Sensibilidad, provocación, cuestionamientos y un espíritu lúdico se combinan en el arte de la guatemalteca Ana Lorena Núñez, quien se inscribe en las tendencias propias de este siglo al utilizar gran variedad de medios para trasladar sus mensajes. En la muestra Life in a bottle-Soda Pop 2.5, que se cierra este fin de semana en el Reino Unido y que pronto se exhibirá en Guatemala, la creadora explora en lo que define como “la delgada línea entre el consumo y la cultura”.
Según relata, “la serie nació a partir de una pregunta: ‘¿cómo un objeto cotidiano como una botella de soda puede convertirse en un símbolo universal?’” Refiere que, en particular ese recipiente de soda habita ya en la memoria colectiva. “Está en celebraciones familiares, en canciones, en películas…”.
“Soda Pop 2.5 es una manera de rendir homenaje y a la vez cuestionar esa presencia: ¿la botella contiene una bebida… una época o memorias?”
A partir de ese cuestionamiento, Ana Lorena creó una serie de 30 piezas originales. “Fue un proceso intenso y apasionante. Trabajé durante varios meses de forma casi obsesiva, experimentando con técnicas mixtas, acrílicos y collage digital. Quería que cada obra tuviera una identidad propia, pero que juntas construyeran un relato visual coherente. Fue como embotellar pequeñas cápsulas de tiempo, memoria y estética pop”.
Al hablar de los elementos que se distinguen en sus piezas, Ana Lorena anota: “Soy una artista latinoamericana y eso inevitablemente se filtra en mis colores, en mi forma de ver el exceso, el brillo y la nostalgia. Hay una especie de tensión constante entre la celebración y la crítica. También hay recuerdos personales: las botellas compartidas en una reunión familiar, la publicidad que marcó mi infancia, el deseo de pertenecer a algo global sin perder lo propio”.
De Londres a Guatemala
El trabajo de Núñez fue seleccionado entre otros y la artista señala su emoción por la elección de su propuesta. “Tener mi primera exposición individual en Londres fue un momento profundamente significativo. El que mi trabajo fuera seleccionado entre propuestas de otros artistas fue súper emocionante. No solo por lo que la ciudad en sí representa, siendo un epicentro cultural vibrante, sino por hacerlo en un espacio como el Karma Sanctum Soho Hotel, que combina arte, música y vida nocturna. Me sentí muy conectada con esa atmósfera irreverente y elegante, que refleja parte del espíritu de la serie. Fue un lugar perfecto para presentar una serie que habla justamente de la presencia constante de símbolos culturales en nuestra vida cotidiana”.
La muestra fue visitada por cientos de personas durante tres meses, incluyendo personalidades del cine, la televisión, la música y la moda, debido a que la exhibición coincidió con una temporada alta llena de festivales de cine, lanzamientos musicales y eventos privados exclusivos. “Fue inesperado y muy estimulante. La coincidencia con eventos de cine, moda y música convirtió la muestra en una especie de experiencia multisensorial. Estar rodeada de personas de distintas disciplinas abrió el diálogo y permitió que la obra fuera leída desde múltiples perspectivas. Me encanta cuando el arte sale del cubo blanco y se mezcla con la vida real, con el ruido, con las luces”, afirma la artista.
Las reacciones del público fueron estimulantes. Ana Lorena comenta que, “el público británico se acercó a la obra: con curiosidad, sin prejuicios. Me sorprendió que muchos vieran en las piezas algo profundamente nostálgico, incluso poético, a pesar de tratarse de imágenes tan comerciales. Una persona me dijo: ‘Esto me recuerda mi adolescencia sin que yo sepa por qué’. Ese tipo de reacción me conmueve, porque conecta con lo que buscaba: provocar una emoción a partir de lo familiar”, añade.
La exhibición fue curada por Cecilia Santamarina y contó con el valioso apoyo de Sherene Fuller. “Esta serie es una celebración de lo absurdo, de cómo la publicidad moldea nuestras aspiraciones, nuestros recuerdos y hasta nuestros ídolos”, comenta la curadora. “Ana Lorena logra convertir objetos ordinarios en arte con un mensaje contundente, sofisticado y muy actual”, enfatiza Santamarina.
El proyecto, realizado especialmente para Londres, viajará ahora a Guatemala, donde será presentado al público nacional como un hito artístico que enlaza el arte pop latinoamericano con los centros culturales globales. Aunque aún no se han definido fechas y lugar para la exposición se espera que en los próximos meses los guatemaltecos puedan apreciar la exhibición que invita a reflexionar sobre los símbolos del consumo masivo, transformándolos en una narrativa visual cargada de ironía, color y crítica social.
“Espero que se sorprendan, que se rían, que se cuestionen. Que vean la botella y piensen en todo lo que contiene más allá del líquido. Me interesa provocar una conversación sobre el consumo, la memoria y la estética desde un lugar cercano, desde lo que todos reconocemos, pero pocas veces analizamos. Es una invitación a mirar lo cotidiano con otros ojos”, agrega Ana Lorena.
Una artista, una propuesta
Ana Lorena Núñez estudió Diseño Gráfico en la Universidad Rafael Landívar. De acuerdo con el perfil que de la artista hace galería El Attico, “su trabajo fue publicado en el libro «International Contemporary Artists Volume IV», Editorial ICA, 2012 y en «Memory and Timeless Avant-Gard», Luciano Benetton Collection, Editorial Fabrica, 2016”.
Su obra es parte de colecciones privadas en Guatemala, Costa Rica, Estados Unidos, Inglaterra y Guinea Ecuatorial; además de pertenecer a la colección Institucional del Banco G&T Continental, Guatemala, y a la colección Imago Mundi de Luciano Benneton, Italia.
Entre los más notables reconocimientos que ha obtenido a nivel nacional e internacional se destacan el premio Manuel Belgrano en la V Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Argentina que recibió en 2022, por haber presentado la obra más emblemática de toda la muestra. Este año fue invitada por segundo año consecutivo a la subasta SUMARTE en el museo MARTE, de El Salvador. También fue seleccionada por el jurado de Juannio.
Anteriormente obtuvo el Premio Monte dei Fiori, en el concurso «A single grain of rice«, de la Galerie Metanöia, en París en 2016; y el primer lugar como artista emergente del año para «Arte en Mayo», Fundación Rozas-Botrán, en Guatemala, en 2011.
Ha participado en más de 80 exposiciones colectivas e individuales en Guatemala, El Salvador, Honduras, Estados Unidos, Londres y París.
Desde 2015, Ana Lorena Núñez forma parte del colectivo Latinaria, que le ha permitido tener destacadas participaciones en ferias y espacios como The Other Art Fair, Coya, y Quaglino’s, consolidando su presencia en la escena artística de Londres,
El curador e historiador del arte Guillermo Monsanto anota en el perfil de El Attico: “Ana Lorena Núñez es una creadora visual consecuente con sus referentes. Con paso firme, y buena crítica, ha conseguido posicionar su labor tanto en galerías como en otras plataformas brindadas por diferentes fundaciones y organizaciones afines al arte”.
El futuro para Ana Lorena está lleno de retos y ya prepara sus próximos proyectos. “Ya estoy investigando nuevos caminos. Estoy muy interesada en seguir explorando la relación entre cultura visual, consumo y archivo personal. Quizá lo próximo tenga que ver con la idea de coleccionar recuerdos, o con cómo construimos nuestra identidad a partir de objetos. Aún está germinando, pero sé que será igual de visceral y vibrante”.
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