Analogías y correspondencias entre La Odisea de Homero y Ulises de James Joyce (III)

En contraposición a Odiseo, quien en un acto brutal mata a los pretendientes de su esposa Penélope, a los que siempre había rechazado, Bloom acepta la conducta adúltera de su mujer con resignación.

Camilo García Giraldo

octubre 4, 2026 - Actualizado octubre 3, 2026

Al capítulo catorce, Joyce le da el título de Los bueyes del sol se refiere al canto XII de La Odisea que relata la llegada de Odiseo y su tripulación a la isla de Trinacria o Helios. A pesar de que Circe y Tiresias le habían advertido que la evitara porque ahí vivían y pastaban los rebaños del dios del sol, Helios. Odiseo, sin embargo, aceptó desembarcar en ella debido a la súplica que le hacen sus compañeros deseosos de descansar allí de la larga y difícil travesía.

Pero, les puso una condición, la de que le juraran que no tocarían el ganado. Sus tripulantes así lo juraron. Sin embargo, durante un mes entero soplaron vientos desfavorables que les impidieron zarpar. En un momento que Odiseo se retiró para rezar, la tripulación hambrienta sacrificó y comió una parte del ganado de la isla. Cuando finalmente pudieron marcharse, Zeus lanzó un rayo al barco matando a todos sus tripulantes para castigarlos por el sacrilegio que habían cometido de comer la carne de los bueyes y vacas sagradas del dios del sol. Solo Odiseo se salvó por no haberla comido.

Aquí, Joyce convierte la isla del dios del sol en un hospital de maternidad de Dublín. Transformación, como todas las que hace de los lugares y personajes de la Odisea, original, adecuada y llena de significado. En efecto, este es lugar moderno más apropiado donde las mujeres dan a luz sus hijos o hijas, y los comienzan a alimentar con la leche de sus pechos. Y, después, con el paso de los meses, la sustituirán con la lecha de las vacas. Pues, la leche es el alimento lleno de energía y de nutrientes esenciales cuyo consume diario y regular garantiza la supervivencia de los pequeños niños, la conservación de sus vidas y su crecimiento sano.

Por eso, como se sabe ampliamente, la leche de la madre y de la vaca es la misma: las dos cumplen esta función vital de suministrarles los nutrientes y la energía necesarias a los pequeños niños para que puedan vivir. Y, la energía que posee la leche proviene, en última instancia, como toda la energía que contienen todas las plantas y animales que sirven de nutrientes a los seres humanos, de la luz del sol.

Por eso, dice Joyce “¡Bebe, hombre, una ubre! La leche de la madre, Purefoy, la leche de los parientes humanos, la leche de esas florecientes estrellas sobre la cabeza, rutilante agua de lluvia fina, la leche de ponche, como los alborotadores que beben en su guarida, la leche de la locura, la leche de la tierra de Canaán. Tu vaca fue dura ¿Qué? Ay, pero su leche es caliente, dulce y engorda”.

Ahora bien, los estudiantes de medicina y el joven Estefan Dedalus que se encuentran en este hospital de maternidad bebiendo alcohol, emborrachándose y conversando y discutiendo sobre diferentes temas, son los equivalentes a los miembros de la tripulación de Odiseo que llegan a la isla de Helios. Y, también está el propio Bloom, que es el único que no bebe alcohol. Así como Odiseo es el único que no come la carne de las vacas sagradas de la isla, Bloom quien es el Odiseo de la novela, no bebe el alcohol que todos los demás consumen. Sin embargo, no parece de ninguna manera evidente o clara la semejanza entre la leche y el alcohol, aparte del hecho de ser líquidos. Más bien, son bebidas cuyas propiedades y efectossobre el organismo de los seres humanos, como en general sobre todos los mamíferos, son diametralmente contrarios. El consumo regular de leche sirve para asegurar, conservar y fortalecer sus vidas, mientras el consumo desenfrenado, exagerado y cotidiano del alcohol las debilita, las daña y las destruye progresivamente.

