Vividores del Estado: Familias Arzú, Torres y compañía

Elías Talé

noviembre 6, 2025 - Actualizado noviembre 6, 2025
Elías Talé

Desde que la democracia cobró vida en Guatemala, una élite económica e ideológica ha dirigido el país. La cooptación del servicio público es una realidad que muchos niegan, pero al día de hoy pagamos. Juan José Gutiérrez, director del corporativo que dirige Pollo Campero, a mediados de febrero del presente año disertó un discurso particular frente al dictador Nayib Bukele de El Salvador. Haciendo mención que la región centroamericana, en particular Guatemala sería un paraíso (fiscal) si fuera direccionado por empresarios, es tan chistoso que digan eso, teniendo ellos el poder desde que se creó la república, además mencionó que políticos con tendencia ideológica de izquierda en reiteradas ocasiones han intentado acceder al poder. Palabras coherentes, ya que esos esfuerzos han sido fallidos, incluso al día de hoy la derecha y derecha extrema siguen dirigiendo la nación.  

Las familias Arzú, Torres, Rodríguez, entre otras, son un ejemplo de todo el daño ocasionado por las élites económicas, sin darse cuenta, enquistaron en el poder a personajes corruptos, descarados e ineptos. Estas son solo algunas familias que se alimentan del esfuerzo del ciudadano de a pie, así que la narrativa sobre ser mejor direccionados en base a una visión empresarial o políticos inclinados a la ideología de derecha, pueden mejorar el servicio público es una falacia. Aunado a eso, debemos comprender que los problemas estructurales que posee Guatemala no tienen una ideología política en particular, esos discursos que fomentan división deben parar, es momento de unificar esfuerzos para construir un proyecto de nación en beneficio de todos.

La reacción de la oposición (Partido Unionista, Valor, Vamos y Une) ante la elección de la nueva junta directiva del Congreso de la República es un claro ejemplo de como los vividores del estado siguen queriendo ostentar el poder sin ni siquiera proporcionarle resultados al pueblo de Guatemala, esta situación crítica debe encaminarnos a realizar profundas reflexiones sobre cómo podemos mejorar el ámbito público.

Es momento de darle fin a la reelección de funcionarios públicos incompetentes en diversos organismos del Estado, debe ser imperante que personajes comprometidos con el país ocupen estos puestos de poder. Hace falta fiscalizar los resultados de todos los actores que posean una relación con el Estado, ya que de forma directa o indirecta nos afectan. Se debe promover la rendición de cuentas, demostrando de forma explícita de qué manera han aportado a dignificar la vida de la población, de lo contrario deberían renunciar.

La alternancia del poder es una característica primordial para vivir en democracia, sin embargo, son varias las familias que viven del Estado, en particular de la política partidista. Con el tiempo se ha vuelto un negocio rentable la negociación de las carreteras, la educación, la salud entre otros derechos básicos. Los guatemaltecos estamos en la obligación de promover cambios para que no sigamos repitiendo la historia, todos los días debemos trabajar más de ocho horas diarias mientras los políticos viven cómodamente realizando el mínimo esfuerzo. Debemos unificar esfuerzos para renovar la clase política, servidores públicos que ofrezcan progreso al país, que velen por el bien común, pero sobre todo que puedan reconocer que no es ético servirse del esfuerzo del pueblo.

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