Memorias y anécdotas /La literatura y el Derecho Penal

Existen otras novelas que abordan aspectos relacionados con el sistema judicial de Guatemala, que son amenas, bien logradas y bien escritas.

Max Araujo

octubre 25, 2026 - Actualizado octubre 24, 2026

Como persona que conoce de   temas relacionados con el Derecho me interesó leer dos libros publicados en nuestro país, que nos explican dos juicios penales desde la visión de quienes los escribieron.

El primero: “Mapa de otros mundos” de Rodrigo Fuentes, escritor guatemalteco radicado en Estados Unidos.  Adquirí la obra cuando leí un comentario que indicó que es una novela que trata el enjuiciamiento penal del economista Juan Alberto Fuentes Knight, hijo del malogrado político e intelectual Alberto Fuentes Mohr, asesinado en los años de la represión, siglo pasado.

Desde la primera página la obra me atrapó. Conforme me adentré en su lectura me di cuenta que no es exactamente una novela, que no son ficciones las que se narran sino hechos que sucedieron, con personajes reales. Podría considerarse una testinovela; término usado por Mario Roberto Morales cuando publicó “Los que se fueron por la libre”

Dicho lo anterior transcribo un fragmento del  texto que publicó el escritor y crítico literario Adolfo Méndez Vides,  Premio Nacional de Literatura 2025, en elPeriódico, el 21 de junio del año 2022, que dice:  “La historia está muy bien contada, en medio de una visión amplia, importante para loslectores guatemaltecos, consistente en la disección de tres generaciones de su familia,-se refiere al escritor–  empezando por la del patriarca Alberto Fuentes Mohr (canciller de Méndez Montenegro y candidato a la vicepresidencia con Efraín Ríos Montt en 1974, cuando se supone que se les cometió fraude) que fue asesinado en 1979, en los años que el conflicto armado interno había llegado a su cúspide.

El autor va intercalando voces e historias con gran habilidad, para hacer interesante la lectura de la obra, e ir deslumbrando con pequeños detalles y el retrato humano de los protagonistas, porque no se dedica a la alabanza nostálgica, sino escucha y los plantea valientemente con luces y sombras. La primera generación recuerda los tiempos oscuros de los años previos a la democracia y el fin de la guerra interna, retratando a la generación de intelectuales revolucionarios.

Luego continúa con el tema central, que es la generación de su padre, intelectual hijo de intelectual, quien después de haber ejercido un periodo como ministro de Finanzas del gobierno de la UNE, es hecho salir a la fuerza de su casa por un destacamento de agentes internacionales y llevado a prisión preventiva en el Mariscal Zavala, donde por breves días ocasionará gran preocupación a toda su familia, acarreándole retiro del empleo, resultando víctima de una organización a la que defendía y en la que creía, hasta que le tocó vivir persecución junto a otros inocentes, y se libró gracias a su fuerte respaldo profesional, pero donde fue espectador de situaciones límites inexplicables, como la de los abogados y la burocracia kafkiana, la corrupción y el drama inexplicable de personas como el doctor Oliva vendiendo tacos a los demás presos para poder pagar el tratamiento de su hijo, hasta que luego de varios años de espera del proceso en prisión preventiva, se suicidó. El drama de su padre no se desvanecerá, porque quedó plasmado en letra de imprenta, pero tantos otros casos sin sentido no sabremos nunca o están esperando alguien que los narre. (termina la cita)

En la obra, como ya se indicó, se dan detalles del   juicio penal que se llevó en contra de Juan Alberto Fuentes Knight–del que con reflexiones, documentos y con la presencia del autor en las audiencias  judiciales respectivas,  va explicando cada etapa del proceso, desde cuando él se entera  en Estados Unidos de la captura de su papá, miembro fundador del partido político Semilla, Presidente de Oxfam, intelectual y reconocido como un activista de izquierda hasta que le dan prisión preventiva, mientras se resuelve en definitiva el proceso.

En el libro se presenta la injusticia que, a criterio del autor, se cometió contra su papá, al ligarlo a un proceso penal que no tiene sustento legal.

En algunos textos de la narración hay un cuestionamiento al trabajo de la CICIG y de Thelma Aldana, ex fiscal general, así como a la presentación pública del caso como una condena anticipada. El autor reflexiona sobre las actuaciones de la Comisión mencionada y del Ministerio Público, y de la forma como se manipulan los procesos judiciales en Guatemala, así como el prolongado encarcelamiento “provisional” de muchas personas acusadas, sin que se inicien los procesos. Cuestiona el porqué del juicio penal contra su papá, de las pruebas que no existen, las actuaciones del juez y la forma como algunos miembros de la sociedad sacan conclusiones condenatorias, en contra del sindicado y contra los otros exministros capturados por el mismo caso.  

