Rebelde, disruptivo, innovador, pero, sobre todo, generoso con su historia. Fran Lepe no deja de sorprender. Si hace poco más de un decenio presentó Trip, una cinta en la que brindó, con matices y ficción, un testimonio sobre sus batallas, caídas y recuperaciones, ahora ofrece su primer libro Exento de poesía: 116 pedazos de una vida. En él, vuelve a abrir su intimidad, a través escritos que son como piezas del gigantesco y sorprende rompecabezas que ha sido su existencia.
“Es un ejercicio de memoria emocional, en el que yo trato de dejar plasmadas vivencias espirituales, psicológicas, familiares y políticas que durante mi vida fueron espinas álgidas de mi destino”, explica el cineasta y dramaturgo, quien tuvo la oportunidad de presentar esta, su ópera prima literaria, en la Biblioteca Nacional de Costa Rica, con el respaldo de la Embajada de Guatemala en aquel país y el apoyo del Ministerio de Cultura y Juventud costarricense.

Aunque el ejercicio literario no es ajeno a Fran, ya que es dramaturgo y ha escrito tanto poesía como colaboraciones en diversas publicaciones, esta es la primera vez que realiza un libro. “No es una biografía como tal, pero narro varios episodios y momentos sentimentales y muy decisivos de mi vida. Los retrato desde mi óptica”, detalla.
Además de dejar constancia de episodios de su azarosa existencia que comenzó en los años 60, en Quetzaltenango, Lepe admite que el libro es un ejercicio de catarsis. “Hay momentos de desahogo del alma y el espíritu”, enfatiza.
En cuanto al título del libro, dice que eligió llamarlo Exento de poesía, porque, aunque contiene recursos como metáforas y otras figuras literarias asociadas con la poesía, no quiso encasillarse y prefirió escribir libremente tanto las narraciones como las reflexiones “para que fueran transmitidas a cabalidad”.
“Son narraciones sueltas, y el único hilo que los teje es que me acontecieron a mí”, asevera, el artista que entre otras experiencias, contó con el apoyo de Hugo Carrillo al inicio de su carrera en el teatro. El ejemplar tiene también buena parte de recopilación de escritos que el autor ha hecho en revistas, en algunos libros de otros autores, e incluso indica que hay algunas de las composiciones que hizo alguna vez de niño o adolescente.
El compromiso de la memoria
Fran señala que, con el paso del tiempo, se da cuenta de la importancia de dejar constancia de lo vivido. “No son mis memorias, pero por si no las llego a escribir, quedan estos relatos”. Aclara que no es pesimista en cuanto a la muerte, pero sí le interesa dejar un legado, a través de sus propias vivencias. “Creo que a alguien le pueden servir”, anota.
“A nivel literario tienen su valor, pero a nivel de reflexión, vivencias y testimonios, pueden ayudar para que alguien encuentre la salida a problemas o consuelo en momentos difíciles”, añade. Admite que su vida ha sido dura, pero además de evidenciarlo, le parece importante destacar que ha podido batallar y seguir adelante.
Tres aristas principales
Aunque hay una gran variedad de facetas de Lepe retratadas en el libro, él señala que tiene claras tres líneas específicas, que dan pinceladas de su vida.
En el ámbito más íntimo, narra vivencias de su niñez y de su familia, pero también ofrece un panorama del ambiente en el que creció. “Hablo de mi pueblo natal, del pueblito de mis papás y sus personajes”, refiere.
En sus narraciones tiene un espacio especial San Juan Ostuncalco, que como asegura, “es un pueblito que tal vez no se ha oído hablar a nivel del país, pero que ha generado gran riqueza cultural”. Anota que es el pueblo natal del poeta Otto René Castillo y del músico Jesús Castillo. De ambos personajes, afirma, “son familiares míos en tercer grado”. Además de ser el pueblo natal de su padre, el marimbista y compositor José Esteban Lepe Tello, conocido popularmente como Chepe Lepe, que escribió casi 150 temas y llegó a grabar más de 60 discos.
De su papá, Lepe indica en su libro que, “tenía música en las manos y le dio vuelta al mundo con su marimbita cargada entre las costillas”. Precisamente de él, heredó también dotes musicales como intérprete y compositor.
En su viaje al pasado y sus orígenes, Fran también reconoce a personajes populares de Quetzaltenango como Cocha Blanca o Pedro Tirapiedras, entre otros, porque indica: “Creo que los personajes de cada pueblo son los que conforman su espíritu y su alma. Por ejemplo, en Xela, los locos del pueblo, las locas del pueblo, los personajes que andan en la calle, es lo que tienen un espíritu que la gente normal no tiene”.
Otro aspecto que destaca en el libro son los relatos relacionados con su relación con Dios. “La parte espiritual mía tiene mucho que ver con mi problema de adicción y todo lo que gracias a Trip se conoce públicamente, que sí me atañe a mí personalmente. Ha sido mi lucha de toda la vida. Gracias a Dios he podido ir superando y he podido tener victorias sobre esa batalla”, confiesa el artista.
En estos relatos del libro, Lepe revela episodios impactantes de su transitar por la fe. “Hablo de mis encuentros y desencuentros con Dios, mi pelea eterna con Él, por conocerlo . También de las decepciones que he llevado en las iglesias, en algunos lugares… y los encuentros que he tenido con Él, lejos de cualquier ritual dogmático, sino que muy personal, cuando logré eliminar a los intermediarios que se quedan con la ‘comisión’”, añade el artista.