Sin embargo, a pesar de las funciones opuestas de estas dos bebidas, Joyce les encuentra un parentesco profundo. Así, como Odiseo y los miembros de su tripulación no debían comer la carne de las vacas, y, por supuesto, tampoco beber su leche que hace parte integrante de sus cuerpos, los estudiantes de medicina no deberían beber alcohol en lugar donde nunca se debe beber como es un hospital. Y, no lo deben hacer porque precisamente es una bebida opuesta completamente a la leche. Si bien, estos estudiantes no serán castigados con la pérdida de sus vidas por beber alcohol en ese lugar “sagrado” en donde nacen los seres humanos, perderán algo de la salud de sus vidas por el consumo desenfrenado y exagerado que han hecho.

Joyce, da el nombre Circe al capítulo quince se refiere al personaje de La odisea que habita en una mansión de piedra en la isla Eea. Es una hechicera que tiene el poder de transformar a los seres humanos en animales, en especial en cerdos. Cuando Odiseo llega a la isla, ordena a la mitad de la tripulación desembarcar, mientras que él se quedó con el resto. Circe los invita a un banquete que hechizó con una de sus pociones. Y, después, empleó su vara mágica para transformarlos en cerdos. Solo se salvó uno de ellos. Informó a Odiseo de lo ocurrido. Este, partió, entonces, para rescatar a sus compañeros. En el camino se le apareció el dios Hermes, quien le dio una planta mágica llamada moly, que le serviría para protegerse de los poderes mágicos de Circe. Y, como no pudo convertir a Odiseo en un animal, este la obligó a devolverle la forma humana a sus hombres. Circe terminó enamorándose de Odiseo y ayudándolo a proseguir su viaje, después de convivir con él durante un año en la isla.

Aquí, Joyce representa no solo a Circe, sino también, a su mansión y a la isla que habita. Circe es “La bella” y las demás prostitutas, la mansión es el burdel y la isla son los alrededores del mismo. Así, “La bella” y las demás prostitutas del burdel, invitan a los personajes masculinos que aparecen en este capítulo, entre ellos a Stefan Dedalus y a Bloom a comer, a probar y degustar la carne de las mujeres, es decir, a experimentar los placeres sensibles y corporales del sexo, tal como lo hizo Circe con el grupo de hombres de la tripulación de Odiseo. Pues, esta fuerza atractiva que tiene el burdel no se limita a la casa donde está situado, sino también, se proyecta a sus alrededores. Trasciende sus estrechasfronteras físicas para hacerse presente en las calles cercanas que conducen a él. De tal manera, que estas calles quedan también tocadas por el atractivo encanto que tiene el burdel para estos personajes masculinos porque son precisamente ellas las que los llevan, como invitándolos, a él.

Es por eso que Bloom y Dedalus atrapados por ese encanto experimentan transformaciones mentales poderosas al encontrarse en algunas de esas calles encantadas por la “magia” atractiva y atrayente del burdel. Bloom, primero delira creyendo que es perseguido y odiado por la comunidad, y que lo acusa de varios delitos de los va a ser juzgado. Y, después cree también de forma delirante lo contrario, que es un gran héroe de la Independencia de Irlanda que es aclamado por la población. Y, por su parte, Stefan Dedalus, poco después que han abandonado el burdel, también delira, viendo el cadáver putrefacto de su madre que se levanta para enfrentarse a él.

Así, Bloom se convierte por obra de su delirio en dos personas que no son él, tal como los compañeros de Odiseo fueron convertidos por Circe en cerdos, en seres completamente ajenos a su naturaleza humana. Y, este paralelismo hecho por Joyce es perfectamente válido porque capta el sentido profundo de muchos de los delirios que sufren los seres humanos, creerse, como por arte de magia, que son lo que en realidad no son. Así sea Bloom, quien representa a Odiseo en la novela, quien los sufre cuando están alteradas.

Y, por su parte, el delirio que sufre Dedalus es una horrible pesadilla en la que no se ve a sí mismo como quien no es, como le ocurre a Bloom, sino, que ve algo que no es, que no existe, el cadáver horroroso de su madre muerta que resucita para increparlo, tal vez porque se negó a rezar por ella en su lecho de muerte, y que lo persigue implacablemente como un fantasma. Visión terrorífica de Dedalus con lo que Joyce nos quiere indicar o nos recuerda que la resurrección de los muertos, solo puede ser obra de un poder mágico, que siempre es imaginado de manera delirante por los seres humanos, es decir, que solo existe en sus mentes.