Es a mi criterio una obra bien lograda y bien escrita. Identifiqué a varios de los personajes de la misma, aunque de algunos de ellos no se cite su nombre. 

El segundo libro es de Eduardo González Castillo, que lleva el título “Guayo, tendiendo puentes”.  Se narra la vida de dos de los principales personajes del libro, quienes llevan el mismo nombre: “Eduardo González”.  Uno de ellos, el  padre,  patriarca de la familia, apodado “ el tigre” —-quien al quedar de niño huérfano de madre, vive algún tiempo en una banca del Parque Gómez Carrillo, zona 1, ciudad de Guatemala, hasta convertirse gracias a su capacidad y a las oportunidades que tuvo en un magnate del café, siendo que para atender las demandas del sector y de muchos empresarios crea con otros socios el Bancafé, una entidad  bancaria que dinamizó la forma de trabajo de los bancos del sistema,—- y el otro, el  hijo, el autor de la obra : de su vida,  sus estudios en Guatemala y en paises del extranjero,   y de como él, desde niño, aprendió a ser negocios, hasta convertirse  en un próspero empresario y en funcionario público. Ocupó la cartera de Ministro de Finanzas durante el gobierno de Berger.  Se incluyen además datos de sus abuelos, de su madre, de los negocios de su padre y de la forma como se crearon Bancafé y empresas alrededor de dicho banco, así de cómo se involucró a los socios y personeros en una inexistente quiebra según el autor.

La obra sin ser una biografía de los González da suficientes datos de su vida, así como de la forma como fueron capturados, de la prisión en la que estuvieron, de la muerte del patriarca y de la excarcelación del autor del libro, a quien conocí cuando nos reunimos con él a almorzar en el comedor de sus oficinas en la parte alta del edificio que fue sede de Bancafé, cuando apoyó a Mario Monteforte Toledo y a otros artistas en eventos de cultura. Esa entidad bancaria mantuvo un programa cultural.

Para escribir el libro, el autor contó con el apoyo de Arnoldo Gálvez Suárez, reconocido como uno de los escritores contemporáneos más valiosos de Guatemala, de quien he leído algunas de sus obras, y en el medio digital Plaza Pública la entrevista que le hizo a uno de los hermanos Paiz, sindicados como autores intelectuales de la muerte del abogado Rosemberg, de la que el escritor Fernando González Davison escribió una novela con el nombre de “Los peores días”.

El punto central de este texto es la narración que hace Guayo González de como a su juicio se planificó una supuesta quiebra de Bancafé, quienes, y porqué lo hicieron, así como el proceso penal que se siguió en contra de él y los otros sindicados. En la obra explica de una trama empresarial para perjudicarlos y para llevarlos a la cárcel.  Narra etapas del proceso penal y porque a juicio de los procesados no existen pruebas para condenarlos.

Las dos obras son valiosas para estudiantes de Derecho, que podrían calificarse como de auto ficción, un género que se cultiva actualmente en Guatemala. Un ejemplo la novela “Las aventuras de Diego Cozenza”, de Dante Liano, y la mayoría de las obras de Eduardo Halfon.

Existen otras novelas que abordan aspectos relacionados con el sistema judicial de Guatemala, que son amenas, bien logradas y bien escritas, entre estas “La noche viene sin ti” del escritor y exfiscal Julio Prado, quién de manera precisa, y con conocimiento de causa, explica la labor titánica, a veces cuestionada, de los fiscales del Ministerio Público. Incluyó en la narración hechos que él vivió en esa institución. Narra sus experiencias como fiscal encargado de asuntos de niñez en el Ministerio Público, en el que demuestra como él y sus compañeros cambiaron la situación, y lo legal, en cuanto a la explotación de la niñez. Por supuesto que su personaje es ficticio, que tiene una vida de familia, y quién con su trabajo, angustias, amenazas, realiza   su labor como fiscal.

La segunda novela es “El Crimen de la Magistrada “de Francisco Pérez de Antón, quien desarrolla toda una trama, detectivesca, en la que al final descubrimos que una magistrada, versada en temas jurídicos, reconocida como honesta y capaz, es quien cometió el crimen motivo de la obra.  Esta es una novela en el sentido estricto de la palabra.

En la historia de la literatura encontramos muchas obras que se refieren a casos judiciales, en algunas tomando para su argumento situaciones reales y en otras totalmente ficcionadas.  En Guatemala no es una excepción.

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