Si las anteriores autoridades del Ministerio de Cultura y Deportes (MCD) no hubieran entregado el edificio que ocupaba el Museo del Libro Antiguo al Ministerio Público (MP), el próximo 16 de marzo ese recinto cultural hubiera celebrado 70 años de existencia. Hoy, su valiosa colección se encuentra resguardada en el Real Palacio de los Capitanes Generales, (en parte ocupado por el Museo de Arte de Guatemala (MUNAG)), sin poder ser apreciada y el espacio físico donde se ubicaba desde 1956 está siendo ocupado por oficinas del MP.
«La entrega del edificio se ejecutó mediante un acta administrativa, obviando los procesos correspondientes establecidos por la Dirección de Bienes del Estado, adscrita al Ministerio de Finanzas Públicas (Minfin)», aseguran las actuales autoridades del ministerio, el cual afirma que interpuso acciones legales para revertir estos procesos desde 2024.
La cartera de Cultura explica las acciones legales que han tomado y cómo el MP ha respondido ante las mismas. Primero, según anota el MCD, «se presentó la no anuencia de parte del ministerio ante la Dirección de Bienes del Estado (DBE) del Ministerio de Finanzas Públicas, a efecto que el inmueble que ocupa el Museo del Libro Antiguo no fuera adscrito al Ministerio Público. Posteriormente, la Dirección de Bienes del Estado, informó al MP sobre la no procedencia de la solicitud de adscripción. El MP interpuso un recurso de revocatoria ante esa decisión de DBE, el cual fue declarado sin lugar.
El MP presentó demanda ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, en el cual es parte el MCD,
evacuando para tal efecto la audiencia que le fuera conferida.
En el marco del proceso 01145-2025-7, se otorgó provisionalmente el uso del inmueble al MP, al considerar que, de no hacerlo, se causarían efectos y daños irreparables. Sin embargo, el ente judicial no ha emitido una resolución definitiva al respecto. «Estamos a la espera de lo resuelto por el Tribunal de lo Contencioso Administrativo», señalan las autoridades del MCD.
«La Casa de la Primera Imprenta«
El Museo del Libro Antiguo fue fundado en 1956 por David Vela (1901-1992) y Rigoberto Bran Azmitia (1923-2002) con el fin de exhibir, resguardar y poner el valor las obras impresas producidas desde el año de 1660, cuando se estableció la primera imprenta en el Reino de Guatemala.
De acuerdo con el sitio https://www.hellerpalacios.net/ gran parte de los libros y documentos que resguardaba el museo «fueron donados por familias antigüeñas, así como por extranjeros residentes en la Ciudad Colonial , quienes conservaban libros antiguos, herencia de sus ancestros». Ese mismo sitio refiere que el inmueble data de la época colonial y aparece descrita como una de las casas consistoriales que se ubicaban junto al Palacio del Ayuntamiento. «En la historia de Guatemala, se menciona como Casa de la Primera Imprenta, en donde se instala el primer taller de imprenta en 1660», expone el sitio.



La colección que este museo resguardaba, según lo que en 2019 informaba el Ministerio de Cultura y Deportes, incluía diversidad de piezas, entre ellas:
- Libros Antiguos, cuya temática se enmarca dentro de una gran diversidad, resaltando los relacionados con la religión católica y la difusión de la fe, tal como el primer libro impreso en Guatemala, titulado Explicatio Apologética. También se encuentran Crónicas, Libros de Horas y Oraciones, Sermones, entre, otros, la mayor parte impresos en Guatemala. Pero también hay libros antiguos impresos en el extranjero y en distintos idiomas.
- Los folletos impresos un 95% en Guatemala, cuyos temas se relacionan principalmente con la iglesia católica.
- Manuscritos como cuadernos de anotaciones, expedientes universitarios, documentos oficiales, entre otros temas.
- Tarjas Universitarias e invitaciones a actos o exámenes de graduación de los estudiantes de la Universidad de San Carlos de aquella época.
- Litografías en las que se pueden observar técnicas utilizadas para la reproducción de estampas utilizadas en el siglo XIX y XX, a base de bloques de piedra calcárea sedimentaria. Entre estas litografías se encuentran escenas alegóricas, retratos, asunciones, etiquetas, sellos, diplomas, entre otros.
- Folios sueltos que incluye documentos de un solo folio que representan pruebas de impresión, patentes de cofradías, decretos, grabados y estampas, entre otros
- En el registro del MCD, también se anotaron piezas de gran valor histórico, como la réplica de la prensa de imprimir usada por José de Pineda Ibarra, además de medios mecánicos y utensilios empleados por los primeros impresores y sus sucesores.
Además de las piezas que se trasladaron al Real Palacio de los Capitanes Generales, en el lugar había murales de gran valor artístico, tales como los realizados por el artista Guillermo Grajeda Mena, los cuales, de acuerdo con el MCD «se encuentran en el inmueble, debido a que están pintados sobre la pared». Señalan que es necesario verificar su estado de conservación para poder realizar una propuesta de intervención.
Espacio didáctico
El museo estaba dividido en distintas salas de acuerdo con los criterios museográficos. En la denominada “Sala de Introducción de la Imprenta en Guatemala” se mostraba información sobre los primeros impresos de Gutenberg, así como también el primer libro impreso en Guatemala, escrito por Fray Payo Enríquez de Rivera, quien introdujo la imprenta a Guatemala en el año de 1660 y un impreso por José de Pineda Ibarra, primer impresor de Guatemala en el año de 1663.
También se encontraban documentos salidos de las primeras imprentas que florecieron en el Reino de Guatemala. Ilustran la sala, murales en los que se aprecian escenas de cómo pudieron funcionar los talleres de Gutenberg y de José de Pineda Ibarra. En la segunda sala se hacía énfasis en la técnica del grabado, tanto en xilografía (grabado en madera), litografía (grabado en piedra), así como los primeros ejemplares de libros y documentos ilustrados y decorados. En la “Sala del Papel Jaspeado” se mostraba una serie de libros decorados a base de la técnica del jaspe, utilizada por los encuadernadores de la Época Colonial para embellecer los lomos, cubiertas y pastas de los libros.
Mientras se resuelven las cuestiones legales, el Museo del Libro Antiguo es solo uno más de los centros culturales que han sido cerrados en la Antigua Guatemala en los últimos cinco años.
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