Yanira Gálvez Bolaños y el reto de vincular la vida a la cultura

Establecer conexiones entre protagonistas, espectadores y comunidades ha sido su misión durante 25 años y ahora celebra cinco años de Yagabo, su propio proyecto de gestión cultural.

Ana Lucía Mendizábal

marzo 29, 2026 - Actualizado marzo 28, 2026

“Recuerdo que fuimos a ver una academia de música en Jocotán, Chiquimula. Al llegar, los patojos estaban con sus instrumentos y lo que oíamos al entrar fue ruido, y me pregunté: ‘¿cómo van a hacer para que estos niños hagan música?’”. Así relata Yanira Gálvez Bolaños la impresión que tuvo en su primera visita a ese proyecto que financiado por el Aporte para la Descentralización Cultural (Adesca).

En ese momento ella era jefe de proyectos y coordinadora de actividades de Adesca. Pocos meses después, volvió a la academia y pudo comprobar la evolución de los pequeños alumnos, quienes ya ejecutaban melodías. Esta experiencia fortaleció su convicción de que el arte y la cultura son capaces de transformar vidas.

Esa es solo una de las múltiples vivencias que durante 25 años ha atesorado Gálvez, quien siendo estudiante de Periodismo en la Universidad de San Carlos de Guatemala, descubrió una manera alternativa de ejercer la comunicación y poner su talento al servicio de la cultura.

Yanira Gálvez modera una mesa de discusión sobre literatura guatemalteca.

“Cuando empecé la carrera, tenía compañeros que ya eran reporteros en medios de comunicación y me decían: ‘el que no reportea no es periodista’. Yo pensaba: ‘tengo que encontrar un trabajo reporteando como ellos; si no, no voy a ser periodista’. Estaba en el primer año de la carrera y fui a hablar con un director de un medio que me hizo una entrevista a la que no supe qué contestar, me hizo un examen y lo perdí. Desde ahí pensé que debía haber algo más en el campo de la comunicación”.

Y lo hubo porque ella estaba preparada para descubrirlo. Desde niña tuvo acceso a lecturas que despertaron inquietudes. “Mi mamá trabajaba con libros. Era gerente divisional de una empresa editorial y siempre hacía el esfuerzo de comprarnos los ejemplares que vendía para tenerlos en casa”, cuenta. Así descubrió tanto datos curiosos como obras literarias.

Esa temprana afición al conocimiento se reforzó durante su etapa universitaria. Mientras cursaba la carrera, sus catedráticos —especialmente uno de Literatura y quien impartía Ejercicio Profesional Supervisado (EPS)— influyeron en su formación. Este último enviaba a los alumnos a cubrir actividades, entre ellas, presentaciones de libros. “La primera que cubrí fue en el Instituto de Cultura Hispánica. Descubrí una forma diferente de dar a conocer los libros”, recuerda.

Los inicios en el ámbito editorial

Yanira se sentía atraída por trabajar en la Usac. “Quería estar en la televisión o en relaciones públicas. Siempre pienso que puedo hacer las cosas, y si no las sé hacer, puedo aprender», afirma. «En ese tiempo me decía ‘estudio aquí, me gusta y quisiera trabajar en la universidad’”, recuerda. Tras un par de intentos fallidos por encontrar maneras de incorporarse a alguna unidad de su casa de estudio, un maestro de fotografía le sugirió hablar con Denis Escobar, encargado de comunicación de la Facultad de Agronomía. Ella fue con él y tuvieron muy buena comunicación. A los días, él le dijo que había una plaza para un periodista en la Editorial Universitaria.

“Me pusieron a prueba: me hicieron exámenes y me pidieron la reseña de un libro”, detalla. Al superar las pruebas, inició su carrera en ese espacio. “Después de buscar entrar a la universidad por otros lados, ahí fluyó todo muy bien. No puedo estar más feliz de haber comenzado en la Editorial Universitaria. Las publicaciones, que se hacían abarcaban investigación, historia, literatura, sociología y antropología, y me abrieron la mirada a un mundo editorial que no conocía”, expresa.

Anacleto Medina, director de Editorial Universitaria; Yanira Gálvez, y los escritores Delia Quiñónez, Enán Moreno y Francisco Morales Santos, durante la presentación del libro «No hay soledad amarilla», de Moreno.

