Aunque quiera matizarse, la salida de los médicos cubanos es una expulsión con tintes marcadamente políticos. Ni los gobiernos de extrema derecha se atrevieron a tanto.
Ya no se puede ocultar la obediencia ciega al gobierno ultraconservador de Washington, ni el actual gobierno quiso guardar algunas formas para adornar esta vergonzosa sumisión. La acción no fuera tan repudiable si nuestro país contara con, al menos, estas condiciones:
· Un sistema de salud fuerte, de calidad y con amplia cobertura, sobre todo en lo rural.
· Médicos dispuestos a trabajar en la Guatemala profunda, esa que arroja los peores índices de pobreza, desigualdad, acceso difícil y carencia de servicios.
· Una pronta acción del Ejecutivo informando que ya cuentan con los sustitutos de los médicos cubanos y que se garantiza una cobertura de calidad en los espacios que dejan. De hecho, ni siquiera intentaron pedirle apoyo a quienes ahora les dan instrucciones directas.
Un ministerio de Salud saliendo al paso, mostrando una estrategia seria sobre la ampliación de cobertura y presupuesto, no solo ante la salida de los galenos cubanos, sino como una herramienta para fortalecer la tan precaria situación de salud y asistencia social del país.
Ahora se cuenta con el mayor presupuesto de la historia y, sin embargo, solo hace falta dar una vuelta por los hospitales nacionales urbanos, para constatar que es una locura o ya, franca estupidez, prescindir de un apoyo médico que, no solo es indispensable, sino urgente, y aún más, en el área rural.
Lastimosamente, sabemos que no habrá reversión de la medida, pues la pobreza moral llega al extremo de la indiferencia del mandatario y del ministro, quienes por lo menos, deberían agradecer en un acto público, el servicio recibido, durante tantos años.
Ante la medida, no pude evitar recordar la decisión del padre del actual mandatario, que mandó cerrar la escuela de orientación sindical: Claridad. En ese momento, se adujo que la misma tenía conexiones internacionales que violaban la Constitución y, en consecuencia, se expulsó del país a varios dirigentes y maestros, principalmente salvadoreños. Un educador, cerrando un centro de formación; hoy, un sociólogo expulsando médicos sin contar con ninguna fortaleza que afronte el vacío que dejarán, porque ya en varias oportunidades se ha tratado contratar médicos que lleguen a esos rincones olvidados de la ruralidad, fundamentalmente indígena, sin ningún éxito. Sin más, se prescinde de 333 médicos, así como especialistas y enfermeros, sumando 412 en total. En silencio, esta semana partieron los primeros diez.
Pese al discurso de ministro Barnoya de tener todo “bajo control”, aún no han sido publicadas las convocatorias para contratar a los especialistas que tomarán el lugar de los médicos cubanos ¿lo harán? Lo que sí harán rápido, son los trámites que faltan para dar por finalizado el convenio.
El gobierno empresarial conservador de Álvaro Arzú los trajo, otros gobiernos similares como el de Oscar Berger, Otto Pérez Molina, Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, los mantuvieron. Hoy la nueva primavera juega el triste papel de expulsarlos.
Los datos duros hablan por sí solos: En 2025, la brigada atendió 2 millones 579 mil 222 consultas, entre medicina general integral y especialidades; 112 mil 124 consultas médicas en el terreno y 69 jornadas médicas. Atendieron 13 mil 893 partos y 7 mil 688 consultas en oftalmología, entre otros servicios.
Sin perjuicio de su entrega profesional, personalmente he escuchado testimonios que hablan de la conexión especial de estos embajadores de la salud y del amor con nuestras comunidades, llegando al extremo de compartir sus propios alimentos con aquellos pacientes cuya precariedad es evidente y dolorosa.
Fui uno de los tantos ciudadanos que defendieron el resultado electoral en 2023, siendo parte también de los cientos de luchadores sociales que nos hemos enfrentado a la alianza criminal, que tiene cooptado al país. En consecuencia, contamos con la suficiente solvencia moral de expresar nuestra desilusión y enojo, sin que, por ello, se justifique tratarnos de golpistas, nets y otras patrañas más.
Sé que la medida es irreversible y que el control del país escapa al organismo ejecutivo, que permanece impasible ante la gravedad de la situación política, social y económica que golpea salvajemente a los sectores democráticos y a los más vulnerables. Desaciertos como el comentado y sus propias pugnas internas, han terminado de consumir el poco caudal político que obtuvieron en las urnas.
Lo único que nos queda, es aprovechar esa reserva moral y lucidez intelectual que todavía permanece, a pesar de todo, en grupos minoritarios que debemos acrecentar el valor y la disposición para provocar a otros e ir sumando, en favor de un cambio verdadero que todavía está lejos, y aunque se perciba imposible, la utopía debe seguir moviéndonos.
Tags: Bernardo Arévalo Brigada de médicos cubanos Claridad Ministerio de Salud vergonzosa sumisión






