Más allá de los Astronautas

Sergio Rodrigo De León Quiroz

mayo 15, 2026 - Actualizado mayo 14, 2026
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Es inspiradora la forma en que Samantha Cristoforetti (la primera mujer europea en comandar la Estación Espacial Internacional) explica cómo actualmente el trabajo colaborativo es fundamental para los astronautas.

En un breve video publicado recientemente por el Foro Económico Mundial, Cristoforetti comparte cómo antes los astronautas eran seleccionados para las misiones basándose principalmente en sus habilidades y resultados individuales. Sin embargo, ya en el espacio exterior algunos de estos brillantes elementos no siempre lograban trabajar bien en equipo.  

Durante la entrevista, la astronauta italiana subraya cómo actualmente para seleccionar y entrenar a los integrantes de las misiones espaciales se valoran tres aspectos clave: su capacidad de trabajo en equipo, su liderazgo (“leadership”), pero también su “capacidad de seguimiento” (“followership”).

El testimonio de Samantha deja claro que no solo los astronautas necesitan cooperar entre sí en orden a su propia supervivencia y el éxito de sus misiones. En un mundo tan fragmentado como hoy-afirma- los líderes mundiales están llamados a aprender de estas lecciones de vida.

El trabajo colaborativo a nivel espacial – tal y como lo vimos en la más reciente expedición del Artemis II a la luna- es una clara e impecable cátedra de las maravillas que puede hacer la humanidad cuando trabaja con un objetivo compartido en el que cada uno ejerce su propio liderazgo y a la vez lo cede en orden de alcanzar resultados óptimos.

No hace falta estar en el espacio para poner en práctica este enfoque. Cada vez más, nuestro planeta requiere de soluciones enriquecidas por saberes compartidos. En este sentido el trabajo colaborativo permite generar no solo mejores entornos académicos y laborales, sino un mundo más seguro y resiliente.

En cierta manera, el multilateralismo podría sacar gran provecho de algunas de las características clave del trabajo colaborativo como la alternancia entre liderar y seguir según la propia experiencia, la interdependencia (dejando que la autoridad circule y no se concentre), así como el liderazgo emergente, que surge de las interacciones y no del cargo. A estas se puede agregar la responsabilidad compartida, que permite que las decisiones, la ejecución y los resultados se sostengan colectivamente…Avanzar en esta manera de trabajar permitiría a la humanidad ser más resiliente y adaptable.

En general, en los equipos colaborativos cada uno ocupa su lugar con sus fortalezas y debilidades. De manera alterna, sus integrantes están llamados a liderar y dejarse guiar sin renunciar al pensamiento crítico en pro de un objetivo común.

Para el trabajo colaborativo la comunicación es fundamental. Más allá de opinar o instruir, se necesita muchas veces escuchar, aprender y desaprender. Sin comunicación de calidad no existe liderazgo compartido.

En este sentido la comunicación estratégica debe cumplir con funciones clave como coordinar la influencia permitiendo que los roles de liderazgo y seguimiento fluyan sin conflicto. Además de facilitar un diálogo transparente de manera que la información se comparta y se facilite una retroalimentación que contribuya a la inclusión.

La comunicación al servicio del trabajo colaborativo permite la participación de la mayoría evitando la dominancia de una sola voz y promueve la diversidad de perspectivas. Finalmente, el esfuerzo comunicacional debe reconocer las diferencias culturales y adaptarse para contribuir a una mejor comprensión mutua.

En tiempos de tanto ruido, escuchar y contemplar nos ayuda a tocar la realidad. Ser humildes es conectar con la realidad propia y la de los demás abriéndonos a horizontes de colaboración y cooperación donde cada uno tiene su espacio y su momento.

No soy amigo del orgullo, que ha traído y ocasionado tantos problemas y lamentables confrontaciones a todo nivel. Prefiero esa humildad que nos ayuda a reconocer nuestras fortalezas y debilidades catapultándonos a la complementariedad.

En esta travesía interestelar, lo único seguro para cada tripulante es el destino final. Para disfrutar mejor del viaje y alcanzar las diferentes “metas”, a veces nos tocará liderar y otras tantas ceder la conducción. Aprender de los astronautas sin duda nos ayudará a cumplir al máximo nuestra misión y gozar juntos de este único e irrepetible viaje que es la vida.

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