“El arte es una paradoja: cuando uno hace una reflexión de los acontecimientos sociales, en realidad está haciendo una introspección de cómo estos acontecimientos externos tienen un impacto individual interno”. Así describe Erick Boror el sentido del quehacer artístico en el que ha estado involucrado durante 26 de sus actuales 45 años.
Su reflexión continúa, porque para él todo se da en doble vía. Por eso, plantea que hay otra paradoja: “lo que ocurre en nuestra interioridad, en realidad, está hablando de lo que externamente está sucediendo: de las manifestaciones de las dificultades y distancias sociales que afronta Guatemala”.

En su exposición Todo lo que no se ve, se siente, que está abierta durante abril y mayo en la galería Punto D Contemporáneo el artista muestra, según afirma, “una revisión general de trabajos que se produjeron después de la pandemia que de alguna manera sirvieron como reflexión de ciertas inquietudes y preocupaciones”. El creador explica que ese trabajo creativo refleja inquietudes personales acerca de la identidad que construye al guatemalteco.
Las piezas presentes en la muestra dan cuenta de su evolución y de la diversidad de técnicas, temáticas y visiones que ha experimentado. “Es una revisión general de ciertos medios que a mí me apasionan como el dibujo, la pintura, el diseño industrial, pero también hay textiles”, describe.
Ese constante diálogo entre lo íntimo y lo social tiene cabida en la muestra, que incluye trabajos que el artista produce en su intimidad como el dibujo en lápiz y papel, junto a los que ha realizado con la participación de otras personas, tal es el caso de las piezas industriales y los textiles que realizó con una cooperativa de artesanos de Momostenango.

Acerca de esa experiencia, Boror señala que, en ese caso en particular, él realizó el diseño y supervisó la elaboración. “Asumí el papel de un director técnico que va revisando tiempos y resultados. Que de alguna manera se adapta a los resultados que estos artesanos van produciendo. Esto pone sobre el tapete la otra característica que define mi trabajo que es el oficio del diseño y la arquitectura”, destaca. “Tengo estudios de Arquitectura y, de alguna manera, eso me ha dado las herramientas y las posibilidades para poder supervisar y poder priorizar lo más importante que es la creatividad, pero también, de alguna manera, decir que uno puede crear con las manos, pero principalmente puede producir a partir de la colaboración de otras manos”, asevera.

Erick le da relevancia a la intención en el arte. Enfatiza en que es importante priorizar ciertos resultados, “donde uno no necesariamente es el que produce o provoca con las manos, sino que es quien está gestando y está en el epicentro donde colaboran varias manos más”.
El diálogo constante
El artista nacido en San Juan Sacatepéquez, una población que él describe como “un vórtice entre el pasado y el futuro”, por contar con una raíz ancestral de pueblos originarios indígenas, pero estar ubicado muy cercano a la ciudad capital.
Siendo hijo de un carpintero, desde muy joven tuvo contacto con la creación, los materiales y las formas. Sin embargo, sus andanzas en el mundo cultural no se dieron con la intención de dar a conocer sus propias creaciones sino más bien como promotor cultural desde los 17 años.
“Mi ejercicio era con un colectivo de amigos que nos reuníamos y nos organizábamos para hacer actividades de carácter cultural, como una manifestación de las expresiones locales, de la identidad y la tradición, que no tenían una intención de estar en una galería, sino más bien, de ser una reflexión de las tradiciones de Guatemala”, relata.
Paralelo a esa gestión cultural, se graduó como bachiller en dibujo en construcción e cursó estudios de Arquitectura.
Esta combinación de experiencias y formación académica fue permeando en su propio espíritu creativo y paulatinamente empezó a mostrar sus propias creaciones, sin dejar de promover el arte de otras personas a través de festivales, talleres y exposiciones.
Erick se define a sí mismo como un pintor, dibujante y escultor autodidacta. Pero en su caso, la intencionalidad de la obra es lo que predomina. Está muy consciente de la riqueza de su cultura y la asume como una responsabilidad. “Los artistas que, de alguna manera tenemos esa herencia ancestral, tenemos que hacer una introspección y todo eso que comprendemos, ponerlo a disposición del público”.
El momento creativo
La muestra en Punto D Contemporáneo ha hecho que Erick Boror reflexione acerca del momento en el que se encuentra y el camino recorrido. “Para mí, el mérito más grande ha sido dedicarme a acercarme a la gente, a quienes llegan como amigos y se convierten en maestros… el oficio de uno es dejarse modelar por la vida. Cuando uno tiene la oportunidad de coincidir con un maestro pues dejarse nutrir por esos maestros que tienen una amalgama de experiencias e inquietudes”, realza.
“Creo que el arte no es una decisión, sino que es una postura frente a la vida. Eso sí es indispensable para el artista: asumir el compromiso que la vida nos platea”, añade.





