Las bibliotecas: espacios de transformación y enlace

Aunque acercar los libros a los lectores sigue siendo su principal misión, muchas bibliotecas se han convertido en verdaderos oasis, en los que a través de actividades culturales y comunitarias se contribuye a la reparación del tejido social y la convivencia armónica. Esos esfuerzos son reconocidos en el certamen que anualmente organiza Filgua.

Ana Lucía Mendizábal

mayo 3, 2026 - Actualizado mayo 3, 2026

En Guatemala las brechas de acceso a la educación, la cultura y la tecnología siguen siendo profundas. Para responder a esa realidad, muchas bibliotecas públicas y comunitarias comienzan a redefinir su papel. Ya no son únicamente espacios de consulta o almacenamiento de libros. Muchas de ellas se han transformado en centros de encuentro, formación y acompañamiento social para niños, jóvenes y adultos.

La lectura, aunque continúa siendo su eje central, ya no es el único punto de partida. Las bibliotecas se han convertido en verdaderos nodos de transformación social.

Un ejemplo de este proceso es la Biblioteca Comunitaria Fuente de Sabiduría, ubicada en el municipio de San Carlos Sija, en Quetzaltenango. En 2025, este espacio fue reconocido con el primer lugar del Concurso Nacional de Bibliotecas Públicas, organizado por la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua) y la Fundación Riecken. Un galardón que, desde 2016, visibiliza el esfuerzo sostenido de quienes, con recursos limitados, impulsan el acceso al conocimiento en sus comunidades.

Lucero Girón, quien ha dedicado 11 años a este proyecto, describe la biblioteca como un espacio en constante evolución. Cada mes, alrededor de 1,200 personas participan en sus distintas actividades.

El reconocimiento obtenido en Filgua el año pasado ofreció la oportunidad de crecimiento de su oferta bibliográfica. “El premio nos permitió adquirir libros que eran necesarios, especialmente literatura juvenil”, explica Girón. Esta decisión respondió a una demanda clara: los jóvenes pedían textos que no estaban disponibles. Hoy, esos mismos jóvenes han incrementado su hábito lector.

La biblioteca, que funciona desde hace 19 años bajo la administración municipal, ha desarrollado una programación cuidadosamente segmentada. Desde la estimulación temprana hasta el acompañamiento juvenil, además de proyectos de capacitación para grupos de mujeres que buscan ser emprendedoras.

Los niños de entre 3 y 5 años son atendidos a través del programa de estimulación temprana, en el que, entre actividades lúdicas se realiza, entre otros objetivos, el de la familiarización con el libro. “Les contamos cuentos, les mostramos cómo usar los libros, los acercamos a ellos desde una edad temprana”, detalla Girón.

La biblioteca Fuente de Sabiduría atiende a diversos grupos etarios, desde niños de 3 a 5 años.

En edades intermedias, la iniciativa de “La hora del cuento” combina lectura, dinámicas y actividades manuales, buscando fortalecer la comprensión lectora de manera lúdica. Para adolescentes, el club de lectura introduce un componente más reflexivo: los participantes llevan libros a casa, se les asignan tareas y regresan para compartir sus experiencias, generando diálogo y pensamiento crítico.

Para el desarrollo efectivo de estos programas la biblioteca cuenta con el apoyo de voluntarios, quienes se integran a los distintos programas y amplían la capacidad de atención de un equipo que, en su base, está conformado por apenas dos personas.

Acción comunitaria

Lo que distingue a esta biblioteca no es solo su oferta cultural, sino su compromiso con la realidad social de su entorno. En la actualidad, participa en iniciativas de prevención de embarazos adolescentes y en la promoción de espacios de diálogo juvenil, en coordinación con instituciones como el Consejo Nacional de la Juventud.

Además, ha desarrollado estrategias para llegar a comunidades alejadas. San Carlos Sija es un municipio extenso, con aldeas que colindan incluso con Huehuetenango. Para muchos niños y jóvenesresulta difícil o imposible visitar las instalaciones. Ante ello, la biblioteca ha implementado un sistema móvil que lleva libros y actividades a las escuelas y otras comunidades rurales. “Queremos que los niños sepan que existe una biblioteca y que pueden acceder a ella”, señala Girón.

