Marvin S. García Citalán (Quetzaltenango, 1982), fundador y director del Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango (FIPQ), explica que en la filosofía maya el número 20 simboliza la cabalidad y que se ha alcanzado algún grado de madurez. Por esa razón la vigésima edición del encuentro poético que debía celebrarse en 2024, era muy esperada. Sin embargo, los problemas de salud que García sufrió el año pasado obligaron a poner en pausa el encuentro cultural y retomarlo hasta este 2025.
Luego de meses de tratamientos, hospitalización y obstáculos, Marvin García salió adelante con el respaldo de sus seres queridos y de acciones solidarias de amigos, colegas y seguidores de la labor que ha realizado durante dos decenios. «La comunidad me arropó y me sanó. Fue impresionante ver cómo gente que yo no conocía me apoyó económicamente, con oraciones… en fin, fue muy bueno sentirse respaldado», asegura.
Poco a poco, el también fundador de la asociación Metáfora, recobró sus fuerzas y para marzo de 2025 ya trabajaba arduamente en las gestiones propias de la organización del festival. Fue precisamente durante una reunión que mantuvo con el Viceministro de Cultura, Rodrigo Carrillo, para conversar sobre las actividades del festival, que el funcionario le informó que había sido propuesto por parte del gobierno para recibir el Reconocimiento a la Gestión Escénica Iberoamericana “Guillermo Heras”, un galardón recientemente creado por Iberescena para estimular a gestores locales.
El funcionario le comentó a García que Iberescena solicitó a los países que son sus miembros que designaran el perfil de una persona que hubiera trabajado en gestión cultural por bastante tiempo y que su trabajo fuera de impacto. “Según me dijo el viceministro, se hizo un escrutinio entre varios sectores y apareció mi nombre”, explica. Fue a finales de octubre cuando se oficializó la información. Marvin recibirá este homenaje junto a otros 18 representantes de distintos países de Iberoamérica. La organización de este reconocimiento internacional explica que se decidió nombrar Guillermo Heras (1952-2023) al reconocimiento como homenaje póstumo al actor, director teatral, dramaturgo, gestor cultural y editor español, Premio Nacional de Teatro 1994, y figura clave para las Artes Escénicas Iberoamericanas. Destacó que su vínculo con Iberescena fue determinante: como impulsor de la creación del Programa en 2006.
García señala que se siente honrado y sabe que con esta distinción se reconoce el impacto que tiene el festival poético en diferentes comunidades. “Espero que este reconocimiento también sea como una llave para que podamos, en un futuro, tener más oportunidades de financiar el festival y otros proyectos en beneficio de las comunidades de Guatemala”, declara.
El festival de 2025
La pausa necesaria del año anterior no demerita en absoluto la relevancia del esfuerzo realizado en estas dos décadas. Marvin y su equipo están listos para mostrar la madurez adquirida, conscientes de que como dice el poeta, “mantener un evento como el festival de poesía por 20 años en un contexto como el guatemalteco es toda una audacia”.
En esta ocasión el FIPQ estará dedicado al pensador y científico maya Daniel Matul Morales, y a la defensora de derechos humanos, Rosmery Yax Canastuj. “Aunque sus campos de trabajo son muy diferentes, ambos trabajan por la recuperación de la memoria y tienen un ejercicio poético de sobrevivencia y de búsqueda de la justicia”, asegura García. Añade que estos valores coinciden con el espíritu del festival, porque además de ser un encuentro para la poesía y la literatura, también es un espacio para la reivindicación y para preservar la memoria en su más amplia dimensión.
Esta edición se contara con la participación de 35 poetas provenientes de diversos países, quienes compartirán su obra junto a autores de poesía de Guatemala en actividades desarrolladas en Quetzaltenango y distintas ciudades del occidente del país, entre ellas: San Juan Comalapa, Concepción Chiquirichapa, Coatepeque, San Marcos, Nahualá, San Juan Ostuncalco y Retalhuleu. Este último participa por primera vez, porque como indica García, aunque está cercano a Quetzaltenango, no había habido vinculación. “Afortunadamente, esta vez, encontramos un grupo muy bonito de personas que promocionan el arte allá y aceptaron la idea del festival”, cuenta.
“El festival se plantea ser una especie de plataforma de gestión cultural en el que utilizamos a la poesía como un instrumento para poder generar un pensamiento crítico y diálogo, también proponemos que a través de este proyecto podamos fortalecer las capacidades de la organización comunitaria de base local en los diferentes lugares. Son las personas locales las que abrazan y reciben al festival y desde sus propios imaginarios y sus formas de plantear este tipo de proyectos hacen actividades en sus comunidades”, explica.
Entre los poetas que participarán este año, se encuentran Balam Rodrigo, uno de los poetas mexicanos más relevantes de la actualidad y que hace dos años obtuvo el Premio Luis Cardoza y Aragón. De Canadá llegará Héctor Ruiz, un profesor de literatura latinoamericana en Quebec, quien tiene raíces guatemaltecas y cuenta con libros inspirados en el territorio guatemalteco. Vienen también el poeta panameño David Robinson, la costarricense Carolina Quintero y al español Alex Madueño. También dirán presente, entre otros, los guatemaltecos Vania Vargas, Javier Payeras y Aída Toledo.

