Los aportes de Erick Boror a la 24 Bienal de Arte Paiz

Las intervenciones del artista multidisciplinario, que fue seleccionado para darle identidad gráfica a la muestra, son diversas y cada una busca establecer conexiones con otros exponentes, pero sobre todo, con el público.

Ana Lucía Mendizábal

diciembre 7, 2025 - Actualizado diciembre 7, 2025

En el arte universal hay innegables conexiones, porque como expresa Eugenio Viola, curador de la 24 Bienal de Arte Paiz, a través del catálogo de la muestra, “los mitos arquetípicos son narrativas fundacionales recurrentes en diferentes culturas y comunidades, construcciones que abrazan temas y motivos universales de la experiencia humana. Por eso, el experto italiano propuso como concepto curatorial para esta bienal, “El árbol del mundo” que se inspira en “El árbol de la vida” que se encuentra en muchas cosmogonías antiguas.

Al buscar un artista que pudiera interpretar de manera gráfica este significado profundo, fue Erick Boror una elección acertada, ya que este artista multidisciplinario y autodidacta se ha caracterizado por establecer diálogos simbólicos, a través de sus creaciones. En ellas fusiona los elementos de la cosmografía de los pueblos originarios hasta las técnicas y conocimientos del arte occidental. Además, combina lo manual con lo más avanzado de las tecnologías del diseño. La intimidad de la creación y el diseño individual con el trabajo colectivo.

Erick indica que Eugenio Viola, «reflexionó acerca de cómo ciertos símbolos se vuelven una constante en todas las culturas y uno de los símbolos que más se repite en todas las culturas es el árbol”. El concepto de esta bienal se complementa con la decisión de congregar a artistas de los cinco continentes. “Mi tarea fue darle esa connotación visual a la propuesta curatorial de Eugenio Viola. Haciendo una aproximación a Guatemala nosotros tenemos la ceiba y por eso, este símbolo se volvió el emblema que le da identidad a la bienal”, explica.

“Tuve como punto de partida mucho de lo que ha sido mi carrera que es darle una expresión gráfica a los símbolos y a la iconografía, pero desde un sentido que pasa por el diseño, en sintonía con la iconografía de la identidad guatemalteca. Hablando de los monogramas de los pueblos originarios, pero en diálogo con la contemporaneidad y con la modernidad. Surge, también, otro tipo de discursos como el branding. La identidad gráfica, pero desde una sinergia de lo que podría ser la identidad de los pueblos ancestrales”, refiere.

En cuanto a cómo percibió Viola su manera de trabajar, el artista guatemalteco expresa: “Creo que Eugenio destacó el interés que yo tengo por darle forma a los conceptos que están más desde la esencia. Mi trabajo es darles una materialidad visual a estos conceptos. Podríamos creer que estos símbolos podrían ser una aproximación desde los glifos prehispánicos, pero en una sintonía contemporánea que se convierte en pixeles. Es una es una propuesta que gravita entre pasado y futuro”, añade.

Caminar sobre el arte

La segunda intervención de Boror en la bienal lo lleva a reclamar el espacio público. En un segmento de la Sexta avenida, que se ubica entre la Plaza de la Constitución y el Portal de la Sexta, Érick trabajó una pieza sobre la cual, los transeúntes pueden caminar. El título de esta obra es Sacbé, que hace referencia a las calzadas que unían plazas y templos mayas. “Eran un simbolismo de la modernidad de las grandes urbes”, anota.

Erick indica que la intención de esta obra es “acercar el arte al segmento popular de Guatemala. Hacer que los peatones no solo transiten a través de esta pieza, sino que más bien, la activen y sean parte de la obra… que se vea que ciudadanos de a pie también tiene derecho a participar del ejercicio artístico”, expone.

Sacbé es el nombre de la pieza que se encuentra justo enfrente del Portal de la Sexta y sobre la cual, los peatones pueden transitar.

Simbolismo e iconografía

“Donde la tierra tiene sus palpitaciones surge un caudal” es la tercera participación de Érick dentro de la bienal. Esa pieza se encuentra ubicada en el Portal de la Sexta Avenida y ocupa espacios del segundo y tercer nivel de esa estructura. El artista explica que el título hace referencia al simbolismo y a la iconografía que ha definido los últimos años de su carrera artística. “Mucho de mi trabajo es como una reflexión de cómo la iconografía y el simbolismo tienen la capacidad de recrear una identidad visual”.

La pieza como tal es un textil que mide 3.30 metros de ancho x 6 metros de altura. “Comisioné a la cooperativa Aj Quem, integrada por artesanos del área del occidente de Guatemala, principalmente de Los Riscos de Momostenango. La idea es que sea una propuesta de carácter comunitario y cooperativo”, afirma Boror, quien tiene estudios de arquitectura. Enfatiza en que, con esta forma de trabajar pone en práctica el ejercicio del diseño. “En este caso, el artista juega el papel de estratega, que propone su obra y se vale de las manos de otras personas con otras habilidades para concretarla”, recalca.

En cuanto al proceso específico de elaboración señala que todo comenzó cuando él envió a los artesanos bocetos a lápiz, ellos los trabajaron. “Después fue acrecentándose y eso es importante, porque nos habla de las rutinas bajo las cuales los artesanos crean, que no responden a los ejercicios de las personas que vivimos en las urbes. Ellos responden al ejercicio del pastoreo de las ovejas, el secado de los tintes, e inclusive, de las fechas de la cosecha del maíz, porque obviamente, tienen que defenderse con otros ingresos económicos y tienen sus propios ciclos”, expone en artista.

Las piezas permanecerá en exposición hasta el 15 de febrero de 2026 cuando concluya la 24 Bienal de Arte Paiz. Los horarios de visita son de martes a domingo de 9:00 a 13:00 horas y de 14:00 a 16:00 horas.

El maíz como el grano que da origen a la vida es representado por Érick Boror en esta gigantesca pieza.

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