Otro de los ejes fundamentales es el trabajo con mujeres. A través de talleres y capacitaciones, se promueve el emprendimiento, la autoestima y la prevención de la violencia. Las participantes aprenden desde técnicas de tejido y bordado hasta la elaboración de productos como champú artesanal, generando ingresos y fortaleciendo su autonomía.

En paralelo, la biblioteca se ha convertido en un espacio de apoyo académico. Jóvenes llegan a realizar tareas, investigar o simplemente encontrar un lugar tranquilo para estudiar. Incluso se han impartido cursos de computación a instituciones educativas que carecen de los recursos para ofrecerlos.

Chancol: resistencia, creatividad y adaptación

Si la experiencia de San Carlos Sija refleja el fortalecimiento institucional, la Biblioteca-Ludoteca y Centro Cultural de Chancol, en Chiantla, Huehuetenango, encarna la resistencia frente a condiciones que incluyen indiferencia hacia el tema educativo por parte de algunos miembros de la comunidad.

En la Biblioteca de Chancol, se realizan desde concursos hasta acompañamiento a procesos personales que repercuten en la relación interpersonal y comunitaria.

Fundada como una iniciativa comunitaria, con el apoyo de la posada Unicornio Azul, esta biblioteca ha enfrentado desafíos relacionados con la dispersión geográfica, la pobreza y las transformaciones sociales derivadas de la migración. Pauline Décamps, una de sus fundadoras, recuerda que este espacio cultural ha participado en varias ediciones del concurso de Filgua, obteniendo distintos reconocimientos.

En 2020, en plena pandemia, ganaron el primer lugar con el proyecto “Estaciones de lectura, descentralizando la biblioteca de Chancol”, una propuesta que buscaba brindar acceso a los libros a miembros de las comunidades aledañas. «En lugar de esperar a que los usuarios llegaran a la biblioteca, la biblioteca decidió ir hacia ellos», enfatiza Décamps.

Las estaciones se instalaron en distintos puntos estratégicos, incluyendo mercados comunitarios. En uno de estos espacios, niños y jóvenes —muchos hijos de comerciantes— . Algunos llegaban a llevarse hasta 15 libros en préstamo.

Sin embargo, el contexto no es sencillo. Décamps señala que, para muchas familias del área, la lectura y la educación no son prioridades frente a necesidades más urgentes. Además, el fenómeno migratorio ha modificado las aspiraciones de los jóvenes. “Hay dinero de las remesas y muchos jóvenes tienen moto, celular… Algunos padres de familia no ven la educación como una solución, y los muchachos al graduarse de tercero básico solo piensan en migrar”, explica.

Añade que no existe hábito de lectura y el único libro que se puede encontrar en las casas de las comunidades a las que atiende en La Biblia.

A pesar de ello, la biblioteca ha logrado generar espacios de sentido, especialmente entre niñas y adolescentes que encuentran en la lectura una forma de expresión y crecimiento.

En el empeño por superar estas barreras culturales, ha sido clave el trabajo realizado bajo el liderazgo de Cleotilde Ixcoy. Gracias a ella, la biblioteca ha desarrollado programas que integran la educación emocional como componente central. Uno de los más exitosos ha sido “Lectores felices”, que promueve la lectura desde la elección personal y el diálogo.

A esto se suma el programa de desarrollo personal, que incorpora experiencias poco convencionales, como la interacción con caballos. Esta metodología, impulsada por Décamps, ha permitido trabajar aspectos como la confianza, la empatía y la regulación emocional.

Una de las experiencias más significativas ocurrió con un grupo de estudiantes de secundaria. Entre ellos había jóvenes que ejercían acoso escolar. Durante la actividad, uno de ellos estableció una relación progresiva con una yegua que inicialmente lo rechazó. El proceso de acercamiento, paciencia y respeto se y al finalizar el proceso, él fue capaz de acercarse a la yegua, e incluso, como relata Decamps, otra de las yeguas, espontáneamente se acercó a él y posó su nariz sobre la frente del muchacho.