A la tercera y última parte de novela, Joyce le da el nombre de El Nostos, el regreso al hogar. Y, al capítulo diez y seis, con el que da comienzo a esta parte, lo nombra Eumeo en referencia al cuidador de cerdos de Ítaca que siempre le fue muy fiel a su amo Odiseo. Lo recibe cuando llega disfrazado de mendigo a Ítaca, salvándolo de sus perros. Lo invita a su cabaña, le prepara una cama y le ofrece comida. Prefiere dormir a la intemperie para cuidar los bienes de su amo ausente. Odiseo, después de someterlo a algunas pruebas de su fidelidad, le reveló su identidad. Al final, le ayudó a él y Telémaco a matar a los pretendientes de su esposa Penélope.

Aquí, Joyce nos anuncia la pronta llegada de Bloom a su hogar. Es ya de noche y camina acompañando a Estefan Dedalus, quien todavía se encuentra bajo los efectos del alcohol, por varias calles de la ciudad en las que se topa con mendigos, delincuentes y cantantes italianos hasta llegar al refugio del taxista que está custodiado por un guardián, quien los atendió con amabilidad ofreciéndoles una taza de café y un bollo. Este guardián sin nombre representa a Eumeo. Así, como Odiseo llega a la casa de Eumeo disfrazado de mendigo, quinen lo cuida, lo alimenta y le da refugio, Bloom también llega a un lugar que es “una estructura de madera sin pretensiones donde antes de eso rara vez había estado, ya que el primero había susurrado algunas pistas sobre el guardián que se decía que era famoso”, disfrazado de sí mismo, ya que el guardián no lo reconoce, y recibe atención, cuidado y alimentación.

Pero, además, en ese establecimiento se encuentra un marinero, quien regresa a casa después de siete años de navegar por todos los mares del mundo, conocer muchos pueblos y sus costumbres, algunas de ellas extrañas, y a quien su esposa, que es Inglaterra, lo está esperando. Su esposa es al mismo tiempo su país. Este personaje se parece en gran medida al verdadero y antiguo Odiseo, quien se encuentra con Bloom, el nuevo y moderno Odiseo creado por Joyce, en ese refugio del nuevo Eumeo, del guardián del taxi, que constituye la antesala del hogar o la casa a la que se dirigen de regreso. De tal manera, que los dos son partes integrantes del mismo personaje. Dos partes, ciertamente diferentes, pero, que, sin embargo, se funden en una sola por las grandes analogías o semejanzas que tienen los sucesos vividos a lo largo del camino o viaje de regreso a sus hogares. En este momento, Joyce nos confirma y corrobora que Bloom no es más que el nuevo Odiseo que él creó.

El penúltimo capítulo de su novela, Joyce lo titula Ítaca, que es la isla, donde Odiseo vivía con su esposa e hijo, y donde reinaba antes de su partida hacia Troya, veinte años antes de su regreso. Isla que también fue su hogar. Lo mismo que Odiseo, Leopoldo Bloom regresa a su casa en la noche después de haber recorrido las calles de Dublín y de haber vivido diversas experiencias. Llega acompañado de Estefan Dedalus, a quien siente y considera como un hijo, como ya lo señalamos. Entran a la cocina y le ofrece una taza de té. Después lo invita a dormir y descansar esa noche en su casa. Invitación que Dedalus no acepta, y se marcha.

Durante ese tiempo, el narrador en nombre Joyce, o, este a través del narrador, plantea un sin número de preguntas, alrededor de quién es Bloom, sobre su personalidad que lo identifica y define, sobre sus preferencias, gustos e interesas, sobre su pasado y su origen. Sobre las diferencias que lo separan de Estefan, y sobre las semejanzas que los unen estrechamente.

