El “Gran Israel” y la geopolítica de Estados Unidos en Eurasia

Fernando González Davison

abril 21, 2026 - Actualizado abril 21, 2026
Fernando González Davison

A mis estimados lectores les presento cuatro teorías de las relaciones internacionales que mueven a las guerras actuales: el sionismo evangélico pentecostal (ahora instalado en la Casa Blanca), el sionismo de los judíos europeos eskenazis (judíos no semitas que hace mil años adoptaron el judaísmo como su religión) cuyos ancestros sufrieron el holocausto nazi, y que luego de la II Guerra Mundial emigraron a Palestina con el plan de Ben Gurión de forjar el «Gran Israel», que aboga por la expansión territorial del Estado de Israel más allá de sus fronteras actuales y que pregona Benjamín Netanyahu de una forma encarnizada en Medio Oriente. Este sionismo se casó  con el los pentecostales estadounidense y dan su apoyo incondicional a Israel financiando a la gran mayoría de los políticos estadounidenses de ambos partidos (sus campañas electorales desde los años cincuenta).  Se basan en interpretaciones bíblicas de la «Tierra Prometida» que abarcaría desde el río Nilo hasta el Éufrates. Varía entre incluir toda la Palestina histórica (Cisjordania, Gaza, Jerusalén Este) y Jordania, hasta zonas más amplias que incluyen partes de Egipto, Líbano, Siria, Turquía, Irak y Arabia Saudita. La derecha radical israelí y grupos colonos, buscan materializar la visión de un estado judío máximo con mínima población árabe. Hay una «frontera cambiante» que mezcla seguridad, religión y nacionalismo.

También quiero presentar a mis lectores dos teorías que son las que orientan a Estados Unidos y sus guerras como sus ejes para mantener su dominio hegemónico en el mundo: la más antigua es la del geógrafo inglés Halford Mackinder, cuya teoría gira en torno a Eurasia, que actualizó el consejero de seguridad nacional Brzezinski en los años noventa, que proporciona una descripción sencilla pero eficaz de fenómenos internacionales: la guerra, el expansionismo, sus alianzas y la cooperación. Singh usa las ideas de Gran Tablero de Ajedrez y del Heartland para analizar los procesos geopolíticos regionales en Eurasia. El argumento central del artículo es que la percepción teórica crea identidades regionales. La teoría del Gran Tablero de Ajedrez de Brzezinski afirma que, para mantener su posición como potencia hegemónica mundial, Estados Unidos necesita controlar y gestionar Eurasia. Esta enfrenta la estrategia china hacia Eurasia a través del prisma de la teoría del Heartland de Mackinder (quien controle el Hartland, el corazón de Eurasia, controlará el mundo, Rusia de por medio).

Mediante el análisis de iniciativas como la de la Franja y la Ruta (OBOR), la Organización de Cooperación de Shanghái (que incluye a Rusia) y el impulso energético en Asia Central, China buscar asumir el rol de potencia del Heartland para emerger como la potencia terrestre del siglo XXI con la ayuda de Rusia. Y Estados Unidos busca detener esa presión, incluso en Irán y Ucrania, pues Rusia es parte de ese juego por el corazón de Eurasia, el Heartland, y por tanto, la Casa Blanca desde que implosiona la Unión Soviética, ha intentado evitar el resurgimiento de Rusia como gran potencia para no tener allí rivales, y, a la vez, ha obstaculizado la cooperación Berlín-Moscú, porque sería demasiado buena para Alemania y Rusia, y eso había que pararlo porque Rusia emergería como la gran potencia europea. Y la compartiría con China para dominar la política global. Los gobernantes europeos saben que su alianza con Rusia sería positiva, pero se sienten siervos aún de la Casa Blanca aunque esta los ha humillado con Trump).

El geógrafo británico Halford Mackinder (1861-1947) y el estratega estadounidense Zbigniew Brzezinski (1928-2017) son figuras fundamentales en la geopolítica, centrados en la primacía del control de Eurasia para dominar la política global. La teoría del «Heartland» de Mackinder postula que quien gobierne Europa del Este/Asia Central controlará la «Isla Mundial» (Euroasia). Brzezinski actualizó esta idea, identificando a Eurasia como un «tablero de ajedrez» donde Estados Unidos debe impedir que cualquier competidor de igual nivel controle la región, en especial Rusia, que podría controlar el corazón euroasiático. Sin embargo, Brzezinski lo dijo en los años Noventa cuando su país quedó como el hegemón del planeta y podía hacer lo que quería. La Casa Blanca hizo todo lo que pudo para empequeñecer a Rusia y la hizo caer en la trampa de la guerra de Ucrania para debilitarla conforme a la idea de Brzezinki. También la idea apoyar el plan de Netanyahu del Gran Israel en contra de Irán porque se opone a ese plan con sus ´proxis´ chiitas (enfrentados a los sunitas) es porque hace parte del tablero de ajedrez por el control de Eurasia pues Irán es socio comercial y económico de China y Rusia.

Irán entendiendo todo lo anterior, se preparó durante las últimas décadas  para una guerra prolongada contra Israel y Estados Unidos. Industrializó la fabricación de misiles y drones militares. Su líder asesinado Kamenei siempre se opuso a la producción de un arma nuclear por razones religiosas.

Estados Unidos vive en los años noventa cuando eran hegemón del mundo. Los tiempos han cambiado y ahora lo que hay es un mundo multipolar le guste o no. Y ya no puede controlar el orbe: debe aceptar esa realidad y seguir siendo una potencia mundial compartiendo el mundo con otras potencias mundiales emergentes (China, Rusia, India, Irán…). De otra manera acelerará con guerras su declive ante los que controlan la isla mundo, el hartland de Eurasia. La ecuación  Mackinder sirve para sopesar y valorar un futuro estable de un mundo sin guerras. La Casa Blanca ¿podrá llegar a entenderlo, sea ahora con Trump o con el próximo presidente que lo sustituya,  que se aleje de ayudar a forjar el irracional Gran Israel? Sería propicio que la Casa Blanca actúe con la razón y no con teorías  bíblicas que ahora están bajo su techo con una pastora que dice que habla con los ángeles y hace imágenes blasfemas de Jesús con Trump). El mundo multipolar exige negociar un retroceso en el tiempo: reformar las Naciones Unidas, mantener el Derecho Internacional para una convivencia universal centrada en el bien común del planeta y de la humanidad.

PD. Aparte de seguir ciertas teorías, ahora la realidad es que la Casa Blanca al seguir a Netanyahu y su guerra en Irán ha dañado la economía de su país, la de sus aliados y demás con el alza del precio del petróleo, que ha beneficiado sobre todo a Rusia y al clan familiar de los Trump y asociados, puesto que han hecho de las decisiones de él en torno a las negociaciones con Irán un negocio con las bolsas de valores de combustibles de una manera tan inmoral y corrupta que tienen a los estadounidenses con los pelos de punta, pues un se día negocia, otra detiene un buque iraní en Ormuz pese a las negociaciones… Trump, sin aliados en Europa y cada vez menos en Asia… los precios del petróleo en un subibaja, con  un gran país sin guía más que el afán de hacer dinero familiar en el corto plazo en una guerra ya perdida, pero con un país ganador: Israel por un lado, aunque sin legitimidad internacional, pues el mundo al fin ha comprendido que AIPAC, el grupo cabildero judío en Estados Unidos, es el que pone el énfasis en sus intereses sobre los del pueblo estadounidense, en las guerras de Medio Oriente. 

 (Puede leerse el artículo de Singh A. Zbigniew Brzezinski y las teorías de Mackinder, en este enlace)

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