Reparar lo irreparable no es opción

Los señorones del norte se esfuerzan por no ser tan directos y públicos en sus acusaciones, pero basta leer y escuchar las declaraciones de John M. Barret, responsable actual de la embajada de EE. UU. que ayer jueves cubrieron los titulares de PL, La Hora y el Diario de Centroamérica, en su orden: “EE. UU.: Narcotráfico permea lista para el TSE; EE. UU. señala a autoridades universitarias de abrir las puertas al crimen y narco en listado del TSE; EE. UU. Selección del TSE abrió las puertas al crimen y al narco.”

José Alfredo Calderón E.

febrero 20, 2026 - Actualizado febrero 19, 2026
José Alfredo Calderón E.

Quienes decimos que el meollo del problema político del país es sistémico, nos encontramos con una mayoría que parece oír mas no escuchar, pues no entienden la profundidad de tal aseveración.

Escucho constantemente: “Si ya sabemos que es el sistema, pero lo que tenemos que mejorar es…” y a continuación se escucha toda clase de lamentaciones, seguidas de propuestas variopintas sobre cambiar y/o reparar los procedimientos derivados de un proceso viciado de origen.

La mejor forma de evaluar un proceso es por sus resultados. En este sentido, a no ser por su pertenencia a las mafias (como actor o beneficiario) que tienen capturado el Estado y la democracia formal en Guatemala, nadie en su sano juicio puede aprobar lo obtenido mediante la Ley de Comisiones de Postulación hasta el momento.  Tratar de componer algo mediante una normativa, es una herencia colonial de la cual no nos despojamos. Hace años se dio a conocer el dato (en el diario La Hora para más señas) que Guatemala cuenta con más de 70 mil normativas (sí, leyó bien). Unas ya totalmente anacrónicas y desfasadas, pero vigentes; otras, sensiblemente inoperantes o, inclinadas a satisfacer intereses de personas y grupos en particular.

Una forma entendible del término sistémico en política, es conocer que un sistema se diseña e implementa, con determinada finalidad, sea buena o mala. Para países como el nuestro, lamentablemente, hablamos de enfoques y orientaciones perversas, lo cual se confirma con un breve repaso histórico de 1986 a nuestros días, para no ir más allá. Un sistema, crea procesos, estos producen mecanismos y procedimientos, siendo el fin principal, obtener resultados acordes al diseño original.  Este simple ejercicio permite saber que, si no se modifica el sistema, en este caso: político-electoral, el proceso continuará igual, pues de nada sirve chapucear, eliminar o modificar los mecanismos y procedimientos.

No se debe olvidar que las comisiones de marras, surgieron por los vicios encontrados; pero en lugar de reestructurar, buenas personas creyeron que la Academia podría resolver los temas de corrupción, tráfico de influencias, cooptación y nexos con narcotráfico y organizaciones criminales.  Grave error que nos tienen pagando consecuencias inefables. Más tardaron en crear la ley de comisiones, que estas en responder a los intereses permanentes del sistema. Salvo honrosas y mínimas excepciones, incluso profesionales calificados como progres han sucumbido a los embelesos del crimen y sus operadores. Esto incluye, a personajes de porte elegante y doble vida, pues de día se presentan como adalides impulsores del desarrollo, y de noche negocian al más alto nivel, para que sus operadores hagan el trabajo sucio que ellos no pueden, pues son cristianos, pro familia y personas que hasta caridad hacen.

El mecanismo no solo ya está agotado, sino que su deterioro permite ver fácilmente sus carencias y perversidades. No se necesita ser analista para percibir la podredumbre en la que han caído y este 2026 es el mejor ejemplo. En la ruleta de elecciones de este año, se inició con una comisión presidida por la persona que usurpa el cargo de rector de la USAC, para postular posibles magistrados al Tribunal Supremo Electoral. Antes se guardaban algunas formas, ahora el descaro es nivel dios.

El día designado para elegir la lista de 20 aspirantes, Walter Mazariegos llegó dos horas tarde, pero dicha comisión eligió en 40 minutos, una lista que apestaba a contubernio y más tardaron en darla a conocer, que la ciudadanía en identificar a personajes ya no solo cuestionables, sino varios de ellos y ellas, sancionados por Estados Unidos. Los señorones del norte se esfuerzan por no ser tan directos y públicos en sus acusaciones, pero basta leer y escuchar las declaraciones de John M. Barret, responsable actual de la embajada de EE. UU. que ayer jueves cubrieron los titulares de PL, La Hora y el Diario de Centroamérica, en su orden: “EE. UU.: Narcotráfico permea lista para el TSE; EE. UU. señala a autoridades universitarias de abrir las puertas al crimen y narco en listado del TSE; EE. UU. Selección del TSE abrió las puertas al crimen y al narco.”

Si esto no nos hace reaccionar, nada lo hará. El rumbo de las siguientes designaciones irá por el estilo, mientras el plato fuerte seguirá siendo el proceso electoral 2027. Haciendo lo mismo, ¿por qué habríamos de esperar resultados diferentes? El deterioro es tal, que no basta un remiendo de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, la solución sistémica y sostenible, va mucho más allá y requerirá perder un poco las formas.

Tags:
0 Comentarios

Comentarios de la comunidad

Todos los derechos reservados © eP Investiga 2024

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?