Mélanie Forné: la creadora de Ixtz’unun revela su historia

A través de sus historietas, que ahora se presentan en libros, la arqueóloga e ilustradora francesa, que trabajó durante 14 años en Guatemala, establece puentes entre el mundo académico de la arqueología y los niños.

Ana Lucía Mendizábal

marzo 15, 2026 - Actualizado marzo 16, 2026

Mientras crecía en su natal Francia, a Mélanie Forné le entusiasmaba la idea de descubrir culturas distintas a la suya. Esa pasión por conocer y entender civilizaciones lejanas siempre estuvo ahí. Además, desde niña se aficionó al dibujo y vio que podía hacerlo bien. Sin embargo, cuando llegó el momento de elegir su carrera universitaria parecía que esas tempranas vocaciones se quedarían en el recuerdo y comenzó a estudiar Literatura francesa.

Aunque la exploración y el dibujo podrían haberse quedado solo como aficiones, pronto sucedió algo que haría que el río volviera a su cauce. “Durante los veranos los estudiantes podían hacer voluntariado en sitios arqueológicos para aprender e informarse, además de ser mano de obra gratis”, anota. Fue precisamente gracias a esa opción que Mélanie descubrió la arqueología, la ciencia que estudia a las sociedades antiguas y su evolución a través de sus restos materiales. Como parte de esa práctica vacacional, empezó explorando los Pirineos, en el sur de Francia.

Mélanie Forné encontró la manera de fusionar sus dos pasiones en un proyecto dirigido a los niños. Foto: Cortesía Mélanie Forné

Hasta entonces, la arqueología era solo una actividad extracurricular. Sin embargo, una visita a la biblioteca para estudiar para sus exámenes finales del segundo año de literatura propició otro importante encuentro. “Me encontré un libro sobre los aztecas y lo leí de un solo tirón. Me daba pereza estudiar para el examen. En cambio, empecé a leer de los aztecas y luego de los mayas”. Aunque en ese espacio había pocos libros sobre las culturas mesoamericanas, Mélanie leyó todo el material que estaba disponible.

Un encuentro determinante

A través de los libros, Mélanie se apasionó por las culturas mesoamericanas y esa pasión comenzó a traducirse en acciones. “Busqué algo que pudiera satisfacer mi fascinación por las culturas prehispánicas y la arqueología, que eran las dos cosas que estaba descubriendo”, detalla. En la Universidad Jean Jaurès, en Toulouse, donde cursaba sus estudios, se encontraba la doctora Charlotte Arnauld. “Ella trabajaba en el norte del Petén. Llegué con ella y le dije ‘mire, yo quiero estudiar a los mayas’”.

Arnauld le tomó la palabra y un tiempo después, Mélanie viajó por primera vez a Guatemala. Entonces se estaba armando el proyecto en La Joyanca. “Yo estaba fascinada por el arte maya y por el arte de las vasijas polícromas. Entonces, cuando Arnauld me dijo que trabajara en el arte cerámico, dije ‘sí me va a interesar’, y me fascinó”, señala quien ahora es reconocida como una importante especialista en cerámica.

Ese fue el inicio de su inmersión en el mundo maya. “Ahí fue que me super enamoré del país, de Petén, de la gente, del bosque y de todo. Ya no me quería regresar a Francia”, cuenta.

Arnauld se convirtió en su mentora y más adelante sería su asesora de tesis. Mélanie se graduó primero como arqueóloga en la Universidad de Toulouse–Le Mirail y luego obtuvo su maestría y su doctorado en la universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne.

En La Joyanca realizó su tesis de doctorado. Posteriormente llegaron otros trabajos en diversos sitios, entre los que menciona Zapote Bobal, Uaxactún y Naachtún. Uno de los períodos más largos de investigación lo desarrolló en Cancuén, donde fue encargada del laboratorio del proyecto.

Durante 14 años, Mélanie estuvo inmersa completamente en los proyectos arqueológicos y le quedaba poco tiempo para seguir desarrollando su otra pasión: la ilustración. Sin embargo, no dejó completamente esa vocación. En Guatemala tuvo una pareja con quien vivió diez años y con quien tuvo una hija que nació en Petén hace 18 años. Fue precisamente durante su embarazo cuando encontró un poco de tiempo para reconectarse con el arte.

De ese respiro artístico nació la exposición Expresiones de mujer, en la que las pinturas de Mélanie dialogaron con el trabajo fotográfico de Arturo Godoy, en el Museo Miraflores.

Ir más allá

Mélanie confiesa que hubo un momento en el que comenzó a cuestionarse el sentido de su trabajo. “Yo estaba muy metida en el círculo académico arqueológico y me empezó a frustrar mucho el hecho de que el conocimiento académico se quedara siempre dentro del mismo círculo”, cuenta. Se percató de que cuando conversaba con cualquier persona fuera de ese ámbito intelectual, muchas veces no sabían de lo que ella hablaba. “Se sabía muy poco del pasado prehispánico de Guatemala. Eso me empezó a pesar mucho”, admite.

