Los Juegos Olímpicos de Verano de 1972 se celebraron en la ciudad alemana de Munich (München, en alemán), entre el 26 de agosto y el 11 de septiembre. Eran los XX Juegos de la Era Moderna, por lo que tenían una gran relevancia simbólica. Munich había ganado la sede compitiendo contra Madrid, Montreal y Detroit, en la 64ª. Sesión del Comité Olímpico Internacional (COI), en Roma, Italia, el 26 de abril de 1966.
Se desarrollaron 23 especialidades deportivas y dos deportes de exhibición, siendo ellos el bádminton y el esquí acuático. Participaron 121 países, con 7,134 atletas, siendo 6,075 hombres y 1,059 mujeres. Fueron los últimos Juegos Olímpicos en los que participó Vietnam del Sur, acontecimiento relacionado con la guerra de Vietnam, ya que después del triunfo norvietnamita y la derrota estadounidense y de los survietnamitas, el país quedó unificado con la administración comunista, sin diferencias de nombre entre el norte y el sur.
Como en todo evento amplio a nivel internacional, los respectivos contextos predominantes del mundo se reflejaron en aquella olimpiada. Las diversas tensiones de la Guerra Fría, los conflictos en África y Asia y los problemas latinoamericanos se mostraron en la mayor cita del deporte a nivel mundial. Si bien participaron nuevos comités olímpicos debido a las independencias africanas de los años 60 y principios de los 70 -tales fueron los casos de Benín, Burkina Faso, Gabón, Lesoto, Malawi, Somalia, Suazilandia y Togo-, también se dio el conflicto de Rodesia. Bajo los principios de la Organización de la Unidad Africana y del panafricanismo, varios países del continente advirtieron con un boicot a los juegos en caso el COI aceptara la participación de Rodesia (actual Zimbabue), que tenía un régimen de apartheid, similar al de Sudáfrica. El COI decidió que Rodesia no participara, lo cual fue un triunfo de las luchas anticolonialistas en África.
También participaron dos países asiáticos por primera vez en unos Juegos Olímpicos: Arabia Saudita y Corea del Norte. Ambos eran actores importantes en el concierto internacional, ya que los árabes saudís contaban con la mayor producción mundial de petróleo y el liderazgo de la Liga Árabe, mientras que los norcoreanos se habían consolidado como una república socialista en Asia, estableciendo una importante fuerza militar y política, habiendo conservado el territorio tras la derrota de los Estados Unidos y de Corea del Sur en la guerra de 1950-1953.
Sin embargo, los mayores protagonistas de los Juegos Olímpicos eran los Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS, por Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), quienes contaban con el mayor poderío en casi todos los deportes, por lo que se disputarían la cima del medallero. Al final, fue la URSS la que obtuvo el primer lugar, con 50 medallas de oro, 27 de plata y 22 de bronce, para un total de 99 preseas; mientras que los Estados Unidos terminaron con 33 de oro, 31 de plata y 30 de bronce, totalizando 94.
El tercer puesto fue para Alemania Oriental, es decir la República Democrática Alemana, con 66 medallas (20 de oro), mientras que Alemania Federal, o se la República Federal de Alemania, quedó en el cuarto puesto con 40 medallas, obteniendo 13 de oro. Otros tres países socialistas, Polonia, Hungría y Bulgaria, quedaron en las posiciones 7, 8 y 9 del medallero. El mejor latinoamericano fue la República de Cuba, en el puesto 14, con 8 preseas, siendo 3 de oro. Esto demostraba que el bloque socialista de Europa del Este y la Revolución Cubana le daban una importancia vital al deporte, pero sin la intervención de los patrocinios de capital privado.
No significa que los deportistas y atletas de los países socialistas no fuesen profesionales, sino que el profesionalismo en las sociedades socialistas se concibe sin que sea el mercado y los intereses del capital los que rijan al deporte. El sentido popular se amalgama con el papel central del Estado y el apoyo a la educación física, el entretenimiento sin la mediación del dinero y la cultura.
Como contraparte capitalista, para los Estados Unidos era importante demostrar liderazgo y hegemonía también en el ámbito deportivo, el cual formaba parte de las estrategias de soft power o poder blando, lo que es altamente significativo en las disputas internacionales. Sin embargo, la Unión Soviética había llegado a desarrollar una cultura deportiva altamente competitiva que ponía en peligro el dominio que pretendía mantener Estados Unidos.