Entre las actividades destacadas de su amplia agenda se cuentan, el acto inaugural que se realizará el miércoles 26 de noviembre a las 17:00 horas en la Gobernación Departamental de Quetzaltenango. El viernes 28, a partir de las 9:00 horas habrá una lectura de poesía en homenaje a las familias de personas desaparecidas, en el Parque Intercultural de Quetzaltenango. Ese mismo día, a las 19:00 horas, en el Salón de Honor de la Municipalidad de Quetzaltenango se presentará la Memoria del 20FIPQ, que reúne poemas y reseñas de los autores participantes.
La ceremonia de clausura del festival será el sábado 29 de noviembre a las 19:00 horas en el Teatro Municipal de Quetzaltenango. En ese acto participarán, niñas de origen maya mam de Concepción Chiquirichapa, quienes han estado participando durante dos meses en un taller de poesía. Ellas, además, presentarán su primera participación durante el festival.
Vea la agenda que se celebrará en Quetzaltenango en este carrusel:
El llamado poético
Marvin García nació en 1982, en una familia que él identifica como «obrera maya k’iche’ ubana de Quetzaltenango con muchas limitaciones económicas». “Hasta los 15 o 16 años estaba destinado a tener un oficio normal, que para nada está mal, pero nunca me había planteado que mi vida podía estar tan ligada al arte como lo está ahora”, reconoce. Sin embargo, en el colegio conoció a Julio Serrano, a quien identifica como un hermano y que con el tiempo se convirtió en uno de los grandes poetas de Guatemala. Juntos descubrieron el fenómeno poético.
“Cuando salíamos del colegio, íbamos a la casa de Julio, donde había libros y ahí empezamos a descubrir a grandes poetas como Rubén Darío”, relata. Después del colegio, Marvin decidió estudiar Derecho. Sin embargo, cuando estaba a punto de cerrar el pénsum, no se sentía pleno y dejó esos estudios. Para entonces ya estaba muy interesado en la poesía y la gestión cultural, así que tomó la decisión de buscar profesionalizarse en esa área. “En aquel tiempo era más complicado”, expresa. Sin embargo, obtuvo una beca para estudiar facilitación de la creatividad, gracias a un programa que coordinaba el centro cultural El Sitio en la Antigua Guatemala. “A partir de entonces se me abrió la mirada al universo”, añade.
Comenzó a realizar proyectos tanto en la Antigua Guatemala y en la capital, además ya había puesto en marcha su idea del FIPQ. “Me siento muy afortunado porque siendo muy joven, entre 20 y 21 años, tuve la oportunidad de conocer a poetas centroamericanos que me abrieron el mundo de la poesía. Empecé a viajar por Centroamérica y América Latina”, enfatiza. Su creación poética e inquietudes por la gestión cultural lo pusieron en el punto de la mira de los festivales que lo comenzaron a invitar. Eso abrió aún más su visión y deseo de replicar en Guatemala lo que él vivía en estos encuentros artísticos.
Festivales en ciudades como La Habana, Medellín o Ciudad de México, entre otros, contribuyeron a su formación, ya que se interesó también en los procesos de gestión para la realización de estos grandes eventos. “Todo esto me dotó a mí de herramientas que me han servido para que el FIPQ crezca y tenga éxito”, añade.
Marvin recalca que todas estas experiencias también requirieron de él la profesionalización. Por ello, estudió una Licenciatura en Gestión Cultural y una Maestría en Antropología Social, que le brindaron más herramientas. “De ser ese niño que no tenía muchas perspectivas, fue la poesía la que me rescató y hasta el día de hoy me ha dado todo”, asevera García.
El poeta y gestor enfatiza en la importancia del optimismo y en creer que las cosas van a funcionar. “Si uno va a trabajar en esto hay que creérsela y profesionalizarse principalmente. Tener claro que lo que se está haciendo debe ser lo más profesional posible para presentar proyectos que tengan validez, sustento y perduren en el tiempo”, añade.
La apuesta de Marvin ha sido constante. Cada año debe presentar su proyecto para obtener los fondos públicos ante el Ministerio de Cultura y Deportes ya que el aporte no se encuentra institucionalizado. Sin embargo, las gestiones siempre han tenido frutos y con ellos se sostienen gastos como hospedaje y alimentación de los asistentes al FIPQ. Además, señala que el festival se ha nutrido de alianzas con el gobierno central, con gobiernos locales e instituciones públicas y privadas.
Hay una red de amigos y amigas que cree en el festival que se manifiesta a través de acciones como el proyecto que coordina el artista visual y poeta Alejandro Marré que se llama Su vasta poética. “Son artistas visuales de los más importantes del país que donan una pieza de ellos que se pone en subasta y los fondos recaudados van directamente para solventar gastos que no se cubren con el aporte oficial”, comenta. Este año, según indica, se sumaron más de 20 artistas a esta iniciativa. Otro ejemplo de esta solidaridad es el aporte que realiza el poeta costarricense Rodolfo Dada. “Él da un fondo que nos sirve para movilizarnos”, especifica García.
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