En ese tiempo, el director de la editorial era Raúl Figueroa Sarti y había proyectos interesantes. Entre los logros que Yadira tuvo en ese espacio, menciona la creación de la estrategia de comunicación, así como la producción y conducción del programa Títulos y prólogos, en el que durante casi siete años entrevistó a escritores, investigadores y académicos. «Fue un programa maravilloso que me permitió conocer a escritores y libros no solo de la Editorial Universitaria, sino de lo que se producía en Guatemala en general», refiere. También gestionó la participación de la editorial en ferias del libro —especialmente en la Filgua— y organizó presentaciones, talleres y conversatorios. “Trabajar ahí fue una maravilla; fue mi primera experiencia en relaciones públicas”, afirma.

Entrevista a Alfonso Bauer Paiz por su libro «Escritos de un militante de la Revolución del 20 de octubre de 1944,, en el programa Títulos y prólogos en Radio Universidad.

Una de las experiencias que le dejó buenas lecciones fue asistir a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que es considerada la más importante de la región. Esa vivencia sería clave para retos posteriores. Mientras trabajó en la Editorial Universitaria, en paralelo realizaba trabajos para F&G Editores. «Los ayudaba a ellos con el boletín Libros de Guatemala, reseñando libros», detalla.

Más adelante, se enteró de que la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua) buscaba director. Envió su currículum y la Junta Directiva de la Gremial de Editores la llamó para entrevistarla. Fue elegida para dirigir tanto la gremial como la feria. “No se trataba solo de relaciones públicas, sino de abordar temas administrativos, financieros y de representación de la gremial. Además de buscarles espacios de comercialización a los libros de los editores agremiados”, explica.

La organización de la Filgua fue un gran desafío en ese tiempo porque no se contaba con suficientes recursos. “Había que conseguir apoyo del gobierno, la cooperación internacional y la empresa privada”, recuerda Yanira.

El trabajo tuvo buenos frutos y entre 2008 y 2009 se lograron avances importantes, como consolidar el carácter internacional de la feria y asegurar financiamiento estatal. Yanira recuerda que en 2008, Filgua pasó de ser bianual a anual, lo que fortaleció su posicionamiento regional.

Después de dirigir la Feria por poco más de un año, entre abril de 2009 y febrero de 2011 trabajó como gerente en F&G Editores.

Tiempo de consolidación y aprendizaje

Aunque el ámbito editorial le ofrecía crecimiento, Yanira buscaba ampliar su campo en la cultura. Comenta que siempre ha tenido un cuaderno en el que anota sus ideas y objetivos, y en cierta ocasión escribió su deseo de explorar otro tipo de actividades culturales. La respuesta a ese anhelo la encontró un día, mientras revisaba la sección de clasificados de empleo en la prensa, porque ayudaba a su hermano a buscar trabajo. Entonces encontró un anuncio en el que el Centro Cultural de España en Guatemala (CCEG) buscaba coordinador. Al darse cuenta que llenaba los requisitos del perfil decidió postularse.

Después de superar varias pruebas y entrevistas, y esperar al menos tres meses, fue contratada. En esa entidad trabajó entre 2011 y 2016. «Entrar al CCEG fue ingresar a una cultura más contemporánea, ver lo que estaban haciendo los colectivos y apoyar los proyectos», expone. Durante ese período contribuyó a consolidar una agenda diversa e incluyente. “Cambiamos la forma de gestionar proyectos y de crear agendas. Buscamos nuevos públicos, más diversos”, señala. Fue allí donde tomó plena conciencia del impacto de su trabajo. Cayó en la cuenta de que había estado realizando gestión cultural desde sus tiempos en la Editorial Universitaria.

También gracias a la capacitación que era constante en ese centro cultural, se dio cuenta de la importancia de tener en cuenta a las comunidades a la hora de planificar acciones culturales.

Luego de dejar el CCEG, Yanira se incorporó a la Fundación G&T Continental como subdirectora ejecutiva.

En el tiempo en el que Yanira laboró ahí, se trabajaron proyectos de apoyo a restauración para el Museo Nacional de Historia y al Museo de San Juan del Obispo, también en la iglesia de San Juan del Obispo. En cuanto al trabajo editorial se publicaba la revista Galería Guatemala, una publicación trimestral dedicada a investigar, documentar y difundir temas culturales, los textiles, la artesanía de cada departamento y obras monográficas especiales como la que se dedicó a Efraín Recinos y la del Arte Naif en el país.