Especialidades como el atletismo, la gimnasia, la lucha, el boxeo, la natación y el judo se sabía que resultarían disputados por ambas potencias; sin embargo, Estados Unidos estaba seguro de que en un deporte como el baloncesto, el cual nació en sus tierras y se convirtió en uno de sus deportes nacionales, continuaría siendo hegemónico. Pero la historia tendría otro desenlace. La Unión Soviética y Estados Unidos se clasificaron para disputar la medalla de oro de básquetbol, partido a jugarse el 10 de septiembre. El encuentro fue reñido, al grado que, a falta de un segundo para terminar, la ventaja era estadounidense: un punto, con el marcador 50-49. En una polémica jugada nacida de la repetición de un saque de banda por decisión arbitral, los soviéticos anotaron y se llevaron la histórica victoria de 51-50. Fue tanto el enojo del equipo norteamericano, que se negó a subir al podio para recibir la medalla de plata. La prensa estadounidense representó el acontecimiento como “un robo”:
“U.S. cagers won’t take silver medals for losers”. (“Los jugadores de baloncesto estadounidenses se negaron recoger las medallas de perdedores”. The Telegraph Herald, Dubuque, Iowa, 11 de septiembre de 1972).
«U.S. 1972 Olympic team still won’t concede». (“El equipo olímpico estadounidense de 1972 aún no se da por vencido”. Long Beach Press-Telegram, 11 de septiembre de 1972).
“Olympic referee rips U.S. cage loss”. (“Un árbitro olímpico critica la derrota de Estados Unidos en baloncesto”. Ellensburg Daily Record, 24 de octubre de 1972).
«U.S. Denied Gold, Says Keep Silver». (“A Estados Unidos le niegan el oro y le dicen que se quede con la plata”. St. Petersburg Times, Tampa Bay, 11 de septiembre de 1972).
“Even before the ruling from the five‐member jury of the International Basketball Federation, members of the American team said they would refuse to accept silver medals because they felt they had won the gold”. (“Incluso antes del veredicto del jurado de cinco miembros de la Federación Internacional de Baloncesto, los miembros del equipo estadounidense dijeron que se negarían a aceptar las medallas de plata porque sentían que habían ganado el oro”. The New York Times, 11 de septiembre de 1972).
“The United States, which had won 63 games and every gold medal since basketball joined the Olympic program in 1936, had protested the verdict on the ground that the winning Soviet basket in the final three seconds was in violation of international rules”. (“Estados Unidos, que había ganado 63 partidos y todas las medallas de oro desde que el baloncesto se incorporó al programa olímpico en 1936, protestó el veredicto alegando que la canasta ganadora soviética en los últimos tres segundos violaba las reglas internacionales”. The New York Times, 11 de septiembre de 1972).
“We do not feel like accepting the silver medal because we feel we are worth the gold,” said Bill Summers, chairman of the US Olympic Basketball Committee and manager of the team”. (“No nos apetece aceptar la medalla de plata porque creemos que merecemos la de oro”, declaró Bill Summers, presidente del Comité Olímpico de Baloncesto de Estados Unidos y director técnico del equipo”. The Guardian, Londres, 11 de septiembre de 1972).
En Estados Unidos se apoyó este discurso que descalificaba la actuación arbitral y que, al mismo tiempo, representaba a la Unión Soviética como un equipo que no merecía ganar. En plena Guerra Fría, esto se ajustaba al discurso que Estados Unidos generaba en muchos otros ámbitos para representar a la URSS como manipuladora de las situaciones, y que en el caso de la final olímpica de baloncesto la reproducción de estas ideas coadyuvaba para fortalecer la representación negativa de la Unión Soviética. Los medios de prensa que objetaban el triunfo soviético representaban el hecho de tal manera, que promovían que la opinión pública se inclinara a que se trató de un robo a los Estados Unidos.
Las tensiones de la Guerra Fría se evidenciaron en un punto en el marcador y un segundo en esa histórica final del baloncesto olímpico en Munich 1972. Muchos medios de prensa estadounidense actuaron de manera oficiosa para los objetivos de la contención soviética con un discurso anticomunista, al mismo tiempo que buscaban significar a los Estados Unidos como lo mejor del mundo y que si perdía era porque su rival había hecho trampa. La altanería de los Estados Unidos no soportaba que la Unión Soviética fuese bastante bien en la carrera espacial y en el deporte olímpico, demostrándose, junto con Vietnam, que la superpotencia occidental no era invencible y se encontraba en una seria crisis.
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