Yo siento en mí la sangre rebelde, americana,
en pugna con la sangre del bélico español;
y creo que desciendo de sangre sevillana,
inoculada en indio, bajo la luz del sol.
Tengo el altivo orgullo de la nobleza indiana
que luchó hasta la muerte contra el conquistador
y siento la nostalgia del alma sevillana
…quisiera ser flechero, duelista y trovador.
Félix Calderón Avila
Orgullo de Raza
Lira Altiva
Quise iniciar esta breve disertación, con los versos de una de esas escasas glorias locales, que nos antecedieron en estos territorios y que dejaron su huella perenne. Personalmente, me siento muy identificado con estos versos, escritos cuando Calderón Avila, nacido en Malacatancito, no contaba más de veintipocos años, publicándolos en su obra magna Lira Altiva alrededor de 1913, el mismo año que Adrián Recinos, quién naciera en La Antigua, pero con dos padres netamente huehuetecos, diera a luz pública su célebre y celebrada Monografía de Huehuetenango. Y casi dos décadas después que el ilustre huehueteco Federico Herrera, creador de los periódicos El Adelanto y El Rayo, alrededor del año 1895 publicara su libro de versos Recuerdos de Colegio, en dónde escribiera versos tan prístinos como estos: Surge la luz esplendente/y a la voz de libertad/va tornando en claridad/las tinieblas de la mente. Del poema Libertad, o que pensar de este otro: Vuestra altivez no se ablande/con vil humillación,/en nuestra lucha valiente,/no doblar jamás la frente/ni vender el corazón. De su poema Juventud Huehueteca.
Estos tres autores, Herrera, Calderón Avila y Recinos, son los que de alguna manera, le empiezan a dar forma a la identidad que hoy tenemos. Son la génesis literaria que por décadas, han influido de una manera u otra, a lo que somos y pensamos hoy acerca de lo que significa ser huehuetecos. También hay que decirlo, los tres publicaron por sus propios medios, Herrera y Recinos en la histórica Imprenta Sánchez & de Guise, de la ciudad capital, Calderón Avila, en los Talleres Unión Tipográfica en la ciudad de Quetzaltenango.
Y esta semilla, tiene continuidad con el periodista y fundador del diario El Imparcial, Alejandro Córdova, que en sus múltiples Crónicas y Notas de Opinión, dejó todo un legado de cultura y saberes muy poco valorados al día de hoy, sin olvidar al ilustre Humberto Sosa Morales, novísimo diputado de la constituyente de 1945, que precisamente en El Imparcial, publicó varios poemas y columnas de opinión, hoy totalmente desconocidas para todos, cuyo trágico destino cortó de tajo su trabajo intelectual. Teniendo presente siempre, al originario de San Rafael Pétzal, el multifacético Efraín de los Ríos quien fue notario, periodista, poeta, escritor, político, que con su libro Ombres contra Hombres, influyó a generaciones enteras de autores de los más variados estilos y géneros, si hasta el mismísimo Premio Nobel de Literatura Miguel Angel Asturias, reconoció su influencia. Este libro editado en el año de 1949, se convirtió en un clásico latinoamericano, teniendo varias ediciones en México, Chile, Argentina y Venezuela. Lastimosamente, ese libro hoy casi no se conoce y es muy difícil encontrar ejemplares físicos, siendo desconocido actualmente en todo el país, especialmente en su tierra natal.
Aparentemente, ahí se cortó una línea que venía desde principios del siglo pasado, tuvimos que esperar hasta el año 1965, en el que Adalberto Herrera publica su libro titulado Caibil Balam, que contiene prácticamente toda su obra poética por la editorial del Ejército. 1967, año en el que la pedagoga radicada en México, Lucinda Rivas publica su primer poemario Cantar para Vivir y Erwin Cifuentes publica el poemario Poesía Contemporánea en 1968, rompiendo esta sequía de casi tres décadas. Dos años después el Dr. Horacio Galindo nos regaló su precioso librito titulado El Piecito de la Virgen, primera edición del año 1970 y pocos años después, la historia novelada de la vida y obra del insigne maestro Eliseo Castillo, titulado Ave sin Nido. Es de esta misma época en que el poeta Rafael Sosa Morales, hermano de Humberto, publica su libro Son de Pasos, en el año 1976 por la Editorial Universitaria. Rafael Sosa perteneció al grupo Saker-ti y se vio obligado a salir al exilio, viviendo entre México, París y Rusia, muriendo hace poco precisamente en una ciudad rusa.