Sobre lo que ha ocurrido con el celibato que han tenido durante 10 años con su esposa después de la muerte de su hijo Rudy, que lo ha llevado a masturbarse con frecuencia y a mirar con ojos de deseo algunas jóvenes en la playa. Y, sobre lo que siente al saber que su esposa Molly le es y le ha sido infiel. Preguntas, que, en principio también nosotros los lectores queremos plantearnos para conocer al personaje que hemos seguido a lo largo de todo un día de su vida, es decir, a lo largo de toda la extensa novela, y de quien tenemos escasos datos y referencias.

Y, respuestas que nos da el narrador nos permiten justamente saber quién Bloom, conocer todos los aspectos que forman su identidad personal. Pues, en el recorrido por las calles y lugares de Dublín, en el recorrido de ese corto tiempo de su vida, aprendió a ser de nuevo sí mismo, aprendió a renovar y reafirmar su ser, tal como ocurrió con Odiseo en el curso de su largo viaje por el mar de regreso a Ítaca, se torna pertinente y necesario saber precisamentecuál es su Ser, o mejor, quién es él. Por eso, regresar al final del camino al lugar en que vive es no solo volver a ser el mismo que fue en el pasado, sino también, ver y aprender quien es ahora, ser una persona que acepta con resignación que su esposa le ha sido infiel ese día con Boylan, al notar las pistas y trazos que dejó en su cama.

Lo acepta porque, entre otras cosas, él mismo también ha deseado serlo: “¿Por qué más abnegación que celos, menos envidia que ecuanimidad? De la indignación (matrimonio) a la indignación (adulterio) surgió nada más que indignación (cópula), sin embargo, el violador matrimonial de los violados matrimonialmente no se había indignado por el violador adúltero de los violados adúlteramente”. Y, esta aceptación se convirtió en el más importante aprendizaje sobre sí mismo que experimentó ese día.

Por eso, en contraposición a Odiseo, quien en un acto brutal mata a los pretendientes de su esposa Penélope, a los que siempre había rechazado, Bloom acepta la conducta adúltera de su mujer con resignación. Aquí, Joyce introduce aquí la diferencia más importante y profunda entre Odiseo y Bloom: la de que uno responde a un inexistente adulterio de su esposa matando a quienes pretendieron conquistarla o seducirla para casarse con ella Y, el otro, al contrario, responde aceptando el adulterio real de su mujer, y el riesgo de perderla a manos de su amante. Odiseo, a pesar de que le fue infiel a Penélope en el curso de su viaje de regreso, no acepta la existencia de quienes trataron de arrebatársela. En cambio, Bloom, no solo acepta la existencia del amante de su esposa, sino también, la existencia de su efectiva conducta infiel, descartando la posibilidad de divorciarse por ahora, y, sobre todo, la de matarlos.

“Asesinato, nunca, ya que dos errores no hicieron uno correcto. Duelo por combate, no. Divorcio, no ahora. Exposición por artificio mecánico (cama automática) o testimonio individual (testigos oculares) todavía no”. Y, la acepta porque comprende con dolor que es la respuesta lógica a la larga abstinencia sexual de 10 años que se han impuesto después de la prematura muerte de su pequeño hijo Rudy.

En este sentido, entonces, Bloom es un personaje típicamente moderno: acepta, así sea con dolor, que su esposa le sea infiel y el riesgo que lo abandone por otro hombre porque tiene un motivo poderoso, el de no tener vida sexual con él. En cambio, Odiseo, personaje antiguo y pre-moderno no acepta de ninguna manera que su esposa lo pueda abandonar o reemplazar por otro hombre con el que comience a tener de nuevo relaciones sexuales después de tantos años de abstinencia porque está convencido que ella es su propiedad legítima, y que le pertenece única y exclusivamente por el hecho de ser su esposa, de estar casada con él. Por eso, los hombres que pretendieron quitársela tienen que morir a manos suyas, como efectivamente los mata con la ayuda de su hijo y de su sirviente Eumeo.

