El ultimátum irracional de Trump contra Irán en duda

Fernando González Davison

marzo 27, 2026 - Actualizado marzo 26, 2026
Fernando González Davison

Mientras continúe la guerra, seguirán subiendo los precios del petróleo, que afecta sobre todo a Asia y a África. Sin estrategia y con una alusión crítica a su Secretario de Defensa, Trump cambió de dos a cinco días el ultimátum que dio a Irán para que abriera el Estrecho de Ormuz, mientras a la vez ha ordenado el desplazamiento a dicha región de dos mil marines para apoyar la guerra contra Irán, para ocupar una pequeña isla que contiene una gran refinería iraní,  país que sigue bajo el bombardeo constante de aviones y misiles de Israel y de Estados Unidos. Irán ha rechazado varios puntos de los que le envió la Casa Blanca para negociar la paz. El ultimátum sigue… pero en duda.

Fue una lástima que el Senado de mayoría republicana volviera a bloquear la acción demócrata que hubiera  forzado a Trump a parar la guerra, ya que por ley debe tener la autorización del Congreso. Y con gran cinismo, el ministro de Defensa de Israel, que es el que maneja la estrategia militar de los invasores, ha dicho que ocupará parte de Líbano, en una guerra paralela, mientras priva la confusión y la mentira en la Casa Blanca: los mercados de Wall Street y sus electores le exigen que pare la guerra debido a los elevados costos de los combustibles, y  la inflación se eleva y ha trastornado al inquilino de la Casa Blanca y a algunos republicanos que se verán afectados en las elecciones de noviembre entrante. En cambio, los sionistas en el gobierno de Israel sí tienen muy clara su estrategia de ir poco a poco ocupando los espacios para constituir el Gran Israel en Medio Oriente (una plan que tiene más de un siglo) y para lograrlo destruyen lo que pueden (Gaza, Líbano y ahora Irán) o debilitando al máximo a sus vecinos (Siria, Jordania, Irak) para poder reinar y aprovechar todos sus recursos naturales. Sobre el particular, la empresa más grande del mundo, BlackRock, ya ha dado una señal de alarma en contra de la guerra.

Varios expertos consideran que los costos para Estados Unidos, que financia la guerra, son de mil millones de dólares diarios, y, para el mundo, el costo oscila entre doscientos y cuatrocientos mil
millones de dólares por la irrupción en la economía global.

Peter Eavis, del New York Times, ha indicado que la Organización Marítima Internacional de las Naciones Unidas dice que los buques «"no hostiles»" pueden transitar con seguridad por el estrecho de Ormuz, la vía marítima que permanece prácticamente cerrada a los petroleros desde el inicio de la campaña militar estadounidense-israelí el mes pasado. Pueden pasar por dicho estrecho los que «;no participan ni apoyan actos de agresión contra Irán»; ni pertenecen a Estados Unidos o Israel. Ante el temor a los ataques iraníes contra la navegación, las compañías petroleras dejaron de enviar sus buques al estrecho, por donde transita una quinta parte del petróleo y el gas del mundo en condiciones normales. Hace una semana, Irán afirmó haber tomado «las medidas necesarias y proporcionales para impedir que los agresores y sus partidarios exploten el estrecho de Ormuz».

La Casa Blanca nunca ha podido expresar con claridad el por qué de esa guerra. Israel y Arabia instan a Trump a seguir la guerra hasta acabar con el régimen iraní, que es la opinión del Secretario de Defensa, Peter Hegdseth (que como buen pentescostal quiere que Israel domine la región).

El ex presidente Bill Clinton hizo ver sobre las desastrosas consecuencias que tendría no solo para Irán, sino para Estados Unidos y el mundo, que Trump haga realidad sus amenazas dadas en el ultimátum contra Irán si no abre el estrecho de Ormuz: él mandará a destruir todas las plantas de energía de dicho país. Es claro que tanto a Trump como a Netanyahu no les importa el Derecho Internacional ni las leyes de la guerra, que  prohíben la destrucción indiscriminada de aquellas instalaciones que proveen a la población civil para sobrevivir. Sin dejarse intimidar, Teherán respondió que actuaría de igual manera si era atacado así por los invasores (en referencia a los atacantes y sus aliados del Golfo Pérsico). Y eso quiere decir que dejará sin agua a los países del Golfo y quizás a Israel mismo. 

Las amenazas iraníes y estadounidenses de atacar infraestructura civil crítica ponen en peligro a millones de personas de todo Oriente Medio. El presidente Trump advirtió que podría atacar centrales eléctricas iraníes, mientras que Teherán prometió que tales ataques provocarían represalias contra instalaciones vitales de energía y agua. Irán rechazó el ultimátum de abrir el estrecho de Ormuz —la ruta vital para el transporte de petróleo bloqueada por Irán— si no se abría por completo.  Estados Unidos atacaría las centrales eléctricas iraníes. Teherán afirmó que el estrecho se cerraría por completo si se atacaba su infraestructura energética. También indicó que podrían atacarse las instalaciones energéticas en países que albergan tropas estadounidenses en el golfo Pérsico, así como las plantas desalinizadoras, esenciales para gran parte de Oriente Medio. Entretanto, Trump dice que mandó un pliego de requisitos que Irán debería de cumplir si quiere que pare la guerra.

El martes, Larry Fink, presidente y director ejecutivo de BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo, que supervisa más de 14 billones de dólares en inversiones en nombre de gobiernos, fondos de pensiones e inversores individuales a nivel global, en especial en Medio Oriente, Fink afirmó que los precios del petróleo podrían mantenerse por encima de los 100 dólares el barril durante años —e incluso alcanzar los 150— si no se resuelve el conflicto iraní. Este escenario, según él, desencadenaría una recesión profunda y severa. El aumento de los costes energéticos tendría repercusiones en la agricultura, los fertilizantes y las cadenas de suministro globales, actuando como un impuesto regresivo que afectaría
desproporcionadamente a los más pobres. Además, reconoció que los aranceles son inflacionarios.

Seguir las estrategias de los sionistas, (tanto de los judíos jázaros de origen europeo y que no son semitas y que mandan en Israel, como de los sionistas pentecostales cristianos de Estados Unidos que le dan a Israel el derecho de dominar Medio Oriente por razones bíblicas inventadas), son una afrenta a la humanidad entera, porque nos acercan a la conflagración mundial  que San Juan, en el Apocalipsis, indica que ocurrirá en Armagedón, al norte de Israel.

El País informó que Irán rechaza la propuesta de 15 puntos de Trump para poner fin a la guerra, ya que considera sus términos “excesivos”, pero ha dejado un resquicio para proseguir los contactos mientras los países mediadores tratan de conseguir, contra el reloj, una reunión entre los representantes de los dos adversarios. Hay que detener esta guerra regional que impacta la economía global por el interés de Netanyahu y de IAPAC. según la inteligencia artificial, AIPAC (American Israel Public Affairs Committee) es el grupo de presión (lobby) proisraelí más influyente y poderoso de Estados Unidos. 

Fundado en los años 50, su objetivo es fortalecer la alianza entre EE. UU. e Israel presionando al Congreso y la Casa Blanca para asegurar ha presionado que se haga a través de Estados Unidos desde hace muchas décadas y de hecho manda al Senado y parte del Congreso.

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