Antes, la misma editorial universitaria le publicó otro libro titulado Esbozo de Nidos, en el año 1979.* Surgen nuevas voces, Axel Funes y César Augusto de León publican el poemario a cuatro manos Poliedro Poético, o el no menos recordado “Cronista de la Ciudad” Arnoldo Tánchez Palacios, inicia su recorrido literario, el escritor Rocael Carrillo, o los poetas Margarito Granados, originario de Chiatla, Elder Exvedi Morales, de Santa Ana Huista, Santos García Domingo, de Jacaltenango, Brenda Zacnité Monzón, Danis Omar Rodríguez, Rudy Gómez, de Aguacatán, Marcos Manuel Castillo, de Cuilco, Otto Gonzalo Alvarado, y la portentosa poeta Mary Flor Herrera de Aguacatán.
Esto no pretende ser un informe detallado de quiénes escriben y quiénes no, pretende resaltar la terrible ignorancia cultural que nos oprime, pues debemos saber que la identidad, no es algo con lo que vengamos de nacimiento, no es algo que está impregnado en nuestros genes, escrito en nuestro ADN. La identidad la construimos de a pocos, día tras día. Es eso intangible pero muy real, que nos condiciona, nos hace ver las cosas de determinada manera, influye en nuestra manera de ver y sentir el mundo. Es lo que nos distingue de los demás. Por eso cuando tengo que salir de mi terruño y lejos de él, alguien me pregunta: ¿y usted de dónde es? Contesto sin dudarlo un instante: de la tierra de los muy azules y muy altos Cuchumatanes. Porque si algo me han enseñado estos hombres que me precedieron y que al día de hoy me acompañan, es que uno realmente no es de dónde nace, sino de donde quiere ser. Y para querer ser de algún lugar, ese lugar hay que amarlo entrañablemente. Y lo triste de todo esto, es que, quienes nos han contado cómo de bello es este lugar, o los hemos olvidado o ni siquiera los hemos conocido. Gran parte de su obra está perdida o es inédita o el tiempo simple y sencillamente, se empeña en borrar.
Antes de concluir, debo reconocer la enorme labor que realizaron dos artesanos de la palabra, que con muy limitados recursos y con poco más que sus buenas intenciones, lograron reunir lo más granado y lo más interesante de la labor literaria huehueteca del último siglo en sus respectivas obras: por un lado la encomiable labor del poeta recientemente fallecido Francisco Sosa Ruiz, que nos legó la antología de poetas huehuetecos llamada Poética de la Palabra, editada en el año 2010 y la no menos excelsa y encomiable labor del poeta Carlos Gómez, tristemente también fallecido, quien se dio a conocer en el mundillo literario como MARC, que en 1995 dio a luz su enorme y fantástica obra bajo el título Monografía Poética del Departamento de Huehuetenango, en dónde además de describir poéticamente cada uno de los 31 municipios que en ese momento conformaban el territorio departamental, se dio a la enorme tarea de reseñar, a los que según su juicio, eran los artistas más destacados de Huehuetenango, entre ellos escritores y poetas, así como de músicos, pintores, cantantes y cantautores locales, además de biografías de maestros, médicos y abogados, entre otros muchos datos, dejándonos un cúmulo enorme de información concentrada en un solo tomo. Así que, un saludo a donde quiera que se encuentren, gracias a su labor incansable, hoy somos muchos quienes aprendemos de sus trabajos, auténticos maestros de nuevas generaciones. Salud don Paquito Sosa y salud MARC, do quiera que se encuentren.
Agradezco a los organizadores esta oportunidad de encontrarnos con nuestras raíces, con entender un poquito más y mejor, desde dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde queremos ir.
Hoy en esta edición de Libro Al Viento, se homenajea al enorme intelectual y virtuoso escritor Víctor Montejo, originario de Jacaltenango y la mayoría de nosotros o no conoce su obra o apenas ha leído un par de páginas de ella. Que esto nos sirva para animarnos a profundizar un poco más en lo que nos identifica como huehuetecos y estemos dónde estemos, no olvidar nunca que puede que hayamos salido de nuestro hogar, de nuestra tierra, si, pero el hogar y nuestra tierra, nunca salen de nosotros… y así poder lamentarnos junto al poeta:
Cantan, siguen cantando/los gallos de Chimusinique./Su canto se eleva como un llanto/que desgarra el cielo y nuestro espíritu./ Y a mí me parece/que no,/ que no pueden cantar más triste/los gallitos de Chimusinique…
Huehuetenango, 7 de octubre de 2026
*Una pequeña digresión: estos dos libritos El Piecito de la Virgen y Son de Pasos, del Dr. Horacio Galindo y de Rafael Sosa Morales, son dos de las influencias más grandes en mi quehacer literario. Los pongo a la altura de otros maestros nacionales como Miguel Angel Asturias, Luis Cardoza y Aragón, Mario Monteforte Toledo, José Batres Montúfar…están ahí, exactamente al mismo nivel, lo cual por el solo hecho de ser ellos huehuetecos y yo también, me llena de orgullo…
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