Con capucha o sin capucha, ¡Seguimos en la lucha!

Elías Talé

abril 15, 2025 - Actualizado abril 15, 2025
Elías Talé

Durante mi estadía en la Universidad San Carlos de Guatemala no fui partidario de las actividades de la tan famosa Huelga de Dolores, debido a muchas razones. Entre las principales la falta de tiempo, el compromiso con mis estudios era tan importante para perder tiempo valioso. No obstante, siempre será grato recordar la lectura de los boletines donde se expresaba de forma satírica, jocoso y soez el pésimo trabajo de los gobiernos en turno.

El pasado viernes 11 de abril del año en curso, presencie mi primer Desfile Bufo, no me pareció tan diferente a como lo presentan en medios de comunicación, verdaderamente me llena de vergüenza ver estudiantes en estado etílico, caminar por las calles, gritando a viva voz que son estudiantes universitarios. Con supuesta consciencia social y de clase, se atreven a utilizar esta forma de protesta como una ruta para beneficiarse o simplemente perder tiempo valioso de su aprendizaje. Me sorprende que personajes que se supone son “profesionales”, actúan como completos ignorantes, vociferando palabras fuera de lugar, estando bajo efectos de sustancias que evidencian su falta de juicio.

Lo que es peor, es la abundante evidencia en contra de los encapuchados, donde se expone la edad avanzada de varios de ellos o incluso no se les identifica como estudiantes activos. La situación es tan alarmante que son más importantes las borracheras, toma de instalaciones, anulación de clases o cobro de “talacha” a personas civiles, a cambio de promover la academia como centro de creación e impulso del conocimiento, se le brinda más atención a actividades vánales y efímeras, mientras Walter Mazariegos Biolis sigue usurpando la rectoría y fraguando acciones perversas contra la educación superior del pueblo guatemalteco.

En mis primeros años en la universidad, con aprecio recuerdo comprar folletos informativos sobre la historia de la Huelga de Dolores, el curso de filosofía  nos instaba a que fuéramos estudiantes con la capacidad de entender de qué manera esta forma de protesta, sátira y jocosidad es importante para una sociedad que ha sido obligada a callar. Durante los tiempos recios que atravesaba el país la denuncia en las calles era importante para dar a conocer la violación a derechos humanos, llegando al punto de ofrendar vidas que tenían ideales claros.

Los tiempos han cambiado, es innegable que la academia se encuentra en un capitulo muy oscuro, diferente a otros tiempos pero con el mismo objetivo; moldear una sociedad ignorante que no sea capaz de pensar, cuestionar y demandar. La carente condición en la que se encuentra la universidad es el reflejo de la decadencia de nuestro propio país, para no ser importante formar pensadores, intelectuales orgánicos ni mucho menos profesionales con alto grado de compromiso con la sociedad guatemalteca.

Escuchar La Chalana, gritar consignas, presenciar el boletín y valorar la capucha como símbolo de resistencia, siempre serán de mis mejores recuerdos de estudiante en mi Alma Mater, jamás estaré en contra de esta forma de expresión que nos recuerda lo importante que es denunciar los abusos de aquellos que ostentan el poder, sin embargo, se debe redirigir esa lucha hacia la esencia que le dio vida. La capucha ha sido denigrada, aquellos estudiantes que ven con normalidad los actos vandálicos realizados durante el Desfile Bufo deben reflexionar, pero sobre todo cultivarse sobre la historia de La Chalana, No Nos Tientes y la lucha de nuestros mártires universitarios. Además, para continuar con esta lucha deben unir fuerzas estudiantes, egresados, docentes y ciudadanos comprometidos, para juntos corear: con capucha o sin capucha, ¡seguimos en la lucha!

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