Mariflor Solís, directora de la Fundación G&T Continental; los homenajeados con la Orden del Arrayán Rodolfo Abularach, Juan Manuel Prado, de Juannio; Estuardo Cuestas, presidente de la Fundación G&T Continental, y Yanira Gálvez subdirectora de la fundación.

También se realizaron ediciones de lujo sobre arqueología. Yanira recuerda especialmente los que se dedicaron a los sitios arqueológicos Kaminaljuyú y Tak’alik Ab’aj.

En cuanto a las exposiciones, la fundación tenía dos espacios. “En la Galería Guatemala exponíamos a los artistas consolidados y en la galería de la zona 9 a artistas emergentes”, detalla. “De hecho, ahí conocí a artistas que realizaron su primera exposición y eso les sirvió a ellos para abrirse las puertas”.

Yanira participó en la entrega de la Orden Arrayán, que La Orden del Arrayán que es una condecoración con la que la fundación reconoce a personas e instituciones que destacan por su labor en el arte y la cultura. Este galardón subraya la importancia del patrimonio cultural y el apoyo a las artes en el país. 

Con el Maestro Rodolfo Abularach al firmar el acta de recepción de la Orden de Arrayán que le otorgó la Fundación G&T Continental. Foto: Luis Echeverría

En favor de la descentralización

Otra de las experiencias enriquecedoras para Yanira fue trabajar con Adesca entre marzo de 2022 y agosto de 2025. El Consejo de Administración de esta entidad destacó: “Su trabajo se caracterizó por el compromiso, profesionalismo y entrega que contribuyeron al cumplimiento de los objetivos institucionales. Su participación ha sido clave para fortalecer la presencia del Adesca a nivel interno y en su proyección hacia el sector cultural y artístico del país”.

La comunicadora señala que, aunque es una entidad descentralizada, que opera con fondos del Estado, surgió como iniciativa del sector cultural y entre sus directivos siempre destacan personalidades ligadas al arte y la cultura, además de representantes del INGUAT, y quien ocupe el cargo de ministro de Cultura y Deportes.

Esta entidad enfatiza en las expresiones culturales de las comunidades. “El 85% de su presupuesto se destina a proyectos en el interior de la República”, afirma. Subraya la importancia de la comprensión de las diferencias que se dan en diversos espacios del país. Parte de los objetivos que Yanira cumplió al trabajar en esta entidad fue la diversificación de los proyectos. “Busqué tener danza, marimba, academias, pero también otros proyectos más contemporáneos”, expone.

Entrevista al marimbista y compositor Nazario Rucal Xunic en el homenaje donde se le entregó su disco y libro con partituras «Antología Musical», un proyecto apoyado por Adesca.

Destaca también el valor comunitario de estas actividades: “No es solo el espectáculo; es reunirse, compartir, comer juntos. Es una cuestión profundamente humana”, realza.

Yagabo, un espacio de realización

En 2020, durante la pandemia, Yanira decidió emprender de forma independiente. Se capacitó, a través de varios cursos, especialmente en el área del marketing. El nombre de su proyecto surgió cuando tomaba un curso en línea con el escritor Carlos Humberto López Barrios, de editorial Praxis. Estudiaba los acrónimos, así que decidió aplicar ese concepto a su nombre, entonces apareció la idea de Yagabo.

Confiesa que al principio, no muchas personas entendían cuál era su propuesta exacta, e incluso muchos pensaban que estaba solicitándoles trabajo, en vez de ofrecerles un servicio. Sin embargo, con el tiempo, pudo definirlo con mayor claridad: «La prioridad es que los artistas se dediquen a crear y nosotros a gestionar, promocionar y difundir”, explica.

Entre los proyectos que ya ha trabajado se encuentran un video sobre el Parque Arqueológico Naj Tunich, así como con Juannio y diversas galerías, entre ellas Punto D Contemporáneo. También ha asesorado a artistas como Milah, Mod Cárdenas, Rebeca Pittman y Amalia Padilla Gregg, entre otros.

Para celebrar los cinco años de Yagabo, el miércoles 15 de abril a las 18:00 horas se realizará el conversatorio Emprender por la cultura en Guatemala: proyectos, modelos e historias que inspiran, en el Auditorio del CCE (Edificio Lux, zona 1).  Los participantes serán Yanira Gálvez (Yagabo) / Margarita López (Artistas Trabajando) / Lucrecia Muñoz (Perjura Proyecto Cultural) / Manuel Urbina (PuntoD Contemporáneo) / Alexander López (Guate a pata)- La entrada será libre.

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