Ese cuestionamiento hizo mella. Según afirma, es una duda que muchos científicos enfrentan en algún momento de su carrera: ¿de qué sirve investigar tanto? “Nos planteamos esta pregunta y queremos retribuir y dar algo a cambio de tanto conocimiento que vamos descubriendo”, expresa.

Una de las inquietudes que tuvo fue el hecho de que mucho del conocimiento que se tenía acerca de los mayas estaba basado en estereotipos. Pensaba en todo lo que se desconocía acerca de la cultura, las costumbres y la riqueza de la civilización, y en las maneras en que se podía difundir.

En ese tiempo, Mélanie trabajaba en el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (CEMCA), que —explica— es un centro de estudios sociales a cargo de expertos franceses que trabajan en Guatemala y México. “En una reunión hablamos de hacer un cómic… Yo de niña leí muchísimas historietas. Ese era un medio que a mí siempre me ha fascinado”, asegura. La intención era reunir la información arqueológica no solo de sus investigaciones, sino todo lo que pudiera recopilar con sus colegas y presentarlo en ese formato.

Se pensó imprimir 50 ejemplares y realizar alguna actividad, y en el CEMCA le plantearon a Mélanie buscar el patrocinio de Prensa Libre. Mélanie preparó la historieta para presentarla, pero al llegar a ese medio de comunicación le informaron que no patrocinaban proyectos pequeños, aunque si ella se animaba a trabajar una serie, podían considerarlo. Así nació la serie Ixtz’unun. Originalmente el planteamiento de Mélanie era hacer un solo capítulo, pero al haber aceptado el reto comenzó a trabajar varias historias.

Mélanie explica que empezó a trabajar las historietas entre finales de 2008 y 2009. La serie se publicó a través de fascículos semanales que comenzaron a lanzarse en 2011. Al principio fueron 16, pero posteriormente, en 2013, se acordó una nueva temporada con 10 ejemplares más. “Fueron como dos años de mi vida. Fue un enorme trabajo”.

La serie también se publicó en Honduras en 2012, a través del matutino La Prensa, por lo que se elaboraron dos relatos dedicados a Copán.

Además, a partir de la serie se realizaron algunas exposiciones. “Dibujos originales de Ixtz’unun han sido expuestos en Guatemala (Alianza Francesa de Guatemala y Museo Nacional de Arqueología y Etnología) y en Tulane University, en Nueva Orleans, en 2017”, comenta.

Además, del proyecto de Ixtz’unun, Mélanie también trabajó una serie sobre el Popol Vuh y ha creado otras historietas sobre los sitios arqueológicos Kaminaljuyú y Raxruha Viejo. También ha colaborado con el Museo Nacional de Arqueología y Etnología y el Museo Quai Branly en París.

Del periódico a los libros

La arqueóloga e ilustradora afirma que se sintió satisfecha por la difusión que tuvo el proyecto a nivel nacional, pero no podía dejar de pensar que, en algunos casos, los fascículos podrían terminar siendo solo papel. Por eso fue tan importante la propuesta de convertir su trabajo en libros, que le planteó Philippe Hunziker, de la editorial y librería Sophos.

“Un día nos encontramos, vino y me dijo: ‘yo quiero publicar esto, tenemos que hablar’. De una vez dije sí porque era una buena oportunidad para que el trabajo perdure”, expone.

Uno de los atributos de esta colección de libros es contar con información científica. Aunque tiene elementos de ficción, los aspectos culturales, familiares y sociales que se retratan se apegan a la realidad que Mélanie Forné y sus colegas han descubierto.

Mélanie confiesa que la inspiración para crear a Ixtz’unun, el personaje de las historietas, surgió a partir de su propia hija. “Como la veía crecer fui colocando sus actitudes en el personaje. Me ayudó muchísimo entrar en el mundo de la maternidad. Eso me abrió los ojos a las relaciones familiares, de los niños entre ellos, con los adultos, la muerte y la amistad”, asevera.

El nuevo libro de la colección Ixtz’unun ya está disponible.

De los 26 capítulos que se publicaron originalmente en el matutino, 24 serán reunidos en seis volúmenes. Por el momento se han publicado tres. Cada uno contiene cuatro relatos. Los dos títulos anteriores que están disponibles en Sophos son Ixtz’unun, la niña colibrí y Las aventuras de Ixtz’unun.

El volumen que se lanza este mes lleva por título La gran expedición de Ixtz’unun. Las historias que contiene son la que da título al libro, además de Ixtz’unun se va de viaje, Ixtz’unun en la gran ciudad e Ixtz’unun y el muñeco de jade.

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