Boror está consciente de la transición del arte en Guatemala. “Voy a asumir mi papel como un artista que está pasando una transición del arte y lo digo abiertamente. Crecí viendo a los maestros de la plástica guatemalteca como Efraín Recinos, Dagoberto Vásquez, Guillermo Grajeda Mena, y ahora tengo la oportunidad de experimentar con lo que se está produciendo en la contemporaneidad. De alguna manera soy el resultado de la tradición pictórica guatemalteca con las inquietudes de las dificultades sociales que Guatemala requiere”.
Entre las distinciones que su trabajo le ha traído se cuentan la Mención Honorífica en la Segunda Bienal de Estudiantes de Arquitectura CLEFA, celebrada en Ecuador, en donde además obtuvo el segundo lugar a nivel latinoamericano. En 2004, ganó el Premio Ford Motor Company con su proyecto Rescate de la Herencia Cultural.
La afinidad y el compromiso
“Soy un artista que viene produciendo y provocando desde los espacios alternativos, desde museos, centros culturales e incluso desde la calle. Nunca he estado en galería. Nunca lo vi como una prioridad. Mi prioridad era hacer cosas. No necesariamente venderlas”. Sin embargo, la invitación que le hizo Manuel Urbina, director de Punto D Contemporáneo, le ha permitido acercarse a proyectos que le parecen interesantes. “No me pone restricciones. Con ese mismo ánimo acepté la invitación”, cuenta.
“Creo que mucho de lo que ocurre en Guatemala gravita dentro de lo que se está generando en la calle con espacios y propuestas alternativas, versus otros espacios que le ponen prioridad a la parte monetaria, a la parte visual, donde todo es bonito visualmente, decorativo, pero sin espíritu. Esa no es la situación con galería Punto D Contemporánea, que le abre las puertas a los proyectos interesantes y con compromiso”, exalta.
Esta nueva experiencia es, según el artista, acorde con un ejercicio de globalidad, “donde uno mira para afuera, con la apertura de las redes sociales, donde tenemos acceso a todo lo que se está gestando en Nueva York, en Londres y en Japón, pero en sintonía de lo que se está haciendo desde los pueblos originarios”. Destaca cómo galeristas como Manuel Urbina, han asumido el reto de hacer cosas interesantes porque tienen la idea de la proyección de Guatemala para el mundo y del mundo para Guatemala.
Boror señala cómo el arte que surge de los pueblos originarios se diferencia de la visión Occidental. En el texto de sala con el que presenta su muestra anota: «En los márgenes del tiempo y lejos de los mapas, los pueblos originarios continuaron soñando con las manos. No explicaban lo sagrado; lo habitaban. Para ellos, el arte no era objeto, sino conjuro y latido. Sus figuras no se observaban: se sentían. En sus trazos había magia en lugar de cálculo, intuición en lugar de método. Nombraban el mundo sin poseerlo».
La exposición “Todo lo que no se ve, se siente” estará disponible al público entre abril y mayo, en la galería Punto D, Contemporáneo (Edificio Elma, 6ª avenida, 8ª calle, zona 1).
Tags: Erick Boror Exposición Portada Punto D Contemporáneo San Juan Sacatepéquez








