¿Quién es Goethe…?

Fácil es decirlo si se recuerda que Goethe fue poeta, novelista, dramaturgo y, hasta ensayista científico; pero lo cierto es que, incluso, en un mismo tema, dentro del complicado tema del amor fue capaz de vaivenes, variaciones y divergencias.

Rogelio Salazar de León

agosto 9, 2026 - Actualizado agosto 8, 2026

A pesar de haber vivido en un mundo ilustrado o, en todo caso, prerromántico, Goethe ha sido un personaje renacentista: él fue capaz de tocar todas las melodías, de bailar todas las danzas, él ha sido un personaje enciclopédico.

Fácil es decirlo si se recuerda que fue poeta, novelista, dramaturgo y, hasta ensayista científico; pero lo cierto es que, incluso, en un mismo tema, dentro del complicado tema del amor fue capaz de vaivenes, variaciones y divergencias.

Si se habla del amor, a propósito de Goethe, lo primero que se recuerda es el Werther, un texto escrito alrededor de los 25 años, bajo la larguísima sombra de J. J. Rousseau, no sólo por la obediencia a la fórmula epistolar, sino también por el candor de quien peca de sensible, de aquel ingenuo que es incapaz de conciliar la fuerza de los impulsos tormentosos de la naturaleza, en este caso, de la naturaleza subjetiva, con los matices que hacen posible la convivencia en sociedad, o bien, en una civilización en la que sin un disfraz o una máscara es imposible subsistir o, quizá haya que decir, soportar la vida.

La trama de la novela es muy sencilla: Werther es un joven que conoce a Charlotte, quien otorga su preferencia a otro joven, lo cual lleva a Werther al suicidio.

De algún modo, el joven Werther es el salvaje que sucumbe en una sociedad, de la cual le resulta improbable e imposible adoptar las maneras, por lo que termina, miserablemente, estrellándose en el abismo del suicidio.

En el otro extremo de la novelística de Goethe hay otro trabajo sobre el amor, se trata de un texto muy posterior escrito alrededor de los sesenta años, se llama Las afinidades electivas, sobre el cual cabe decir muchas cosas, como que el nombre ha sido tomado de la química incipiente de la época y de algunas relaciones entre elementos estudiadas entonces bajo esa denominación.

La trama de Las afinidades electivas está tejida sobre los encuentros y desencuentros, sobre los acuerdos y desacuerdos, sobre lo brilloso y corrosivo del amor: la pareja formada por Eduard y Charlotte, un matrimonio noble, serio y establecido, invitan a su casa al Capitan, amigo de Eduard y a Otilie, sobrina de Charlotte, él un hombre racional y ella una joven angelical, los cuatro empiezan a vivir juntos y, a partir de ahí, se reconfiguran, como si fueran elementos químicos; surge la atracción de Eduard por Otilie y del Capitan por Charlotte como algo irresistible, se trata de atracciones como si obedecieran a leyes químicas, léase naturales; pero además, ellos están condicionados por leyes morales, desde luego, con sus indagaciones y planteamientos sin una respuesta única y definitiva.

Las afinidades electivas es una novela diferente a Werther, esta última no es lineal ni unidireccional, esta es una novela que plantea contrastes, variantes y diversos intereses; el amor ya no es una sustancia invariable y permanente, sino algo sujeto a los incidentes y accidentes de la vida mundana.

La madurez intelectual obtenida por la vida vivida durante el periodo ilustrado, trayecto que puede ser comprendido como el periodo que va de la dualidades rousseaunianas hasta el sistema kantiano, ha provocado en Goethe la consideración de la ciencia y sus verdades, declaradas desde el título de la novela, como quien indaga si las leyes químicas de la atracción y la repulsión molecular son también aplicables a las partículas afectivas, o bien, si los postulados que gobiernan las verdades científicas se realizan también en los juegos eróticos.

Todo para que quede plateado el problema de que las moléculas de la vida afectiva, al contrario de las moléculas de materia, se chocan de forma irremediable con otro tipo de leyes distintas a las naturales: con las leyes morales; de cualquier manera, Goethe al mantener separadas esas dos moléculas que buscan unirse obedeciendo al impulso, hace concesiones a la moral y sacrifica lo orgánico, toda vez que, de lo que se trata es del escenario de la vida humana.

Recorrer el camino entre el Werther y Las afinidades electivas tomó a Goethe más de cuarenta años, si bien es cierto que el autor alemán vivió una vida de más de ochenta años, recorrer este camino le toma la mayor parte de su vida artística; el hecho es que todo ese periodo de tiempo, y aun más, Goethe estuvo envuelto en un tercer proyecto novelístico, se trata de Wilhelm Maister, su novela de aprendizaje o bildungroman en alemán; una novela en la que el personaje recorre el camino que lo lleva a ser lo que más importa: a ser un hombre en un mundo de leyes naturales, sujetas a códigos fijos e invariables, pero también de leyes morales, sujetas a los devaneos de la voluntad.

Wilhelm Maister, novela de aprendizaje, novela de formación en la que se aprende a ser un hombre, lo cual supone recorrer el camino de la vida, para aprender a ser fiel a sí mismo, a una vocación, un camino de encrucijadas y elecciones, de renuncias y opciones; este tercer proyecto novelístico es la amplia bisagra entre la escritura de juventud y madurez.

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