Bloom, entonces, en representación de aquellos hombres modernos racionales, comprende lo que Odiseo fue incapaz a entender y aceptar, que una esposa a la que se somete a una larga abstinencia sexual por el motivo que sea, tiene no solo la necesidad natural, sino también, el derecho de encontrar otro hombre con quien tener vida sexual, sea casándose de nuevo, o, sea convirtiéndose en su amante. Y, que, además, el hombre o los hombres que solo han pretendido tener contacto sexual con ella no merecen ser asesinados porque ni siquiera lo han tenido. Y, aunque, hubieran tenido ese contacto sexual con la esposa, tampoco merecen morir

porque la infidelidad sexual, así no esté justificada, no es un delito, y menos, un delito de sangre. Para los hombres racionales modernos no es de ninguna manera justo y correcto matar a alguien que no ha matado a nadie, o, que no se propone matar. Es una acción totalmente desproporcionada e injusta que debe ser siempre descartada y rechazada.

Joyce, termina su novela con Penélope, es decir, con Molly o Marion, la esposa de Leopoldo Bloom. Penélope, esperó a Odiseo, su esposo y rey de la isla de Ítaca durante veinte años de su regreso de la guerra de Troya. Sin embargo, los últimos tres años fueron los más difíciles porque sus múltiples pretendientes se apoderaron de su palacio, organizaban fiestas y bailes, en espera de que les diera una respuesta a sus propuestas de matrimonio. Al sentirse de tal manera acosada, les dijo que se casaría con uno de ellos cuando terminara de tejar un sudario para Laertes, el padre de Odiseo. Pero, de manera astuta como era también lo era su esposo, deshacía en la noche lo tejido en el día, para volver a comenzar el siguiente día. Así, duró esos años engañando y burlando a esos hombres que pretendían casarse con ella, y seguir así siéndolo fiel a su esposo ausente.

Molly, quien había nacido y vivido durante su infancia en Gibraltar, de madre judía sefardí y padre militar inglés, y cantante de ópera, espera que su esposo se duerma para acostarse a su lado en la cama matrimonial, y comienza, en la madrugada, a hablar consigo mismo en silencio, a hacer un monólogo interior, es decir comienza a pensar, en su esposo, en su amante Boylan, en Estefan Dedalus, a quien conoció desde niño, y con el que imagina encuentros sexuales. Y, piensa, tal vez, comenzar a estudiar para ponerse a la altura intelectual y cultural de él. Un poco arrepentida de su relación con Boylan, piensa en contárselo a Leopoldo cuando se despierte en la mañana. Decide, también, comprar unas flores en la mañana para dárselas a Dedalus en caso de que llegue a visitarla. Pero, esas flores le recuerdan, en realidad, el día en que le dijo sí a la propuesta de matrimonio que le hizo Leopoldo. Matrimonio, que, a pesar de sus infidelidades, y fantasías sexuales con otras personas, le ha dado satisfacción y confort. Y, por eso recuerda ese día que en aceptó a Leopoldo como su marido, que le dijo sí, como una decisión de la que no se arrepiente.

Penélope, en cambio, es una mujer que cree con firmeza en la promesa que seguramente le hizo a Odiseo cuando se casó con él de serle sexualmente fiel hasta la muerte. Promesa, que estaba dispuesta a cumplir a toda costa por sentía o intuía que su esposo, a pesar de los 20 años que habían transcurrido desde su partida para participar en la guerra de Troya, no había muerto. Entonces, sabía bien, que, cumpliéndola no solo sería fiel a su esposo, sino también, mantendría vivo y vigente su unión matrimonial con él. Se percató que, del respeto de esta promesa dependía que su unión matrimonial con Odiseo se mantuviera viva y vigente. Matrimonio que era para ella la razón o el sentido más valioso y profundo de existencia.

Molly Bloom consideró, al contrario, que esta promesa de fidelidad conyugal que seguramente le hizo a Leopoldo el día de su matrimonio, el día que le dijo sí, 15 años antes, no valía la pena cumplirla porque los dos habían incumplido, como ya mencionamos, el deber conyugal de mantener relaciones sexuales regulares, o por lo menos, esporádicas desde la muerte de su hijo Rudy ocurrida 10 años atrás. Al faltar los dos a este deber conyugal se sintió con el derecho legítimo de tener contactos sexuales con otros hombres, de tener amantes. Derecho, que su esposo Leopoldo aceptó con resignación.

