Patriotismo real o ficticio

Renzo Rosal

septiembre 12, 2025 - Actualizado septiembre 11, 2025
Renzo Rosal

Este período del año, en ocasión de las fiestas de Independencia, son usuales los debates con relación a las actividades que año tras año se repiten y generan, tanto olas de respaldo y algarabía popular, como muestras de desagrado y críticas. Desde el supuesto sentimiento unificador de patriotismo e identidad, centrada en el 15 de septiembre, hasta los cuestionamientos con relación al verdadero sentido de la fecha y las complicaciones viales que generan los desfiles y las antorchas.

En todo caso, las sociedades tienen diversas manifestaciones de identidad, pero ese factor adquiere diversas formas. En ocasiones no son más que momentos de catarsis colectiva motivadas por la necesidad de tomar distancia respecto a la cotidianeidad. En otros casos, son actos o celebraciones convertidas artificialmente en supuestas muestras de identidad, pero que en realidad relevan muestras de dominación, de donde devienen actos considerados como aglutinantes a la fuerza que, con el paso del tiempo, se convierten en pasajes obligados. En el otro lado del cuadrante, existen momentos que si son representativos del sentimiento colectivo (espacios aglutinantes).

La conmemoración de la Independencia transcurre en medio del debate, el cual evidentemente tiende a perdurar en el tiempo y esto ocurre porque en realidad no somos una sociedad como tal, sino una serie de estamentos o segmentos reproducidos a lo largo de la historia que solo por momentos cree estar unida, pero que en general está segregada, con profundas separaciones, tanto desde la perspectiva étnica cultural, social y económica, como política.

Los conjuntos sociales, aunque desasociados, requieren períodos o momentos donde dejar sentir rasgos unificadores. A lo largo del año, septiembre es el mes que entremezcla sentimientos como patriotismo, identidad, nacionalismo; todos indicadores de la necesidad de apelar a una suerte de sentimiento colectivo, que por lo demás está ausente en el resto del período.

El sentimiento cohesionador que predomina en estos días se hace más evidente en una sociedad conservadora, pasiva y dispersa como la guatemalteca. La celebración de la Independencia sea sincera o artificial, representa un sustituto del habitual conformismo que asumimos y nos determina, contrario a lo que, en el caso de otras sociedades, genera inconformismos y rechazos unificadores. Para muestra, las recientes manifestaciones en Indonesia y el movimiento One Piece en Nepal, protagonizadas por la generación Z. En ambos casos, el desgobierno, la corrupción enraizada, el enriquecimiento de la élite política, las decisiones autoritarias han sido los detonantes. Se trata de sociedades movilizadas, donde los ciudadanos, especialmente las generaciones recientes, expresan y se identifican de otras maneras. Por acá toca convivir, con agrado o sin él, con expresiones colectivas fugaces que conmemoran lo que se cree que sucedió hace 204 años.

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