Que nada quede lejos

Hoy tenemos un sólido movimiento de literatura indígena, y hay muchísimos escritores y escritoras que están escribiendo en sus propios idiomas y no sólo en el idioma del colonizador.

Raúl Figueroa Sarti

octubre 11, 2026 - Actualizado octubre 10, 2026

En este país pequeño
todo queda lejos:
la comida,
las letras,
la ropa…

Humberto Ak’abal

Hoy 7 de octubre, hace 39 años, en 1987, se realizó en Madrid, España, la primera reunión directa entre representantes del gobierno de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca. Sería nueve años después, el 28 de diciembre de 1996, que las conversaciones de paz culminarían en la firma del acuerdo de paz firme y duradera, que puso final a 36 años de lo que eufemísticamente se ha dado en llamar conflicto armado interno.

Cuatro años antes, el 7 de octubre de 1983, hace 43 años, miembros de un grupo paramilitar capturaron a 14 personas en las comunidades cercanas a la aldea Chojzunil, municipio de Santa Eulalia, acá en el departamento de Huehuetenango, y las acusaron de pertenecer a la guerrilla. Trasladaron a algunos a la escuela del lugar, donde los torturaron, y a otros los condujeron hasta el caserío de Yulchoj, donde también los torturaron. Dos personas murieron por la tortura y sus cadáveres fueron enterrados en un cafetal.

Este no fue un hecho aíslado. Huehuetenango y Quiché, la región noroccidental de Guatemala, fueron de los departamentos más afectados por la represión en contra de población civil desarmada. En Huehuetenango ocurrieron múltiples masacres, entre las cuales destacan de manera relevante San Mateo Ixtatán (31 de mayo de 1981), Puente Alto, Barillas (7 de julio de 1982) –una de las mayores masacres de Huehuetenango– con alrededor de 350 víctimas; San Francisco, Nentón (17 de julio de 1982).

En Quiché, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico registró más de 300 masacres en los años 1981 y 1982, más de la mitad de las atribuidas a las fuerzas de seguridad del Estado en el período. Ahí la violencia alcanzó una dimensión de destrucción sistemática de comunidades enteras, especialmente en el área Ixil. Las operaciones militares incluyeron quema de viviendas, destrucción de cultivos y bienes, desplazamiento y persecución de población que se refugió en las montañas.

¿Por qué es importante recordar lo anterior? Porque este año estamos conmemorando que hace 30 años el gobierno de Guatemala y las fuerzas insurgentes agrupadas en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca signaron el acuerdo de paz firme y duradera que selló el final de ese enfrentamiento armado que duró 36 años. En cierto modo este gran proyecto de promoción de la lectura y expansión del mercado del libro –Libro al Viento Noroccidente– es, por decirlo de alguna manera, hijo de la paz. No es casualidad que como parte de nuestra programación de actividades tengamos más de una relacionada con la construcción de la paz.

Con el advenimiento de la paz, Guatemala vivió un resurgir cultural, surgieron nuevas editoriales; libros que durante años o décadas permanecieron engavetados salieron a luz pública; las personas dejaron de ser perseguidas por el Estado por sus ideas; una buena parte de la literatura guatemalteca dejó de ser creada y publicada en el exilio; y empezamos a conocer y reconocer una nueva literatura indígena contemporánea. Es a partir de entonces que nacen y se desarrollan importantes proyectos de editoriales indígenas.

Libros como los de nuestro homenajeado, Víctor Montejo, dejaron de ser literatura prohibida. Hoy tenemos un sólido movimiento de literatura indígena, y hay muchísimos escritores y escritoras que están escribiendo en sus propios idiomas y no sólo en el idioma del colonizador. La literatura y la producción editorial en los propios idiomas de los pueblos es fundamental para la libertad, la democracia y en consecuencia para el desarrollo humano pleno de las personas.

En Quiché y Huehuetenango hoy tenemos escritores y escritoras que destacan nacional e internacionalmente. Valga mencionar a algunos: Víctor Montejo, Gaspar Pedro González, Nelly Monzón, Rudy Alfonzo Gómez, Lucinda Rivas, Carmen Tocay, Sabino Esteban Francisco. Nombres que se suman a los más conocidos de la región: Juan Diéguez Olaverri, Rafael Sosa Morales, Efraín de los Ríos, Francisco Sosa Ruiz, Eloy Amado Herrera, y Francisco Méndez Escobar, abuelo del recientemente fallecido escritor, ganador del premio nacional de literatura “Miguel Ángel Asturias”, Francisco Alejandro Méndez.

