El escritor y docente Enán Moreno muestra su nueva obra literaria.
Con la misma mezcla de orgullo y pudor con que se muestra un álbum de viejas fotos familiares a un invitado, el escritor Enán Moreno (San Antonio Suchitepéquez, 1949) ofrece a los lectores un recorrido por diversas escenas de su niñez y juventud. En un pueblo de la Costa del cual yo quiero acordarme es el título que el autor presentó recientemente en el Fondo de Cultura Económica. En él comparte vivencias y anécdotas retrata tanto episodios vividos por miembros de su familia como por los vecinos de su pueblo natal.
El libro, de 270 páginas, está dividido en 66 capítulos, además de incluir una nota del editor —quien, por deseo expreso, no fue identificado—, una carta del mismo dirigida a Moreno, una reseña de la trayectoria del autor y una amplia tabla de contenidos.
Cada uno de los 66 capítulos tiene un encabezado muy explicativo. Aunque los personajes y situaciones podrían hilarse como una novela, pueden leerse de forma independiente, pues abordan distintos aspectos de las vidas que conformaban ese pueblo.
Los relatos comienzan con un capítulo en el que el autor afirma haber nacido en San Antonio del Sur (según la sinopsis biográfica incluida en el ejemplar, se trata de San Antonio Suchitepéquez). En ese primer episodio describe la población a la que sus padres llegaron cuando ya habían nacido sus dos primeros hijos, Israel y Eloísa, y perfila algunos establecimientos públicos, negocios y habitantes.
En los siguientes capítulos continúa brindando detalles de la vida económica, social e incluso arquitectónica del lugar. Luego presenta a su familia, encabezada por un padre sastre y creyente evangélico, llamado Justo, quien decidió adoptar el nombre de Julián, aunque la mayoría lo conocía como don Julio. Su madre, Victoriana, era —a decir del autor— una mujer “noble, trabajadora y caritativa”, a quien sus hermanos llamaban Victoria y en el pueblo conocían como “doña Toyita”.
Los deseos de dejar constancia de su familia acompañaron a Enán desde joven: en una ocasión pidió a su padre que le contara su historia y grabó el relato, el cual también quedó consignado en este libro.
Entre las vivencias familiares que marcaron un antes y un después, narra la enfermedad que obligó a su padre a internarse en un hospital de la capital durante casi dos años. Ante esa eventualidad, el hermano mayor, Israel, asumió el papel de jefe de familia y se hizo cargo del taller de sastrería; sin embargo, cuando el padre regresó, no le expresó agradecimiento, sino reproches, lo que motivó a Israel a abandonar el hogar.
Aunque el título y el contenido general del libro se refieren a San Antonio del Sur, muchas de las vivencias relatadas trascienden esas fronteras. Enán viaja, en compañía de sus lectores, tanto geográfica como temporalmente, hacia otras poblaciones. Los traslados van desde el sur de México —de donde provenían su abuelo paterno y su bisabuela materna— hasta Quetzaltenango, donde cursó la carrera de Perito Contador. También cuenta lo vivido en poblaciones como Retalhuleu y la ciudad capital, donde vivían tíos, tías y primos de ambos lados de la familia que en ocasiones fueron sus anfitriones.
Enán, quien relata cómo en diversas etapas de su niñez y adolescencia se integró al negocio familiar y aprendió el oficio de su padre, también cuenta los distintos trabajos que emprendió antes de irse a Quetzaltenango a estudiar. Ya instalado allí, comenzó a mostrar su vocación intelectual y literaria.
El libro, de edición artesanal, fue impreso en los talleres Poe. El diseño de las solapas estuvo a cargo de Violeta de León Benítez, y el cuidado editorial fue de Wilson Loayes.
Reconocimiento de los colegas
Durante la presentación, el autor fue acompañado por José Augusto Morales, aficionado a la música y la literatura y autor del libro La banda sonora de nuestra vida, y por Víctor Muñoz, Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias, quienes comentaron el contenido de la obra.
Morales calificó esta compilación de memorias como “una maravilla de libro”. “Enán Moreno universaliza sus vivencias. Ya verán, cuando lo lean, que están leyendo el mundo”, afirmó. “Uno de los grandes méritos del libro es su entorno envolvente. La prosa atrapa desde las primeras páginas porque está tejida con humor, emoción y una multifacética descripción del entorno… Son relatos de memorias que combinan recuerdos personales, estampas costumbristas y episodios históricos de Guatemala, con un estilo ágil, cercano y lleno de nostalgia…”, agregó.
“Por ratos sentí que estaba leyendo a Pepe Milla y sus Cuadros de costumbres… sí, me atrapó”, admitió Morales, emocionado al destacar las similitudes entre la historia del autor y la suya propia.
