Los diputados siguen demostrando su desinterés real por el BIEN COMÚN. Legislan para beneficiarse, para sacar réditos políticos. A veces hasta creo que no saben ni lo que hacen. Aunque entre ellos hay “profesionales” de diversas ramas de la ciencia, en su mayoría abogados, la mayor parte da señales de que su título no es más que un cartón. De esos que hoy día se venden o, hasta de cierto modo, se regalan. Porque los cartones, en Guatemala, no son ninguna garantía de conocimiento real.
Usted se preguntará por qué digo esto. Pues porque en cada acción legislativa no veo más que torpezas o clientelismo político. Una de las últimas acciones ejecutadas fue aprobar la eliminación del Impuesto Único Sobre Inmuebles -IUSI- para viviendas. Será esa una medida correcta, me preguntaba. Y tras reflexionar detenidamente llegué a la conclusión de que sólo se trató de una medida populista, una medida que sólo busca clientes para el proceso electoral que se avecina.
La excusa interpuesta para reformarlo se dividió en dos grandes ramales: 1. La falta de capacidad de pago de la población, y 2. La corrupción en las Municipalidades en la inversión del dinero generado por el IUSI.
En la primera parecen tener razón, pero la solución que encontraron no fue la más adecuada. Por qué, pues simplemente porque los impuestos sirven para financiar la obra pública que, de todas maneras, sea como sea, se debe ejecutar porque cubre necesidades sociales, así que sea con IUSI o con cualquier otro impuesto se deben pagar. Y TODOS los impuestos salen de los bolsillos de los guatemaltecos. Así que sea como sea, vamos a financiar entre todos esas obras necesarias.
Y la segunda razón es más que obvia. Pero acaso las corporaciones municipales, en general, se integran con personas de los mismos partidos a los que pertenecen los diputados. Entonces, sí saben que hay corrupción, por qué no actúan legalmente en contra de todos los alcaldes y/o corporaciones ediles que practiquen actos ilícitos en la administración de los impuestos, tributos o tasas.
Personalmente considero que la solución para combatir esa corrupción de la que se agarran para haber eliminado el IUSI, era establecer controles estrictos en el manejo de los recursos que se invierten para la obra pública. Quitar un impuesto solo es una solución aparente que, por supuesto, la mayoría verá con buenos ojos, pero sin pensar que en el mediano y largo plazo sólo nos afectará más. Si queremos calles y carreteras de calidad, si queremos agua potable, si queremos drenajes, si queremos iluminación pública, si queremos cualquier cosa, todo lo tendremos que pagar nosotros mismos, de alguna forma.
O ustedes creen que don Neto, por ejemplo, de verdad invita a “Chelas” de su bolsa a los trabajadores. O que de su bolsa paga verduras para regalar. O que de su bolsa paga las hamburguesas para sus empleados el Mac Día Feliz. El señor paga porque recibe un maravilloso salario que sale del bolsillo de los mixqueños. Pero dejemos eso. Paga porque recibe esas jugosas dietas que, de paso, también reciben todos los de la corporación municipal. Y de dónde sale ese dinero, pues del bolsillo de los mixqueños, porque del de don Neto solo sale de manera formal.
Y puse el ejemplo de este alcalde, porque es el más cercano a la mente de la mayoría de los guatemaltecos, producto del amplio equipo que paga, también del bolsillo de los guatemaltecos, para posicionar su imagen. Pero el resto de los jefes ediles no se queda atrás. Cada uno, hace lo suyo, a su modo. Si no revisen el historial del alcalde de Villa Nueva, del de San Miguel Petapa o del de Antigua Guatemala, sólo para mencionar a algunos.
Como ven, al quitar el IUSI los diputados no han hecho nada realmente favorable para los guatemaltecos. Al final de la jornada, TODOS tendremos que pagar las obras de beneficio social que necesitemos. Pero, claro, no ponen límites y controles al gasto porque eso es autoinfligirse. Ellos pueden perjudicarse y, además, quitarían a los alcaldes recursos que luego aportan a sus respectivos partidos para las campañas.
El segundo caso es el del subsidio a los combustibles. Por supuesto que el gobierno ha salido con la solución más fácil, subsidiar. Que no lo hace de una manera adecuada porque facilita que los empresarios se lo apropien sin que al final la medida beneficie a los guatemaltecos de a pie. Ya van dos semanas desque el gobierno anunció la medida y los diputados no hacen nada. Y no digo que la aprueben, pero es que, al final, si creen que es una mala medida, ellos también tienen la responsabilidad de buscar soluciones adecuadas, pero tampoco lo hacen.
El tiempo se les va a los legisladores en hacer TikTok para las redes sociales, en aumentar el Bla, Bla, Bla, pero nada de soluciones reales para el BIEN COMÚN.
O no es cierto que este caso es similar al del IUSI. De dónde saldrá el subsidio, pues de los bolsillos de los guatemaltecos. Sin que el gobierno lo proponga, los diputados podrían legislar para que, mientras dure la crisis, el impuesto que se aplica a la distribución de derivados del petróleo quede sin efecto y así pueda bajar el precio actual de los combustibles. Pero no. Eso no les conviene porque es pelearse con el dueño del circo y ese no es el gobierno. Y por allí leí que la administración tributaria rechazaba esta medida porque de allí salen como Q4,500 millones para el mantenimiento de las carreteras. Entonces la pregunta sería, cuál mantenimiento. Basta con salir por allí cerca Amatitlán o San Lucas, no digo más lejitos, para darse cuenta de que ese mantenimiento es inexistente. Solo intentan dormir al sueño, diría más de alguna abuelita.
Que no es efectivo el subsidio, pues entonces los legisladores deben buscar soluciones que favorezcan el BIEN COMÚN. Porque de habladas no van a solucionar nada y mientras tanto los efectos de los altos precios de los combustibles asfixian al pueblo. Para eso se le paga más de Q60 mil al mes a cada uno de los 160 sabe nada que dicen representar los intereses de la población. ¡Válgame, Dios! Para eso mejor que no nos represente nadie.
Como vemos entonces, todo es una VIL FARSA. La misma en la que las redes sociales nos mantienen sumergidos gracias a ese sistema algorítmico que, como dice Eli Pariser, sólo nos tiene sumergidos en una burbuja que nos aleja de la realidad.
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