Fiscal García Luna, escoja el espejo correcto

Gonzálo Asturias Montenegro

mayo 6, 2026 - Actualizado mayo 5, 2026
Gonzálo Asturias Montenegro

Licenciado Gabriel Estuardo García Luna, su nombre fue seleccionado por el presidente Bernardo Arévalo dentro de la lista de seis candidatos, enviado por la comisión de postulación, para presidir el ministerio público y la fiscalía general.

El próximo 17 de mayo cuando salga del ascensor, y en el piso nueve del edificio del ministerio público llegue a su despacho, no se asuste si, cuando lo dejen solo, se le aparezcan dos duendes, cada uno ofreciéndole un espejo. Los verá codearse y empujarse para que acepte el que cada uno le ofrecerá de gratis. Será una escena sorprendente, de realismo mágico. Usted solo podrá escoger uno de los dos espejos. La elección no será nada fácil. Un riesgo. Un salto al vacío.

Como todo ser humano seleccionado para un alto puesto, usted llegará al cargo con grandes e innumerables buenos propósitos. Pero, lo importante no es cómo entre, sino cómo salga. Y en este punto figura la imagen de los dos espejos. No podrá seleccionar a los dos, sino solo a uno. Tampoco parcialmente uno y alternativamente el otro. Es el ser o no ser dramático de la existencia. En soledad, tomar una decisión, elegir una u otra opción, como angustiantemente lo presentaban los filósofos existencialistas.

Primer espejo

En el primer espejo, usted observará su rostro luciendo en la cabeza una lujosa corona de gloria, llena de pedrerías; y su cuello lo verá cubierto con collares de oro puro, reflejo de las riquezas con las que se retiraría. Atrás, en el fondo, en un esfumado como el de algunos de los cuadros de Velásquez, verá a diablillos y enanos deformes reírse en forma disimulada, que se burlarán de usted por el engaño que le hicieron.

Este el espejo que escogió su antecesora. Después de ocho años, en vez retirarse con honores, reconocida y premiada nacional e internacionalmente, Consuelo Porras saldrá con sanciones de siete gobiernos, de tres organismos internacionales y vetos migratorios de, al menos, cuarenta y cuatro países. No fue un país. No fueron dos. Sin ponerse de acuerdo, fue una convergencia a escala global. Se lo ganó a pulso. No escuchó las quejas y reclamos de la opinión pública nacional e internacional. Dejará el cargo acusada de facilitar la liberación de cerca de 118 personajes ligados a la corrupción gubernamental, ladrones de marca mayor, equivalente a haber abierto las puertas del infierno. De haber sido aliada y vocero del deep state guatemalteco. Señalada de haber protegido a Miguelito y a los expresidentes Giammattei y Jimmy Morales. De no haber hecho nada Fuerte y Firme contra el lavado, dejando pasar las denuncias de la IVE, los apartamentos en Dubái comprados con el dinero del saqueo del erario nacional o las cuentas bancarias en China, producto de fondos del seguro escolar. Saldrá acusada de asegurar que el país tenga presos políticos y de provocar el exilio político de cerca de cien guatemaltecos, entre ellos abogados, jueces, magistrados, fiscales y periodistas. A todo lo anterior, habría que agregar un largo etcétera de otras muchas acciones y omisiones, muy largas de reseñar.

Dentro de cuatro años, usted, licenciado García Luna, no querrá salir así de mal. Nadie le desea esta inenarrable ignominia mundial tan grande, sino el honor.

 Este también es el espejo de un fiscal general tibio, que no se comprometió a fondo en la búsqueda del imperio de la ley y el Estado de Derecho, sino de alguien que más bien trató de ser el equilibrista que buscaba quedar bien con todos, y que, al final, no quedó bien con nadie. Recuerde que no se puede servir a dos señoras, representación de la dama de la justicia y de la cortesana de la injusticia. De hacerlo, durante los cuatro años, de innumerables lados le lanzarán los dardos de la crítica más severa y justa. Y terminará saliendo apaleado por ambas mujeres. Curiosamente, la toma de posesión del jefe del ministerio público y de la fiscalía general es coincidente con el día de la madre. Solo hay pocos días de diferencia. Pero, es igual.

Si, para desgracia del pueblo de Guatemala y suya, usted escogiera este espejo, dentro de cuatro años, por la puerta grande, en forma Fuerte y Firme, entraría al gran salón de la infamia nacional, a cuyas puertas alegremente lo saldrían a recibir Alejandro Giammattei y Miguelito, Jimmy Morales, Sandra Torres, Otto Pérez Molina, Roxana Baldetti, Alejandro Sinibaldi, José Luis Benito, Manuel Baldizón, Consuelo Porras, Melvin Quijivix, Rafael Curruchiche, así como cientos de otros guatemaltecos, incluidos narcotraficantes, sicarios, mareros y sus clicas. Lo felicitarían, y en la espalda le darían palmaditas de ánimo. Lic. García Luna lo estábamos esperando, le dirían. Aquí hay dinero suficiente para la mayor celebración. Aquí la fiesta no se acaba. En realidad, solo termina en alguno de los círculos del infierno de Dante.