Huehuetenango y Quiché son herederos de una rica tradición literaria que está viva y se hace sentir. Libro al Viento Noroccidente, la feria del libro y festival cultural que hoy inauguramos tiene justamente el objetivo de contribuir a visibilizar esa rica creación literaria, tanto la histórica como la contemporánea. Queremos contribuir a que todos estos nuevos autores y autoras sean, para empezar, leídos en su región. Tenemos dos objetivos fundamentales: la promoción de la lectura y la descentralización del mercado del libro en Guatemala. Ambos mutuamente interdependientes: no se puede promover la lectura en territorios en donde no hay librerías y bibliotecas. ¿Qué vamos a leer si no podemos acudir a una librería a comprar el libro que nos interesa, o a una biblioteca en donde nos lo presten? Pero tampoco se puede crear o desarrollar un mercado del libro en territorios en donde no hay lectores.

En Guatemala, el país, se hablan 25 idiomas, 22 de origen maya, el xinka y el garífuna (perdón si me equivoco con las cifras). De ellos, 15 se hablan en el noroccidente. Quiché y Huehuetenango son depositarios de una inmensa riqueza lingüística, que aunque durante siglos ha sido víctima de intentos de soterramiento hoy son un orgullo para este pequeño y grande país. Libro al Viento también está comprometida con el impulso de la lectura y la escritura en idiomas originarios. De esa cuenta, durante los cuatro días de feria estaremos haciendo entrega a niños y niñas de 9 a 12 años de edad de una edición del poema “Algo crece”, en ediciones bilingües castellano-mam y castellano q’anjob’al. “Algo crece” es creación del poeta guatemalteco originario de Quezaltenango Julio Serrano Echeverría. Las traducciones son de Sonia Raymundo González, al q’anjob’al, y Mario Aguilón Crisóstomo, al mam, y está ilustrado por Karen Huala. Aprovecho para saludar al querido amigo Julio Serrano, gran poeta, que próximamente será intervenido quirúrgicamente y a quien desde Libro al Viento le deseamos una pronta recuperación.

Libro al Viento Noroccidente aspira a ser un catalizador para darle nuevos bríos e impulso al movimiento cultural de la región, que tiene entre sus principales expresiones al Festival Internacional de Poesía de Aguacatán y el nuevo festival que está por empezar en estos días, Antes que todo termine. Queremos ser parte de ese desarrollo cultural y de la lectura, y que juntos, con artistas, escritores, escritoras, promotores culturales, entidades de gobierno, organizaciones de la sociedad civil, impulsemos un movimiento que haga del Noroccidente del país una región de lectores. Que en la región florezcan nuevas editoriales, librerías, festivales literarios, bibliotecas –como ese hermoso proyecto de Chancol que en más de una ocasión ha ganado el Concurso Nacional de Bibliotecas que organiza la Feria Internacional del Libro en Guatemala–, los históricos juegos florales que tanto han contribuido a visibilizar a nuevas y nuevos creadores literarios, y clubes de lectura que nos permiten compartir lecturas y crear nuevas amistades.

Gracias a nuestros cómplices locales que desde el principio acogieron el proyecto con entusiasmo, energía y compromiso: Marëa Pineda, Vicky Velásquez, Rudy Alfonzo Gómez, Jorge Rodríguez y Héctor Méndez. A ese entusiasmo se sumó el apoyo del maestro Romeo Montejo Díaz, director Departamental de Educación; el licenciado Samuel Díaz, coordinador de la Digebi, Huehuetenango y el licenciado Henry Misael Pelicó de León.

Fundamental para llegar al momento en que hoy estamos han sido los apoyos irrestrictos de Gustavo Adolfo Cano Villatoro, alcalde municipal de la ciudad de Huehuetenango, y de Sebastián Alfredo López, gobernador del departamento de Huehuetenango.

Los responsables del éxito, porque será todo un éxito, de Libro al Viento Noroccidente son quienes integran el maravilloso equipo de organización: Gabriela Escobar, Priscilla Ávila, Estuardo Marroquín, Odilia Ávila, Bernardo Euler Coy, Elizabeth Franco, Helmuth Vásquez y Ernesto Ramírez.

Gracias de todo corazón a todos ustedes en nombre de la Asociación Gremial de Editores de Guatemala.

Empecé leyendo “Lejanía”, poema del poeta Humberto Ak’abal. Quiero concluir diciendo que en la Asociación Gremial de Editores de Guatemala soñamos con que Libro al Viento Noroccidente sea una contribución importante para que en este país chiquito nada quede lejos: ni la comida, ni la ropa, y mucho menos … las letras.

*Coordinador general ferias Libro al Viento
Asociación Gremial de Editores de Guatemala

Discurso pronunciado durante la inauguración de Libro al Viento Noroccidente.

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