La crĆtica mordaz de que ālas carreteras no se comenā, atribuida a Alfonso Portillo, fue entendida en su momento como un rechazo a priorizar obras de infraestructura en favor del gasto social inmediato: lo que realmente āalimentaā a la gente es la comida, no el asfalto. Hoy puede leerse al revĆ©s. En Guatemala se haā¦
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El reto es pasar de casos aislados a una arquitectura nacional de destinos, con criterios segĆŗn madurez turĆstica, capacidad municipal, fragilidad ambiental y vocación económica.
La legitimidad de las instituciones no descansa Ćŗnicamente en su existencia formal, sino en la forma en la que Ć©stas se integran. El Tribunal Supremo Electoral no es la excepción, considerĆ”ndose sustancial para la vida democrĆ”tica del paĆs, por lo que la idoneidad de sus Magistrados depende, en gran medida, de la credibilidad de losā¦
Otras mediciones tambiĆ©n coinciden con los resultados, tanto de la encuesta como del sondeo explicados. MĆ”s que preocuparnos por la percepción ciudadana tan negativa de quien, supuestamente, estĆ” a cargo de la conducción de la nación, deberĆa afligirnos que no hay indicios de corrección de rumbo, mea culpa y autoevaluación. Lo que vimos en dos aƱos, es lo que seguirĆ”. Las buenas noticias para ArĆ©valo y su cĆrculo mĆ”s cercano, es que el apoyo norteamericano y empresarial les bastarĆ” para llegar a la toma de posesión de un nuevo gobierno, seguramente de extrema derecha.
Como lo expresĆ© la semana anterior, en los próximos meses, Guatemala se encontrarĆ” nuevamente enfrentando procesos cruciales para el Estado de Derecho, pues se avecinan elecciones tan importantes como la de Magistrados a la Corte de Constitucionalidad y a la Corte Suprema de Justicia. En esta ocasión, deseo enfatizar la importancia que tienen los profesionalesā¦
La situación polĆtico-social de Guatemala es compleja y la desinformación, asĆ como la manipulación del discurso pĆŗblico se convierten en herramientas muy poderosas para quienes buscan dominar o, mejor dicho, seguir controlando a su sabor y antojo, el escenario institucional cooptado. Ā”QuĆ© mejor que vivir sin rendición de cuentas, fiscalización y observancia! Se evidencia, unaā¦
El costo de imponer, sin suficiente anĆ”lisis, ni diĆ”logo y consenso, correctamente comunicado entre sectores y sin previa antelación, puede derivar en caos. Ā”Y asĆ fue! Confrontación, aprovechamiento de grupos desestabilizadores, pĆ©rdida de control y bloqueos, fueron el resultado. Entre volcanes que explotan con furia e incendios que surgen en vertederos, el penĆŗltimo martes deā¦
Las incoherencias estĆ”n a la orden del dĆa y saltan a la vista, aunque por lo general nos hacemos los desentendidos. Menciono lo anterior a propósito de la lluvia de cuestionamientos al gobierno central de los Ćŗltimos dĆas por la inacción ante el evidente desbarajuste de la infraestructura vial, entre otros dilemas de corto plazo.ā¦
Solo hay dos caminos para el gobierno del presidente ArĆ©valo: se suma a la lista de impresentables saqueadores del Estado, o pone la primera piedra en la construcción de un paĆs diferente.
AsĆ es, pues son Ć©stas las que hacen viable un estado de derecho en el que las normas y las leyes de la Nación sean las que orientan y guĆan el comportamiento y las relaciones humanas de la sociedad. Como consecuencia de los desgobiernos que hemos vivido en Guatemala durante los Ćŗltimos tiempos, nos encontramosā¦







