Recientemente, comenté los resultados de la encuesta de CID-Gallup, financiada por la Fundación Libertad y Desarrollo (FLD) https://cronica.com.gt/provocatio-en-caida-libre-pero-con-amortiguadores/. Hoy, me referiré a la medición del Grupo Diestra, la cual coincide en el lapso en que se hicieron ambos ejercicios (1ª. quincena de enero, antes de la crisis carcelaria); coincide, también, con varios resultados, pues la crisis gubernamental es obvia. Es importante aclarar que lo de Diestra es un sondeo de opinión de una muestra de 90 personas, entre los que hay académicos y tanques de pensamiento, analistas, consultores y líderes de opinión, activistas de sociedad civil, periodistas/medios, sector privado, así como miembros de la comunidad internacional. La calificación de los entrevistados es lo que le da una credibilidad más o menos seria al sondeo.
Diestra explica el desgaste presidencial con base a seis factores:
· El agotamiento como punto de partida: ya no hay expectativa ni entusiasmo.
· Los peligros de la inercia estatal: “…el Estado se mueve, pero no avanza; reacciona, pero no conduce…”
· Sin un centro de gravedad: “…el Ejecutivo no ha logrado proyectar una conducción política firme, capaz de ordenar al gabinete, articular equipos técnicos sólidos y ejercer autoridad sobre las instituciones…”
· El desplazamiento democrático: “Ante un Estado que no logra resolver problemas básicos ni garantizar seguridad, comienza a perder peso la capacidad técnica y gana terreno la promesa de “orden” y “mano dura”…”
· La normalización del deterioro: “…No es solo una crisis de gestión; es una crisis de expectativas…”
· Señal de alerta: “…Un rumbo marcado por el cansancio, la desconfianza y la búsqueda urgente —aunque potencialmente peligrosa— de certezas rápidas…”
Más de las 2/3 partes opinan que el país no va por el rumbo correcto. En octubre 2025 era peor (87%), pero ambos ejercicios (Diestra y FLD) arrojan una mayoría negativa. Las debilidades presidenciales siguen siendo: Deficiente comunicación, ausencia de liderazgo, incompetencia y pasividad, incapacidad de ejecución y ruptura con aliados. En lo positivo, se menciona la honestidad del presidente (lo cual descarta la encuesta de FLD), perfiles técnicos en el gobierno, avances en Educación, buen manejo diplomático y el respeto a la institucionalidad.
Las preocupaciones principales de los encuestados son: seguridad y violencia, infraestructura, ingobernabilidad, pérdida de credibilidad, presupuesto, inacción, salud y tráfico.
Con relación a la gestión del presidente Arévalo, el 54% lo califica entre malo y pésimo, regular un 42% y nadie como excelente. Se debe recordar que regular es el equivalente a mediocridad (ni vuelo ni malo). La vicepresidenta Karin Herrera es evaluada con un 61% entre malo y pésimo, y 23% regular.
En cuanto a la seguridad, el 60% opina que ha empeorado y un 37% que sigue igual. Se debe recalcar que esta medición se hizo antes de la crisis de las cárceles.
El tema de la transparencia del gobierno se ve deteriorado, con un 18% que lo califica como nada transparente, un 23% poco transparente, 31% algo transparente, 24% transparente y tan solo el 5% muy transparente. Con relación a la injerencia de Arévalo en las elecciones de segundo grado, los resultados mayoritarios mantienen una perspectiva de “son dependientes de los poderes tradicionales”. Desglosado tenemos: TSE 57%, CC 58%, Contraloría 53% y solo en el MP hay una impresión a la baja con el 22%. Interesante esta percepción que el presidente puede incidir en un cambio en el MP, cuando todos sabemos que las Comisiones de Postulación están prostituidas y que, esta en particular, le ofrecerá 6 dardos envenados a consideración del mandatario, para dejarle en un callejón sin salida.
Para Diestra, las expectativas electorales para 2027 se debaten entre populistas, pragmáticos y mensajes de corte autoritario. Aparece Roberto Arzú como “el más mencionado” (20/90 menciones), Carlos Pineda y Sandra Torres como “algo mencionados” (más de 10 menciones) y luego un grupo de los “menos mencionados”.
A la pregunta: ¿A quién apoyaría Trump? Aparece en primer lugar Roberto Arzú, opiniones divididas entre: Neto Bran, Nery Ramos, Max Santacruz y Ricardo Quiñónez. Pineda y Sandra son los que no serían apoyados por EE. UU.
Diestra comete un error metodológico al equiparar popularidad con conocimiento, siendo lo primero preferencia y lo segundo, grado en el que la gente conoce a los precandidatos, independientemente si su opinión es positiva o negativa. En su lista, colocan a Pineda en primer lugar con el 82%, Neto Bran y Sandra Torres con 79%, Roberto Arzú con 63%, Nery Ramos con 44%, Harris Whitbeck con 37%, Anabella Giracca con 26%, Armando Castillo de VIVA con 24% y Shirley Rivera con 15%. Oscar Castañeda va a la cola con un 2%.
Al medir reputación, el listado es muy diferente, con Harris Whitbeck a la cabeza con 81% y Anabella Giracca con 55%, Nery Ramos con 16%, Oscar Castañeda con 10%, Neto Bran y Armando Castillo 8%, Carlos Pineda 5%, Roberto Arzú 3%, Shirley Rivera con 2% y sin ninguna mención: Sandra Torres.
Otras mediciones también coinciden con los resultados, tanto de la encuesta como del sondeo explicados. Más que preocuparnos por la percepción ciudadana tan negativa de quien, supuestamente, está a cargo de la conducción de la nación, debería afligirnos que no hay indicios de corrección de rumbo, mea culpa y autoevaluación. Lo que vimos en dos años, es lo que seguirá.
Las buenas noticias para Arévalo y su círculo más cercano, es que el apoyo norteamericano y empresarial les bastará para llegar a la toma de posesión de un nuevo gobierno, seguramente entregando el poder a la extrema derecha.






