Redefinir el éxito empresarial

Mariana Rohrmoser

julio 22, 2025 - Actualizado julio 21, 2025
Mariana Rohrmoser

En el XVIII Foro Iberoamericano de Negocios Sostenibles organizado por CentraRSE, fueron vertidas frases de gran envergadura, las cuales son merecedoras de algo más que aplausos protocolarios, trayendo a colación específicamente la siguiente: “El éxito empresarial se debe redefinir más allá de la rentabilidad y buscar aportar al bienestar colectivo”.

Palabras que conforman frases como estas, lejos de ser un discurso de ocasión, representan una inmensa alerta y una enorme oportunidad para un país como Guatemala.

Lo primero, porque seguimos viviendo en una sociedad profundamente desigual, donde las cifras macroeconómicas pocas veces se traducen en bienestar real para la mayoría de los ciudadanos; y es en este sentido que lo anterior da paso a lo segundo, que es esa oportunidad grande, ya que, si alguien puede contribuir decisivamente a cerrar esa brecha, es el sector empresarial.

Bajo el contexto anterior, cabe mencionar que, durante muchos años, es un hecho que el éxito empresarial se ha medido con métricas, que podrían considerarse duras, desde aspectos tales como: crecimiento, expansión, ingresos y eficiencia, entre otros.

A pesar de existir resistencia por parte de algunos grupos empresariales, está claro que muchos otros lo tienen muy claro: ¡El modelo está agotado!

No basta con generar riqueza, si ésta no se traduce también en prosperidad compartida, prácticas transparentes, ética, respeto ambiental, inclusión social y condiciones laborales dignas.

Las empresas no operan en un vacío; están ancladas a un país, a su gente, a sus problemas y desafíos. Por eso, pensar que su rol termina en producir y generar empleo es insuficiente.

Éstas tienen una responsabilidad mayor, como fue expuesto en dicho foro: impulsar un modelo de desarrollo sostenible y humano, que contribuya al bien común.

En países como Guatemala, donde el Estado a menudo falla en atender las necesidades básicas de la población -salud, educación, infraestructura, seguridad alimentaria-, el sector productivo tiene la capacidad y el deber moral de ir más allá.

Es importante recalcar que lo anterior no debe visualizarse ni concebirse como un reemplazo de las instituciones públicas, ni mucho menos como la sustitución de las mismas, sino como un aliado estratégico para lograr una transformación real y apoyar en lo que sea posible para que éstas cumplan con su labor y su responsabilidad.

Lo anterior no tiene, ni debe tener conexión alguna con las ideologías, sino con la conciencia empresarial, ofreciéndose con ello, una plataforma que permita la conducción de ideas que encuentren eco y acción.

En resumen, insignes frases como aquella, deben permitir importantes reflexiones referentes a esa sostenibilidad que se convierta en el eje sobre el cual se tomen esas decisiones empresariales y no permitir que sean más, un tema de relaciones públicas.

Ha llegado el momento de cuestionarse lo siguiente: ¿cómo producen las empresas?, ¿a quién benefician sus cadenas de valor?, ¿qué impacto tienen sus operaciones en el entorno social, ecológico, etc.?

Es importante tener presente y recordar que la rentabilidad no está reñida con la responsabilidad. Al contrario, cada vez más se demuestra que las empresas sostenibles son más exitosas, resilientes, atractivas para los diversos talentos; en especial para los jóvenes, confiables para el consumidor consciente y en esencia, mejor valoradas por los mercados.

Está claro que ese cambio no ocurrirá si estas reflexiones no se toman en serio, no trasciendan y sólo se quedan en eventos como el foro arriba citado, volviéndose simplemente las mismas en parte del calendario empresarial, sin que se generen compromisos concretos.

Lo anterior es un importante llamado para todo el sector empresarial de este país y a la ciudadanía entera, haciendo ver el papel fundamental que este tiene en la construcción del país.

¡Este sector no es un actor secundario, es protagonista!

En conclusión, una frase como la expuesta al principio de este artículo, no debe quedar archivada en la memoria de un foro y, por ende, la misma deberá convertirse en una guía de acción para quienes aún creen que es posible hacer negocios con propósito y construir una Guatemala justa, equitativa, competitiva y sostenible para todos.

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