Hoy no voy a referirme a la comunicación del gobierno. A veces pienso que sobre ese tema ya no vale la pena ni pensar. En esta oportunidad quiero referirme a sus acciones. Primero sobre las buenas acciones, sobre todo a las que se refieren a la atención en salud. Y es que como dice el refrán popular, que surgió de las palabras de un gran filósofo universal, Jesús: “Al César lo que es del César…”.
Quiero contar lo que otros viven y cuentan. Tengo algunos meses de estar escuchando en mis conversaciones cotidianas con los vecinos, lo satisfechos que están con la atención que reciben en los dos únicos hospitales de referencia nacional que hay en el país. Para quienes no saben lo que significa un hospital de referencia nacional, pues les cuento que se trata de centros de atención médica de alta capacidad técnica y física para atender situaciones de salud que el resto de unidades de un sistema no puede atender. Por supuesto que cuando se habla de alta capacidad técnica y física, hay que pensar en sus justas dimensiones. Nos queda mucho por delante para compararnos con instalaciones de otros países desarrollados.
Dicen los vecinos que han utilizado estos centros, que han notado cambios importantes en la atención a los usuarios. Primero, han notado “interesantes cambios” en la infraestructura. “En el San Juan de Dios han remodelado las instalaciones y ya ni colas encuentra uno cuando llega a consulta. Los doctores comienzan a atender a las 5 de la mañana en la consulta externa y en los laboratorios”, me contó una de mis vecinas.
Y si de atención se trata, ni se diga. Agregó que la doctora que la atiende es súper amable, le receta las medicinas necesarias y suficientes para el tiempo en que llegue la próxima consulta y ha logrado controlar “de manera asombrosa” su presión. “Tenía un desbalance total en mi presión. La sistólica en 170 y la diastólica en 40. Luego de tres visitas al hospital, me la han controlado y mantengo una relación de 120-80”, afirma la vecina con una alegría notoria en su sonrisa y el tono de su voz.
Quienes han utilizado los servicios del hospital Roosevelt no están menos satisfechos. Conozco a varios vecinos y amigos que han recibido atención en dicho centro asistencial. Uno de ellos recibió tratamiento contra el cáncer y está más que satisfecho con los resultados. Después de su tratamiento no hay señal alguna de la mortal enfermedad en su cuerpo.
Incluso yo, que recibí un tratamiento en el área de fisioterapia de ese hospital, puedo dar fe del buen servicio y la eficacia de los tratamientos.
La gestión de Joaquín Barnoya, sin duda, da muestras de su eficiencia y eficacia. Y si todo sigue al paso que lleva, seguro podremos ver una reforma total de sistema de salud. En el despacho de Barnoya ya se encuentra un proyecto que modernizará el sistema de atención en salud, garantizando la atención y la calidad de los servicios regionales en todo el país. Todo ello sin contar con el trabajo que su viceministro de regulación, Édgar González, ha realizado en pro de la transparencia y el buen funcionamiento del sistema. A ello debe agregarse el buen desempeño de Donato Camey, viceministro de Atención Primaria en Salud, que ha trabajado arduamente en el interior del país para garantizar la atención regional de calidad.
Claro que falta aún mucho por hacer. Pero debemos tener en cuenta que nada puede cambiarse de la noche a la mañana y que sistemas como el de salud, se encontraban, literalmente, en trapos de cucaracha. Lo que hay que reconocer es que el trabajo se ha iniciado y los usuarios del sistema ya comenzaron a notarlo. Por supuesto que no todo es color de rosa en esta administración gubernamental. Sus temores por resolver otros problemas sociales que pueden costarle desgaste o amenaza a su estabilidad también son visibles. Aquellos que critican blandeza en ese tipo de acciones, no dejan de tener su porción de razón. Más cuando la mayoría de los votantes pusieron sus esperanzas en este gobierno, pensando que era el principio del fin de los males del país. Al menos en términos de corrupción, las críticas son casi nulas, Bernardo Arévalo es bien visto por ese lado. Así que la imagen del mandatario podría mejorar si consigue hacer cambiar esa percepción sobre su débil accionar y eso sólo lo conseguirá con acciones, fuertes
Periodista y Profesor Universitario
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