Asegura que estuvo cerca de perder la vida, debido a sus adicciones. “No podría explicar por qué sigo vivo, sino es por una cierta sobrenaturalidad, que no es esa sobrenaturalidad de los milagros de campaña, sino es un descubrimiento personal de Dios en mi vida y eso, es invaluable”, afirma.
El tercer aspecto que es muy relevante dentro de los 116 relatos de su libro es la parte de la conciencia social. “Crecí en los años 60, 70 y 80. Mientras transcurrían mi niñez y adolescencia el conflicto armado estaba en plena efervescencia”, recuerda. Su formación en colegios católicos del altiplano tuvo impacto en esta conciencia de los problemas que han aquejado al país. “Desde niños, fuimos formados en el marco de la Teología de la Liberación por los jesuitas, los salesianos… entonces a muy a temprana edad despertamos a una conciencia política por razones históricas”.

Durante la presentación oficial realizada en la Biblioteca Nacional de Costa Rica, en presencia del Embajador de Guatemala, Geovanni Castillo, Lepe compartió un uno de sus escritos, incluidos en el libro, que está disponible, a través de Amazon y que espera pronto presentar en el país:
Pueblo contra poderosos
“No contaban con que el pueblo se había educado. No a través del camino de su sistema de crear ignorancia para el sostenimiento del hambre, sino por el hambre de saber. Por necesidad pura y neta de explicarse su realidad de miseria se educó el pueblo, por los extravíos que pudo.
El pueblo estudió, los poderosos, no. Los poderosos creyeron saberlo todo, esperaban que al pueblo lo paralizara el régimen policiaco del miedo que había formado parte de su ADN en su historia. De las generaciones anteriores y la mía. De la que solo le quedó la guerra para librarse de este miedo. Creían que la ignorancia que metódicamente trataron de sembrar para cosechar poder aún estaba vigente. Pero la siembra de dignidad y sangre que hicieron los héroes de la patria da frutos, muchos frutos, estos frutos.
Ellos, los alimentados del vino de la sangre extirpada a la pobreza, que chuparon la clorofila de los troncos ancestrales sobre fiestas de corruptos, que tuvieron su tiempo de gozo ordenando savia verde vegetal, debieron prever que todo se sabe y que el pecado paga mal. Quieren decir que estamos equivocados, que esta pérdida del miedo es peligrosa, que el sistema es aplastante contra ti, contra mí, pero nosotros ya sabemos que la verdad nos hizo libres, que eso lo dijo Dios, aunque los predicadores mentirosos de las palabras que intentan cobrar su cuota no noten que sus ovejas no oyen los gritos dramatizados, sino los aullidos de los lobos que los devoran de diez mordidas.
Sabemos también que no se llama ley a lo que nos aplican, sino yugo.
Patria, los que estamos fuera de tus brazos, por la plaga de la ambición y la injusticia. Los que nos mordemos los puños en estos cuartos solitarios y ajenos, nosotros también estamos prestos de nuevo”.
Proyectos en marcha
El dramaturgo, músico y cineasta se encuentra actualmente trabajando en Costa Rica en un proyecto en una entidad que atiende a jóvenes en situación de vulnerabilidad en el barrio Alajuelita, uno de los más peligrosos de ese país. “Estamos impulsando un proyecto de teatro preventivo. Para que ellos entiendan el teatro y cine, y tengan esa posibilidad de expresión, también”, indica.
“Aquí hay casas de cultura en barrios vulnerables, en donde hay grupos de música, de pintores, y faltaba un grupo de teatro y cine”, refiere el artista, que señala que fue seleccionado gracias a su experiencia en proyectos parecidos en Guatemala, entre ellos, la película Trip, en la que participaron también personas en peligro de adicción y maras. Aunque aún no cuenta con el apoyo de una entidad grande y se vio afectado por los recortes de USAID, refiere que el proyecto ya se echó a andar.
Entre sus proyectos cinematográficos actuales, destaca que hace un año estrenó en Quetzaltenango una miniserie titulada Luna de Xelajú. Indica que una cadena productora mexicana está negociando un contrato con una cadena de streaming que aún no puede revelar.
De la frustración a la reinvención
En 2013, Fran Lepe decidió realizar una teleserie, que llevaba por nombre Morena, amor bajo la luna. Era una teleserie, con elenco internacional, que incluía al entonces actor español Carlos Gascón, quien más adelante se transformó en la actriz transgénero Karla Sofía Gascón y que fue nominada al Oscar por su papel en Emilia Pérez.
La serie, la cual llevaba un avance del 80%, se producía para ser transmitida a través de los canales nacionales. Pero algo, que según dice, aún no se explica, sucedió y “a última hora quedaron mal”.
“Vieron algo peligroso, delicado o no sé. Se cerraron e hicieron fracasar el intento”, cuenta. “Se echó a perder el proyecto y cuando quise retormarlo por mis propios medios y conseguí un financiamiento ya Carlos Gascón no podía participar porque ya no era Carlos Gascón”, explica. Además de las pérdidas materiales que debió enfrentar, Lepe señala que tuvo que enfrentar el desprestigio ya que él era la cara pública del proyecto.
“Me quedé con ese mal sabor de boca”, refiere. Sin embargo, con el tiempo, logró hacerse de otro financiamiento y buscó saldar esa cuenta pendiente que, según señala, sentía que tenía con Quetzaltenango. “Junto a Kurt el proyecto de la serie Quetzalteca, que es una evolución de Morena. Ya nacida en otra. Ya el sueño no era solo salir en televisión nacional, sino ya había otras posibilidades”, comenta. Posteriormente, con escenas de la serie Quetzalteca se realizó el largometraje Quetzaltenango, que, según explica Lepe, está por estrenarse antes de septiembre en cines.








