y creación literaria, en 1988 cuyo coordinador fue Amos Segala. Quien hizo la ilustración de cubierta fue el pintor Rudy Cotton. Otras de sus obras de las que sé que se encuentran en dicha colección son: El Señor Presidente: Edición crítica coordinada por el académico Gerald Martin, un experto además en la obra de García Marquez. A Martin lo conocí y conversé con él, cuando asistió al primer CILCA (Congreso Internacional de Literatura Centroamericana), que se celebró en Guatemala, 1996, en la antigua Facultad de Derecho, hoy MUSAC. Hombres de Maiz. Otra edición coordinada por Gerald Martin. Entre quienes escribieron textos se encuentran Luis Cardoza y Aragón, Arturo Arias y Dante Liano. Cuentos y Leyendas: Edición que reúne varios de sus libros fundamentales. Fue coordinada por Mario Roberto Morales. Escriben textos: Morales, Arturo Arias, José Mejia, Anabella Acevedo Leal y Ana Maria Sandoval. Mulata de Tal: Edición del centenario, coordinada por Arturo Arias. Escriben textos: Arias, Dante Liano, Byron Barahona, Mario Roberto Morales. Teatro. Edición coordinada por Lucrecia Méndez de Penedo. Escriben textos: Anabella Acevedo Leal, Mónica Albizurez, Arturo Arias, Gloria Hernández, José Mejia, Maria del Carmen Meléndez de Alonso, Lucrecia Méndez de Penedo, Mario Roberto Morales, Carlos Solorzano, Aida Toledo. Otro libro fue El Árbol de la Cruz. La coordinación de Aline Juanquart y Amos Segala. La ilustración de la cubierta de Rudy Cotton.
Otro autor guatemalteco que se incluyó en la Colección Archivos fue Rafael Arévalo Martínez, con el libro “El Hombre que parecía un Caballo y otros cuentos”, cuya edición fue coordinada por Dante Liano, cuya ilustración de la portada fue realizada por Magda Eunice Sánchez, ya fallecida. Escribieron textos críticos: Francisco Albizurez Palma, Arturo Arias, Dante Liano, José Mejia, Lucrecia Méndez de Penedo, Mario Monteforte Toledo, Francisco Najera, Arturo Taracena y Ana Maria Urruela de Quezada.
Eunice Sánchez y Rudy Cotton tienen una amplia trayectoria en la plástica guatemalteca. Este último nació en San Marcos y vivió muchos años en Francia. Tuve el privilegio de compartir con él en un Consejo asesor del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. Ocupó durante varios años la Dirección del Museo de Arte Moderno “Carlos Mérida”, que pertenece a la red de museos que tiene a su cargo el Ministerio de Cultura y Deportes.
Desconozco si en la segunda etapa de la Colección Archivos se incluyó a otro escritor guatemalteco, aparte de los dos mencionados. Como un dato importante menciono que si se hizo en la “Colección Ayacucho”, en Venezuela, en la que se publicó una novela de Mario Monteforte Toledo. Esta colección creada en 1974, por iniciativa de José Ramón Medina y del crítico literario Ángel Rama, tuvo como objetivo rescatar, editar y difundir las obras fundamentales del pensamiento, la historia y la literatura de América Latina y el Caribe. Su nombre es un homenaje a la Batalla de Ayacucho de 1824, que simboliza la unidad e independencia continental.
De la Colección Archivos queda mucho por investigar. Sirvan los datos que incluí en este texto, que pueden tener algunas imprecisiones, y que reconozco son incompletos, para estudiosos de la historia de nuestra literatura.
Tags: Amos Segala Miguel Ángel Asturias Portada Premio Nobel Reconocido estudioso








