Más Allá/ De la Comunidad Internacional

"Los seres humanos son miembros de un único organismo; todos surgieron de la misma esencia en la Creación. Y si uno de ellos sufre, los demás no encontrarán paz. Si el dolor ajeno no te conmueve, no mereces ser llamado ser humano."
Saadi Shirazi, poeta persa del siglo XIII

Sergio De León Quiroz

febrero 18, 2026 - Actualizado febrero 17, 2026
Sergio De León Quiroz

Una versión en inglés del poema que inicia esta reflexión se puede leer en el “Hall de las Naciones” de la sede de la ONU en Nueva York. Es un verso potente. Me parece una excelente refutación, un antídoto contra esas voces que rechazan los valores del multilateralismo, la solidaridad y el acompañamiento entre las naciones.

Que la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea decidieran aceptar la invitación de Guatemala para acompañar el proceso de selección de autoridades de segundo grado ha sido una “buena noticia”, algo inédito que como guatemaltecos agradecemos y valoramos.

Incluso me atrevo a afirmar que el actual Gobierno democráticamente electo quizá no hubiera tomado posesión de la misma manera si no fuera por el valor y compromiso -no solo de la ciudadanía guatemalteca- sino de los representantes de países amigos y entidades internacionales que se pronunciaron constante y firmemente en respaldo a la soberanía popular demostrada en las urnas en 2023.

Los pronunciamientos y apoyos a nuestra democracia deberían quedar grabados en nuestra mente y corazón como el poema de Saadi en el muro de la ONU para recordar que no hemos estado solos en momentos decisivos.

Sin embargo, son otros muros los que me llaman la atención, me preocupan y a veces hasta me desconciertan. He visto en muchas ocasiones publicaciones en redes sociales donde las personas suplican y exhortan a representantes de otros países que “salven a Guatemala de la debacle”, que “no nos dejen”, que “tomen las riendas”… como si otras naciones tuvieran que resolver nuestros problemas.

Ante las crisis, la soberanía ciudadana cobra aún más razón de ser. Ser soberanos es aceptar nuestro compromiso como guatemaltecos con la democracia y la historia.

Tenemos ejemplos de países cercanos donde las dictaduras y los excesos se instalaron porque pudo más la apatía y el silencio. Silencios que han cobrado cientos de vidas y millones de esperanzas. Nicaragua por mencionar uno.

Si bien el rol de la comunidad internacional en Guatemala ha sido valiosísimo durante estos procesos recientes, la historia nos enseña que no siempre ha sido igual. No podemos ser dependientes de lo que decidan otras naciones sobre nuestro futuro, aunque a veces sea muy difícil o imposible evitarlo.

Ahora, más que nunca, la ciudadanía guatemalteca es la que está llamada a hacerse escuchar y garantizar que se siga depurando el sistema. Somos los ciudadanos los que debemos articular, tejer y defender esta democracia con fuerza y valor.

Necesitamos de líderes en todos los ámbitos y a todo nivel que abran esos caminos de participación ciudadana para alcanzar y defender esos triunfos. Las elecciones en el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala nos dan ejemplos concretos de dignidad, valentía y tenacidad en medio de persecuciones espurias.

Más allá de la polarización necesitamos articular nuestras voluntades y fuerzas para exigir a quienes deben renovar a las nuevas autoridades que cumplan y respeten la ley. Quizá en este ejercicio no se podrá depurar el sistema del todo, pero poco a poco, victoria tras victoria, por pequeña que sea, avanzaremos. Mi anhelo es que nuestro sistema democrático avance de tal manera que no tengamos que pedir este tipo de acompañamientos externos. Otras naciones lo han logrado y la nuestra no será la excepción.

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