El segundo espejo

El segundo espejo le ofrecerá un retiro en cuatro años, como fiscal reconocido y aclamado, cuyo camino no habría fácil. Que, en el cargo, y luego al dejarlo, usted pueda ir a los restaurantes y centros comerciales, en donde los guatemaltecos lo saluden con afecto y agradecimiento por el trabajo realizado. No que lo abucheen o lo agredan. Un fiscal que se casó con el Estado de Derecho y la justicia, no con la venganza ni con el quedar bien un día con unos, y otro, con los demás. Para ello hace falta tener…, no sé cómo expresarlo en forma políticamente correcta. Tener un espíritu firme, decidido, no asustadizo ni timorato, que no le tiemble el pulso, que no se acobarde ante las tormentas. No un fiscal que pase la página, que quiera empezar de nuevo y que queden en el aire tantas injusticias aún pendientes de resolver en los tribunales. En la historia de la cultura occidental, conocemos el caso del hombre que, hace veinte siglos, ante el pueblo se lavó las manos, y pasó a la historia como un pusilánime.

Para salir bien hace falta cerrar los ojos y actuar según la justicia y el bien, esté en dónde esté. No escuchar el tintineo de las monedas de plata. Tendrá que ser un fiscal de acero. Un fiscal blindado contra a los mayores cañonazos de dinero, y hoy, por los increíbles montos de los sobornos, habría mejor que referirnos a misiles hipersónicos de dinero.

 Lo más importante para usted será, pues, la promoción de la justicia sin apellidos. De la justicia a secas. Que caiga quien tenga que caer, sin importar derechas o izquierdas, de este o de gobiernos pasados. Aunque el delito se vista de seda, delito burdo se queda. Su tarea no será nada fácil. Pero es un imperativo histórico. Es el clamor popular. Escúchelo.

 Si actúa con hombría, su final será el de tantos guatemaltecos que han servido al país con honorabilidad, siendo hoy recordados por la historia. Y también figurar junto a todos aquellos que, desde la llanura, han peleado por un país mejor. Por mencionar un solo caso, señalo el del magistrado Arturo Herbruger Asturias, quien valientemente dijo NO a dos presidentes (Árbenz y Serrano). No fueron decisiones fáciles. Hoy es recordado no como un magistrado timorato, sino como un personaje valiente y sin tacha. En la vida hay que saber decir tanto Sí, como No. Hay que saber decir Sí a la justicia. Y No a las lisonjas, ofrecimientos de prebendas y sobornos o a las medias tintas. No es fácil hacerlo en un mundo materialista en el que el éxito, en forma crecientemente tonta, se mide por tener más, y no como antes, por ser más. Por ser más y mejor. Buen padre y esposo, honorable funcionario, destacado jurista. Ser probo, no es fácil. Ser corrupto, lo más sencillo. Resbaladero al despeñadero, independientemente que tenga apartamentos en Dubái y Fuertes y Firmes cuentas en Hong Kong y boletos para el viaje, en primera clase y sin escalas, directo a Xibalbá.

Hasta su muerte, Herbruger Asturias pudo ir a los restaurantes y centros comerciales, dónde era saludado con afecto y agradecimiento por su trabajo por la patria. El salón mayor del Tribunal Supremo Electoral lleva su nombre.

Habrá piedras en el camino

En el camino tendrá piedras dentro del zapato y las que encuentre o le pongan, porque habrá muchos que quieran su fracaso. Se sabe que ya lo están fraguando. Abra y ventile todas las gavetas de su despacho y de todas las fiscalías. Fumigue todo el edificio contra las ratas y cucarachas, que estarán agazapadas en las alcantarillas. Es decir, en la fiscalía, desmantele las redes mafiosas y de corrupción. Si no lo realiza, ellas mismas se encargarán de devorarlo. Son el Minotauro, la bestia salvaje de la mitología griega que se alimentaba de carne humana. Se lo comerán vivo. Sería el triunfo de ellos y el fracaso suyo. No se sorprenda que desde el primer día lo tengan bien medido.

La mayoría deseamos que trabaje en favor del fortalecimiento del Estado de Derecho, hoy casi inexistente porque, a propósito, ha sido progresivamente desmantelado para asegurar así la impunidad. Los guatemaltecos de bien no le desean que fracase. Usted será una importante pieza del engranaje, ya sea de corrupción o de limpieza.

Le queda menos de un mes para asumir el cargo. Es un momento de reflexión. No se canse de meditar. Metafóricamente, como lo hizo San Pablo de Tarso, retírese al desierto. Tome distancia de la realidad. Suba para tomar perspectiva.

 Y cuando asuma el cargo, sin vacilar, con decisión tome el espejo correcto. Será un momento en el que no habrá esas medias tintas a las que somos tan adictos los guatemaltecos. Será de una solo pieza para el bien o para el mal. Su resistencia y valentía pueden llegar a ser proverbiales. De no ser así, saldrá vilipendiado, insultado, escarnecido. Y su honorable familia estará avergonzada de usted. Un final muy triste. ¿Cuál espejo elegirá usted? ¿A qué duende le hará caso? ¿Con quién se casará, con la dama de la justicia o con la cortesana de la injusticia?

Pensando en un mejor futuro para Guatemala, y no en el remedo de país y Estado de Derecho que hoy tenemos, con Miguel Asturias digo con voz declamatoria: “¡Alumbra, lumbre de alumbre, sobre la podredumbre…”

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