Posteriormente, Ixcoy, quien es docente en el centro escolar al que asiste este estudiante observó un cambio en su comportamiento . Este tipo de experiencias evidencia que las bibliotecas, cuando se abren a nuevas metodologías, pueden incidir profundamente en la vida de las personas, lo que contribuye a establecer una comunicación armoniosa, en el que se reduce la violencia en los distintos contextos.

Filgua y el impulso a las bibliotecas

El Concurso Nacional de Bibliotecas Públicas, impulsado por Filgua desde 2016, ha sido un motor clave en la transformación de estos espacios. Inspirado en experiencias internacionales, el certamen busca reconocer y fortalecer proyectos innovadores en contextos de limitados recursos.

Según Raúl Figueroa Sarti, su fundador, la iniciativa surgió tras conocer modelos similares en otros países. Desde entonces, ha evolucionado para adaptarse a nuevas realidades que han variado tanto de manera natural, como por eventualidades como huracanes y la pandemia, que llevó a priorizar proyectos específicos en lugar de evaluaciones generales.

En los últimos cinco años, más de 500 bibliotecarios han sido capacitados, y más de 50 expertos han participado en procesos formativos. Además, se han invertido alrededor de 100 mil quetzales en el fortalecimiento de colecciones y proyectos.

Una oportunidad abierta

La convocatoria para la edición 2026 ya está abierta y representa una nueva oportunidad para las bibliotecas del país. Dirigida a bibliotecas públicas —municipales, comunitarias, móviles o centros de recursos—, busca identificar proyectos que fortalezcan su impacto social.

Las bases establecen criterios claros: cada biblioteca puede presentar una propuesta, que debe incluir un proyecto estructurado y un componente audiovisual. Las propuestas pueden elaborarse en cualquier idioma oficial del país, siempre que incluyan un resumen en español cuando corresponda.

El proceso de evaluación estará a cargo de un jurado multidisciplinario que valorará el impacto comunitario, la innovación y la pertinencia de cada iniciativa. Las bibliotecas ganadoras deberán, además, rendir cuentas sobre la ejecución de sus proyectos, asegurando la transparencia del proceso.

Los premios —Q15,000, Q10,000 y Q7,000— se entregarán en forma de vales para la adquisición de libros durante Filgua, reforzando así el objetivo central del concurso: ampliar el acceso a la lectura.

Quienes deseen proponer proyectos para el concurso, podrán participar en la reunión virtual que se celebrará el 8 de mayo, a las 9:00 horas. Para inscribirse deberán llenar el formulario alojado en este enlace.

Más que libros: comunidad

Las experiencias de San Carlos Sija y Chancol, junto a muchas otras en el país, evidencian que las bibliotecas públicas están desempeñando un papel fundamental en la construcción de comunidad. Son espacios donde convergen la educación, la cultura, la convivencia y la transformación personal.

Otra de las iniciativas de Filgua, orientadas a fortalecer a las bibliotecas es la Conferencia Internacional de Bibliotecas. Este encuentro, que tuvo su origen en seminarios realizados entre 2008 y 2009, es diseñado para la profesionalización del sector bibliotecario y reúne a expertos, bibliotecarios y gestores culturales para analizar las tendencias y desafíos de las bibliotecas públicas, escolares, universitarias y especializadas en el país.

Además de los aspectos técnicos, esta conferencia ofrece a los bibliotecarios un intercambio que estimula sus esfuerzos al encontrar eco en colegas que enfrentan desafíos tan intensos como los suyos. En 2026, la Conferencia Internacional sobre Bibliotecas se celebrará el martes 7, miércoles 8 y jueves 9 de julio de 2026.

Los organizadores señalan que el objetivo general de la Conferencia Internacional sobre Bibliotecas es el de analizar, intercambiar ideas, compartir experiencias y reflexionar en torno a las tendencias, realidades y argumentos en torno a la promoción de una cultura de paz, el diálogo y la concordia en el sector de bibliotecas en Guatemala. La conferencia se orienta a todo el sector de bibliotecas, incluyendo a las públicas/comunitarias, escolares, universitarias, especializadas y centros de documentación.

Tags:
0 Comentarios

Comentarios de la comunidad

Todos los derechos reservados © eP Investiga 2024

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?