“Este libro es un testimonio entrañable que rescata la riqueza de la memoria individual y la proyecta como patrimonio colectivo… una lectura recomendada para quienes buscan encontrarse con la identidad guatemalteca y con la magia de recordar la infancia”, expresó Morales.
Víctor Muñoz también encontró paralelismos entre su historia y la narrada por Moreno. Contó que, aunque nació en la ciudad capital, a los tres años fue trasladado con su familia a una finca en Coatepeque, y recordó episodios de su niñez que guardan similitud con los del libro.
A la presentación asistieron también escritores como Gloria Hernández, Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2022, quien exaltó el valor de los relatos. “Es evidente que la crónica de los siglos pasados y de la historia la han hecho grandes cronistas como Bernal Díaz del Castillo; y luego, toda esta manera de ser nuestra, nuestra identidad a partir del siglo XIX, la construyó José Milla. Pero lo que ha ido configurando nuestra sociedad podemos leerlo en Víctor Muñoz, Enán Moreno, Dante Liano, y Asturias, por supuesto… todos estos narradores que continúan una tradición que nos dice: ‘esto es ser guatemalteco’”, señaló Hernández.
La escritora y educadora Violeta de León Benítez, esposa de Enán Moreno, también felicitó la obra y comentó que le gustaría leer una segunda parte que dé continuidad a la historia, ya que en este ejemplar el relato llega hasta la llegada del autor a la capital en 1978.
El autor
Enán Moreno nació en San Antonio Suchitepéquez en 1949. Cursó la educación primaria en la Escuela Nacional para Varones Narciso Sardá R. y la educación básica en el Instituto Prevocacional San Antonio (IPSA), becado por la Cámara Junior de San Antonio Suchitepéquez.
Se graduó como Perito Contador en la Escuela Nacional de Ciencias Comerciales de Occidente (ENCO), en Quetzaltenango. En ese establecimiento colaboró en la publicación de la revista y el periódico institucionales, en los cuales publicó artículos y sus primeros poemas. También fue director del programa radiofónico Destellos de la Encod, transmitido por Radio TGQ, La Voz de Quetzaltenango. En 1970 ganó el concurso literario de salutación a la reina del colegio y fue declarado Poeta Laureado.
En 1971 fue elegido presidente de la Asociación de Estudiantes de San Antonio Suchitepéquez (AESA). En 1973 se inscribió en el Departamento de Letras de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos, donde en 1980 obtuvo el título de Licenciado en Lengua y Literatura Española e Hispanoamericana.
En 1976, como estudiante de Letras, fundó junto con otros compañeros y profesores el periódico literario SOLUNA, del cual fue primer director y donde publicó poemas, cuentos y artículos. En 1978 fue nombrado ayudante de cátedra en el Departamento de Letras de la misma facultad, y más tarde alcanzó el cargo de Profesor Titular, categoría IX. Durante más de veinte años impartió cursos de lenguaje, literatura hispanoamericana, literatura guatemalteca y crítica literaria.
Ha sido investigador en las áreas de lenguaje y literatura guatemalteca. En 2001 obtuvo una Maestría en Letras, y en 2006 el de Doctor en Educación, otorgado por la Universidad de La Salle, de Costa Rica.
Ha publicado artículos y ensayos en periódicos y revistas, así como los libros Lengua oral y lengua escrita: diferencias, Redactemos mejor y Ortografía fácil, en el área académica. Sus obras literarias incluyen Libro de poemas, Palabra de poeta, Poeta molinero, No hay soledad amarilla, Usted puede contar conmigo (narrativa breve), Elogio de la literatura (ensayo) y Literatura guatemalteca (ensayos sobre varios autores).
Entre los reconocimientos que ha recibido figuran el Accésit por su poema Génesis en los Juegos Florales Centroamericanos de Quetzaltenango (1975); el segundo lugar por el cuento Vivencias en los Juegos Florales del Carnaval de Mazatenango (1977); el primer lugar por su cuento Sueño en el Certamen Literario de Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla (1978); y el primer lugar en la rama de poesía en los Juegos Florales Centroamericanos de Cobán, Alta Verapaz (1979).
También obtuvo el Premio Bienvenidos al Arte, otorgado por el Grupo Cultural Epidauro, por su poemario Libro de poemas (1992). Ha sido integrante del Consejo Asesor para las Letras del Ministerio de Cultura, de la Comisión del Centenario de Miguel Ángel Asturias, de la Comunidad de Escritores de Guatemala y directivo de la Asociación Cultural Enrique Gómez Carrillo.
Coordinó durante siete años el Club de Lectura de la Biblioteca Central de la Universidad de San Carlos y actualmente dirige el Instituto de Literatura Guatemalteca.
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