Conocí a Juan Fernando Cifuentes en la Universidad Rafael Landivar en 1977. Fue compañero desde ese año a 1981 en los estudios de Filosofía y Letras. Me enteré desde un inicio que era militar y que ocupaba el cargo de comandante de la Base Militar del Pacífico. Siempre fue amable, educado, generoso y solidario con todos. Años después me enteré que era primo del esposo de Teresa Araujo, prima hermana de mi papá. A ella la quisimos con mucho afecto en nuestra familia.
Cifuentes nos contó qué en sus estudios de secundaria en el Instituto Central para Varones de la ciudad de Guatemala, fue compañero del poeta Otto René Castillo. Nuestra amistad surgió cuando ingresó como miembro al Grupo Editorial Rin 78. Él no estuvo en la fundación porqué nos expresó, —-cuando lo invitamos y le indicamos que entre los integrantes pagaríamos, por turnos, nuestras ediciones, una especie de “cuchubal”, que nos sugería en su lugar una revista literaria, pero cuando se publicó el primer libro por este sistema, “Jornadas y otros cuentos”, de Dante Liano, solicitó su ingreso. Se convirtió en un miembro entusiasta. La casa de él y de Martita, su esposa, fue una de las sedes para reuniones del grupo, como lo fueron las viviendas de Carmen Matute y Carlos Foncea, de Luz Méndez de la Vega y Mario Alberto Carrera. En alguna ocasión nos reunimos en la casa de Chita Mulet y en la de Siang Aguado.
Como primer coordinador de Rin 78, me encargué de la publicación de los libros que consigné en el texto que sobre el grupo publiqué en una de mis columnas en este medio digital. A mi renuncia como presidente del Grupo se eligió a Juan Fernando, y cuando este dejó el cargo se eligió a Carmen Matute. Ambos desarrollaron un valioso trabajo. El grupo se disolvió durante la presidencia de Matute, mediados de los ochenta. Dada la cantidad de libros que se publicaron, de los escritores que fueron miembros, así como por los distintos eventos que se organizaron o en los que participó el grupo, se le considera como una entidad importante en la historia de la literatura guatemalteca.
La llegada de Cifuentes a la presidencia del grupo fue fundamental porque coincidió con sus nombramientos como director del Diario de Centroamérica y de la Tipografía Nacional. Realizó un extraordinario trabajo en esas dependencias. Incorporó publicaciones de Rin 78 a alguna de las colecciones de libros que se publicaron en dicha entidad. De las modestas ediciones de 100 o 300 ejemplares, que el grupo tuvo anteriormente, se pasó a mil ejemplares. Las portadas fueron elaboradas por Marco Augusto Quiroa, pintor y escritor, amigo de él. Lo incorporó a las actividades de Rin 78. Para su licenciatura en Filosofía y Letras Cifuentes presentó una tesis sobre el Grupo literarios “Los Tepeus”, que posteriormente se publicó como libro.
Conforme pasaron los años mi amistad con Juan Fernando Cifuentes se hizo más sólida, sobre todo cuando se jubiló del ejército. Fuimos parte de la Fundación Guatemalteca para las Letras, que organizó el Premio Guatemalteco de Novela, y cofundadores con otros exmiembros de Rin 78 de la Editorial Palo de Hormigo, de la que fue su primer Gerente. Coincidimos en el Ministerio de Cultura y Deportes en 1990. En mi caso como asesor jurídico y él como encargado de Relaciones Públicas. A él se debe la creación de Editorial Cultura, de la que formamos con él, con Luis Alfredo Arango y Maria del Carmen Pellecer, su primer consejo asesor. Él fue fundamental en la creación del Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias. Ya he narrado en otro texto como se originó dicho premio.
Juan Fernando dirigió también revistas y suplementos culturales; uno de estos “Tzolkin” del Diario de Centroamérica. Como encargado del mismo nombró a Arango. A este poeta, primer Premio Nacional de Literatura (1988) lo conocí cuando fuimos con Cifuentes a su casa, en la colonia Jardines de Tikal, zona 7. En esa ocasión me lo presentó e inicié con él una amistad que nos llevó a reuniones, en su pequeño estudio, por muchos años, en sábados por la tarde. Reuniones las que en alguna ocasión asistieron escritores de otros paises como Eraclio Zepeda y Carlos Montemayor, de México, Rogelio Sinán, de Panamá, Denzil Romero y José Balza, de Venezuela, entre otros personajes. De Guatemala puedo destacar las visitas de Irene Piedra Santa, cuando con Arango iniciaron el proyecto para publica el pequeño libro de literatura infantil “País de los Pájaros”, cuyo autor fue Luis Alfredo, para el sistema educativo de México. Recuerdo también a Rodolfo Arévalo, quien lo visitó para obtener los datos para su tesis sobre su poesía, y de Maria Arranz cuando realizó su tesis sobre el grupo literario “Nuevo Signo”, que fue publicada posteriormente como libro en una de las colecciones de la Tipografía Nacional. De Guatemala llegaron en alguna ocasión Humberto Akabal, Carlos René García Escoba, Francisco Morales Santos y Monteforte Toledo. El listado es extenso. Con Arango fuimos cofundadores de la Asociación Módulos de Esperanza, que colaboró en el trabajo social del padre Ramón Adán Stúrtze, en las colonias El Amparo y el Granizo, en la zona 7.
Cifuentes fue también Director General de las Artes del Ministerio de Cultura y Deportes, fines de los noventa. Fue presidente de la Gremial de Editores en 2006, como representante de la Editorial Palo de Hormigo, y primer director de Canal 5 de televisión, un medio de comunicación, que siendo propiedad del ejército nacional dedicó gran parte de su programación a difundir expresiones culturales En todos sus cargos realizó un gran trabajo.
En sus últimos años de vida Juan Fernando fue catedrático de las universidades Rafael Landivar y Francisco Marroquin. A su muerte, en 2006, dejó un gran legado como promotor y gestor cultural.
Entre sus publicaciones se encuentran las siguientes. En ensayo: a) “Los Tepeus, generación literaria del 30 en Guatemala”. Primera edición ¡982. Grupo Rin 78 – Segunda edición 2003. Editorial Palo de Hormigo.” b) Las generaciones literarias en Guatemala en el siglo XX/I. El Cometa, generación de 1910. Editorial Palo de Hormigo. 2002. c) “Historia moderna de la etnicidad en Guatemala. La visión hegemónica: rebeliones y otros incidentes indígenas en el siglo XX”. Editorial Palo de Hormigo.2003. En novela: “Querido marzo ven”. Editorial Artemis Edinter 1999. En cuento: a) “Muerte sin complicaciones”. 1989. b) Gran Cañon: cuentos de guerra. Editorial Artemis Edinter. Colección ayer y hoy. 1998. C) “Documentos del Archivo, desclasificado”. Editorial Palo de Hormigo. 2004. Y un libro escrito en colaboración con Aida Toledo.” Rosa palpitante. Sexualidad y erotismo en la escritura de poetas guatemaltecas nacidas en el silgo XX.” Editorial Palo de Hormigo. 2005
En la historia de la literatura de Guatemala existen varios casos de escritores que también fueron militares, entre estos: José Batres Montufar, Antonio José de Irrisari e Ismael Cerna Sandoval. En nuestra época lo es el coronel retirado Jorge Antonio Ortega, expresidente de la Academia de Geografía e Historia.
La historia es la historia.
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