«Sueños de primavera»: la cinta que denuncia verdades sobre la educación en Guatemala

La nueva cinta, que se espere llegue a las salas de cine a principios de 2026, retrata los intereses que ha hecho que la educación de Guatemala no alcance los niveles necesarios para la población.

Ana Lucía Mendizábal

noviembre 9, 2025 - Actualizado noviembre 8, 2025

Parte del elenco y el productor ejecutivo presentaron la cinta Sueños de primavera.

Más allá de entretener, el cine guatemalteco se ha convertido en un espacio para retratar conflictos sociales, polémicas, corrupción y desastres, pero también expresa la esperanza de que los guatemaltecos abran los ojos y actúen ante realidades que suceden frente a ellos y que muchas veces pasan inadvertidas. Sin dejar de centrarse en los aspectos estéticos y de esparcimiento, la cinta Sueños de Primavera es parte de esta tendencia y busca llamar la atención acerca de la situación de la educación en el país.

Este es el primer largometraje producido por Mango films, que hasta ahora había sido una empresa especializada en la creación de contenido audiovisual para diversas marcas. La cinta es dirigida por el cineasta hispano-chileno Coke Díaz Burgos.

Juan Pablo Asturias, Bernardo Triana, el director Coke Díaz, el productor Rafael Arriaga Martínez y el actor Neto Molina, en el lanzamiento de la cinta.

«Cuando el gobierno elimina la carrera de magisterio en el pénsum de enseñanza, Mario (Mauricio García Lozano), profesor con una vocación inquebrantable, decide enfrentarse al sistema. Junto a su hija Sara (Ximena Romo), una astuta periodista de investigación, inician una peligrosa búsqueda de la verdad que los llevará a descubrir La sociedad de la Monja Blanca, una organización secreta que por décadas ha manejado al país para beneficio de una minoría privilegiada. En su lucha contra reloj, enfrentarán amenazas, asesinatos y obstáculos insospechados. Esta situación no solo los unirá y les hará encontrar al amor y la redención familiar, sino que los llevará a desarticular la corrupción desde sus cimientos y a sentar las bases para una educación digna en Guatemala», señala la sinopsis de la pieza cinematográfica.

Rafael Arriaga Martínez, productor ejecutivo de la cinta, quien fue presidente de la Cámara Guatemalteca de Educación durante nueve años, indica que la motivación de esta película es que la población se interese y que «alguien haga algo» para detener el declive de la educación en el país, que según su análisis empeoró «desde que un gobierno anterior tomó la decisión de hacer un lado la educación en este país, comenzando por suprimir la carrera de Magisterio en la secundaria». Añade que esa medida lo que tuvo como consecuencia «fue quitarles las aspiraciones a los jóvenes que querían enseñar», señala. Indica que los ministros dijeron que la gente iba a ir a estudiar a las universidades, pero eso no ha sido así, por lo que cada vez hay menos maestros. Ya no hay magisterio en Guatemala», puntualiza.

Arriaga, quien es identificado por el equipo de la cinta como un pilar para su realización, aseguró que la historia que se relata está basada 100% en la realidad. «Es importante que Guatemala conozca la verdad de lo que pasó, por qué pasó, quiénes fueron los responsables y de lo que todavía se tiene y se puede hacer».

Un thriller con tintes de drama

El director Coke Díaz Burgos explicó que, luego de que Arriaga planteara la idea para la cinta, se inició un largo proceso para su creación. «Esta historia venía de una historia de décadas de conflicto y teníamos que tomar decisiones a la hora de armar un guion y pasó no solo por Guatemala, sino por otros países con profesionales del mundo de la escritura para poder comprimir un poco todo este proceso de lo que ha ocurrido con la educación en Guatemala y cómo se ha deteriorado», explica.

Díaz comenta que fueron cerca de dos años y medio los que se tardó la elaboración del guion. Luego se invirtieron cinco meses de preproducción, 36 días de rodaje y la posproducción duró entre tres y cuatro meses. Según señalan el director y el productor, se espera celebrar la premier en diciembre para, posteriormente, ya ponerla en las salas de cine. Además, indican que ya hay algunos festivales (de los cuales no especificaron los nombres) interesados en incluirlas en sus programas.

El director advierte que no se trata de un documental, sino es una cinta que también busca entretener. «Es una película que nos va a hacer reír, nos va hacer pasar momentos de intriga, de amor, de desamor y del reencuentro entre un padre y su hija. Además, se habla del trabajo de una periodista y de un comisario que no se presta a la corrupción y quiere es descubrir la verdad». Indica que la película trasciende y transita por diferentes capas y emociones.

La cinta dura 90 minutos y la inspiración, en cuanto a los estilos de producción viene de cintas de suspenso como El cuerpo o La chica de dragón tatuado. Díaz especifica que se utilizó una paleta de colores fríos para realzar la atmósfera de la historia. Además detalla que la mayor parte de la película se filmó en interiores, sin embargo, para evitar que el dramatismo de la trama fuera demasiado deprimente también se muestran algunos paisajes que cumple con la función de relajar y brindar belleza al filme.

Imágenes de la película Sueños de primavera.

La selección del elenco

Sueños de primavera cuenta con un elenco encabezado por tres actores mexicanos: Mauricio García Lozano, Ximena Romo y Luis Curiel. Juan Pablo Asturias, quien además de protagonizar al detective Édgar también fue encargado de casting afirma que el 80% de los actores que intervienen son guatemaltecos.

«Acorde a la visión de Coke había ya unos perfiles que llenar. Se estaba buscando la mayor cantidad de talento guatemalteco. Obviamente también hay elenco extranjero no solo por perfil, sino también pensando en que la película cubra otros mercados», expresa. Asturias indica que entre los actores guatemaltecos que participan hay desde niños de seis años hasta actores de más de 70. «Fue un proceso de búsqueda arduo porque fueron tres meses de casting, pero fue increíble conocer a tanta gente».

Tanto Asturias como Samantha de la Garza, quien también actúa en el filme, tenían conocimiento del deterioro de la educación en el país, pero su participación en la cinta les ha concientizado acerca de la verdadera situación. «Es del saber de la mayoría que en Guatemala la educación está rezagada y se debe a muchos intereses, pero conocer de primera mano con una historia real, el impacto fue mayor», expresa Asturias. De la Garza añade que al leer el guion se dio cuenta «cómo ha ido cambiando la educación en el país y no para bien».

En las notas del director, Díaz apunta que el objetivo del equipo «es usar el poder del cine para visibilizar mecanismos de poder oscuro y conmover al espectador, involucrándolo en una trama intensa mientras reflexiona sobre la desigualdad en una tierra geográficamente rica, pero administrativamente abandonada».

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