Por eso, podemos decir, que las dos respuestas diferentes, e incluso, opuestas a la cuestión de la fidelidad conyugal de estos dos clásicos personajes femeninos de la literatura muestran uno de los dilemas más importantes que enfrentan los seres humanos, tarde o temprano, cuando conviven en pareja. Ser o no ser sexualmente infieles es la preguntan que se hacen en muchas ocasiones por diversas razones. Y, la respuesta que se dan depende de la importancia y el valor que le den al motivo o motivos que tengan. Si consideran que el motivo que tienen para ser infieles es justo o válido, o por lo menos, aceptable y comprensible, como le ocurre a Molly Bloom, la conducta infiel es también aceptable y comprensible. Por eso, su esposo la acepta resignadamente. Pero, si, al contrario, el motivo que tiene o que se da un miembro de la pareja para ser infiel no está justificado, su infidelidad tampoco lo estará como ocurre con Penélope. Ella se empeña en no casarse con otro y terminar siendo infiel a su esposo porque precisamente no tiene un motivo valido o justo para serlo. Pues, Odiseo partió hacia Troya contra su voluntad forzado por el rey de los griegos Agamenón. Y, partió prometiéndole que un día no muy lejano regresaría a su lado. Además, Penélope tiene la certeza absoluta, que, a pesar, de los muchos años transcurridos, él sigue vivo, y que llegará, para cumplir la promesa que le hizo al partir. Y, por lo tanto, siente la imperiosa necesidad de mantener ella también la promesa que le hizo el día que se casaron de serle siempre fiel. En este sentido, tanto Penélope como Molly Bloom, obraron guiadas por motivos muy diferentes, pero igualmente razonables y justificables. A pesar de que una fue fiel a su esposo y la otra no, se encontraron y unieron en el carácter razonable y comprensible de los motivos que tuvieron para su obrar.

Gibraltar y Dublín-Irlanda: dos significantes espaciales de “Ulises”

En la gran novela de James Joyce Ulises existen dos significantes espaciales o territoriales importantes, Dublín y Gibraltar. El primero, es el lugar donde transcurre el día en la vida de su protagonista principal Leopoldo Bloom. Y, el segundo, es el lugar donde nació y transcurrió la infancia de su esposa Molly Bloom, hija del comandante de la armada británica Brian Tweedy y una mujer española, de raíces judías sefardíes, llamada Lunita Laredo. Por eso, son dos lugares que se unen entre sí en la novela por ser los lugares donde nacieron estos protagonistas principales.

Pero, además, estos dos lugares geográficos tienen en la realidad histórica un lazo común que los integra profundamente, y del que seguramente Joyce era muy consciente, a saber, el de que son o eran territorios de la Gran Bretaña, del imperio británico. El peñón de Gibraltar, quedó en poder de la corona británica con el tratado que firmó el nuevo rey borbón Felipe V en 1713 en el que cedió el peñón a los británicos, entre otras importantes concesiones, a cambio, de que lo reconocieran como rey legítimo del país.

Y, unos años antes, en 1707, casi simultáneamente, el reino de Irlanda se unió a Inglaterra y Escocia formando la corona británica que comenzaría a regir los destinos del vasto imperio que se estaba formando y consolidando. De tal manera, que estos dos lugares representan o simbolizan el poder del imperio británico que duró desde el siglo XVI hasta finales de la segunda guerra mundial. Joyce, integra a Gibraltar en su novela, sabiendo perfectamente esta historia, para indicar este lugar que hace parte del territorio español está unido estrechamente a Dublín y a Irlanda porque son partes integrantes del imperio británico. Sin embargo, esta unión de los dos a la Gran Bretaña es puramente formal o aparente, así haya sido resultado de acuerdos políticos de las autoridades monárquicas de esa época. Es decir, no es una integración real y verdadera por dos razones que Joyce menciona solo con mencionar sus nombres, pues son significantes que contienen significados. Es decir, sus solos nombres encierran el sentido o significado político de la historia que los forma y rodea.

