Más allá/ Del Lobo

Sergio De León Quiroz

febrero 13, 2026 - Actualizado febrero 13, 2026
Sergio De León Quiroz

Acabo de releer las versiones del cuento de la Caperucita Roja de Charles Perrault y de los Hermanos Grimm. Tengo que decir que siempre que las leo me regresan a mi niñez donde los libros (gracias a mi papá) eran un “lugar seguro”, mis mejores amigos y compañeros.

Me animo a creer que la mayoría de los que me lean compartirán conmigo que más de un lobo se les apareció en las historias de su infancia, causándoles sorpresa, enojo y emoción… pero ahora, ya crecidos, resulta que nuestros niños deben lidiar con terroríficas historias acerca de un tal lobo… incluso tuvieron que dejar de estudiar debido a su crueldad y la de sus secuaces.

Si la Caperucita Roja de Perrault era un cuento crudo, los del “Lobo” y el Barrio 18 no son cuentos, son sucesos abominables que nos hieren profundamente y dejan una estela de luto y dolor real, sostenido en el tiempo.

Toda Guatemala contó la historia a su modo. Estoy seguro de que la mayoría nos entristecimos e indignamos por los agentes policiales fallecidos y sus familias.  La zozobra fue servida por el intento de los pandilleros de controlar varios centros de detención.

Pero más allá del “Lobo” y los mareros, que sin disfrazarse desnudaron la situación del sistema penitenciario devorado por el crimen organizado y la negligencia de décadas, existen muchos tipos de “lobos”… los que vestidos de piel de oveja piden golpe de Estado, se rasgan vestiduras por un estado de excepción o exigen todo aquello que durante sus gestiones dentro del sistema no pudieron resolver.

Mientras Aldo Dupie Ochoa, alias el Lobo, es un marero que se nos revela como un monstruoso criminal  que nos deja aterrados y envueltos en una caperuza roja, existen otros execrables criminales de la mafia de cuello blanco, lobos elegantes como decía Perrault: “Y digo el lobo, pues bajo su envoltura, no todos son de igual calaña: Los hay con no poca maña, silenciosos…”

El “Lobo” y su barrio no son los únicos que han querido mover la alfombra. Inmediatamente ocurridos los sucesos sangrientos del 18 de enero pasado, surgieron vociferantes analistas, fundaciones, organizaciones, multiplicadores de contenidos y de opinión pidiendo cabezas e incluso invitando al golpe de Estado. Su aparente fuerza y firmeza deja un pestilente olor a la cobardía de una manada que se siente fuerte ante una Guatemala presa, conmocionada y herida.

En medio de tanta reacción y desinformación, podemos quedarnos aterrados como la niña hermosa de la historia y ser devorados por la manada de mafias disfrazadas de bondad y justicia.  O bien, asumir este momento tan terrible y crucial de nuestra historia e informarnos mejor, promover el diálogo y acompañar desde nuestros espacios (por pequeños que sean) los procesos ciudadanos para renovar y buscar limpiar las instituciones.

Como en la versión de los Hermanos Grimm, nos queda la posibilidad de que la ciudadanía democrática se dé a la caza de un final feliz a esta historia. Nuestra infancia se lo merece, más allá del Lobo.

Tags:
0 Comentarios

Comentarios de la comunidad

Todos los derechos reservados © eP Investiga 2024

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?