Hay derecho para la algarabĆa que produce gritos en las fiestas de Independencia, pero eso no quiere decir que se deba trasladar de manera mecĆ”nica o automĆ”tica el significado del āgritoā que para MĆ©xico sĆ contiene todo un significado histórico, profundo y, por ende, valioso en su representación de la patria y la nación, aunque no estĆ© exento de crĆticas y debates que la ciencia de la historia estĆ” obligada a elaborar.
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āLas aventuras de Dante Lianoā estĆ” a medio camino entre las memorias y la autoficción, sin huir de una historia personal fĆ”cilmente identificable y sin temerle a la creatividad para esconder detalles bajo el formato de la novela.
Memorias y anƩcdotas / Algunos apuntes sobre la literatura guatemalteca de los aƱos setenta-ochenta
, DominicalConocĆ a la mayorĆa de escritores de aquellos aƱos, sobre todo a quienes tenĆan obra publicada o se iniciaban en ese mundo con sus primeros libros o escribiendo para suplementos y revistas culturales, y que tambiĆ©n tuve la oportunidad de ser docente en la Universidad Rafael Landivar en la Facultad de Humanidades 1980-1992.
Miguel Ćngel Asturias recreó en la obra El SeƱor Presidente, la personalidad psicópata del abogado quetzalteco Manuel Estrada Cabrera.
Para Asturias, la causa espaƱola era inseparable de la lucha por la justicia social que tambiĆ©n libraba en su paĆs. Asturias expresó su solidaridad con la causa republicana en varios poemas como el titulado Ā«S.O.S.Ā»
Nuestra sociedad lacerada por la corrupción generalizada tarde o temprano va a explotar y va hundir a los corruptos en su propio estiĆ©rcol puesto que nos tienen postrados en el engaƱo, en la ignominia, en el descuido, donde el destierro o la prisión para sus crĆticos se ha vuelto normal.
Apollinaire fue el primero en utilizar la palabra «surrealismo», acuñÔndola en 1917 al calificar su obra Las Tetas de Tiresias como un «drama surrealista».
La amistad entre creadores es un territorio fĆ©rtil, pero suele estar minado. Y a veces, como en el amor, la lĆnea entre la admiración y el rencor es tan delgada como un verso.
Miguel Ćngel Asturias habĆa conocido a Blanca en Buenos Aires, en 1950. Pablo Neruda, amigo de ambos, los presentó en la cocina de un apartamento donde el poeta chileno celebraba una fiesta. Asturias solĆa refugiarse en las cocinas.
La literatura no estÔ hecha únicamente de palabras, sino también de silencios. Y esos silencios, muchas veces, tienen forma de coma.