En efecto, el peñón de Gibraltar hizo siempre parte sustancial del territorio español, es decir, formó desde sus orígenes históricos la unidad territorial de la nación. Por lo tanto, el tratado por el que el monarca borbón Felipe V cedió su soberanía política a la corona británica fue en el fondo no solo un acto erróneo, sin una especie de “traición a la patria”, como se llamaría enlos términos actuales. Pues, para asegurar su aspiración de poder, para lograr ser el monarca de los españoles que quería ser, entregó a los británicos esta parte del territorio del país, del que ni siquiera era originario, porque que era un noble francés nieto del rey Luis XIV. En ese sentido, tienen toda la razón los españoles que reclaman desde hace mucho tiempo la devolución del peñón a la soberanía de su Estado.

Por su parte, con Dublín e Irlanda ocurre algo semejante. Pues, la integración política a la Gran Bretaña que hicieron sus autoridades monárquicas a comienzos del siglo XVII, no borró o suprimió las diferencias sustanciales que los separan. La primera, relacionada con el hecho que Irlanda es una isla que no está unida territorialmente a la gran Bretaña. Y, la segunda, la más importante y significativa es, con la India, el único territorio o país integrante del imperio británico que no fue colonizado religiosamente por él. Es decir, es casi el único país al que no pudieron imponer e implantar la religión protestante-anglicana entre sus habitantes. Al contrario, la presencia de la religión e Iglesia católica continuó siendo hegemónica durante todo ese tiempo. Fue una religión que mostró una gran fortaleza para oponerse a la pretensión del imperio de sustituirla por su religión oficial, como sí lo hicieron con éxito, por ejemplo, en Suráfrica.

Esta presencia viva de la religión católica en la población irlandesa es la razón más poderosa que reclama “silenciosa” la separación del país de la corona e imperio británico. Ni siquiera el idioma inglés que hablan y comparten con todos los habitantes de la gran Bretaña y de los territorios y países que forman su imperio, disminuye la fuerza de esta diferencia religiosa sustancial. Religión católica que les da, además, su identidad propia y específica como nación y como pueblo.

Los habitantes del peñón de Gibraltar, al contrario, son en su mayoría británicos protestantes, cuyos antepasados emigraron allí. Por eso, no quieren, ni reclaman, que ese territorio regrese a la soberanía del Estado español católico que no deja de reclamarlo. Son habitantes que se sienten plenamente integrados a la Gran Bretaña no solo porque hablan el idioma inglés, sino también, porque tienen muchos de ellos las mismas creencias religiosas protestantes, la misma identidad religiosa.

Pero, además, el hecho que el monarca Felipe V haya entregado a la corona británica la soberanía completa de Gibraltar, fue una discreta, pero elocuente señal de la pérdida de poder mundial del imperio español frente al británico. Una pérdida y debilidad que se irá acentuando lentamente durante todo ese siglo XVIII hasta consumarse definitivamente con la independencia de sus colonias americanas a comienzos del siglo XIX.

Y, así, como el imperio español comenzó a perder su poder en el mundo con esta entrega de Gibraltar, el imperio británico comenzó perder rápidamente el suyo, después el triunfo de las fuerzas independentistas irlandesas en 1922. La separación e independencia de Irlanda de la Gran Bretaña significó el comienzo del fin de su imperio, cuya muerte definitiva la decretó la independencia de la India en 1948, resultado de una larga lucha dirigida por el memorable Mahatma Gandhi.

Por eso, Joyce al relacionar e integrar en su novela Gibraltar con Dublín e Irlanda, integró de manera casi imperceptible el contenido significativo de parte de sus historias políticas, enriqueciendo aún más su contenido ya rico, múltiple, variado y profundo. Ulises, es, a través de la alusión de los nombres de estos dos lugares, una novela que nos abre la posibilidad de captar y comprender las relaciones y nexos históricos que los unen estrechamente. Posibilidad, que aumenta aún más su valor literario.

Tags:
0 Comentarios

Comentarios de la comunidad

Todos los derechos reservados © eP Investiga 2024

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?