Elecciones como rueda de caballitos

Gonzálo Asturias Montenegro

marzo 12, 2026 - Actualizado marzo 10, 2026
Gonzálo Asturias Montenegro

Las elecciones de magistrados de la Corte de Constitucionalidad, realizadas en la Corte Suprema de Justicia y, con mayor visibilidad en el Congreso de la República que es una vitrina, terminaron siendo como una iluminada rueda de caballitos de feria de pueblón, en la que los mismos jinetes iban dando vuelta una vez y otra, montados en el caballito, que alegremente iba arriba y abajo al compás de la música. Y en esa feria, en medio del griterío y mutuos insultos y empujones, lo mejor era cuidar la billetera porque andaba mucho caco suelto.

Sin entrar a discutir su idoneidad, en su mayoría los magistrados electos por la Corte Suprema de Justicia y el Congreso están ya muy deteriorados. El ejercicio de todo cargo desgasta. Pero siguen siendo los elegidos. Y no se bajan ni se sueltan de los caballitos, que los hay de todos los colores, los que, sin cansarse, va dando vueltas, yendo arriba y abajo. Y, por cierto, los caballitos tienen su buena y hermosa cola larga, bien peinada y bien pegada, como todos bien saben, a donde corresponde.

Y como distracción, en la feria algún bromista lanzó como cortina de humo que la exvicepresidenta Roxana Baldetti, que dicen padecería de depresión, habría muerto. Creyeron que no solo sería cortina de humo, sino un fogarón. Pero, no prendió fuego. El rumor lo dieron por cierto Meta, Wikipedia y otros portales que lo incorporaron a su información disponible, dando por fecha de la muerte el pasado 6 de marzo. Día y medio después lo corrigieron. Y la rueda de caballitos siguió dando vueltas y vueltas, sin que nadie se bajara de ella. Y el griterío no bajó de intensidad. Y los cacos también siguieron dando vueltas buscando al parroquiano, que asombrado por el espectáculo, descuidara la billetera.

Entre tanto, las elecciones de magistrados de la Corte de Constitucionalidad en el Congreso y la Corte Suprema de Justicia fueron más de lo mismo, aunque esta vez los nombres no se escogieran alrededor de una cama de hotel, aunque en la práctica, terminó siendo lo mismo.

Fue triste que no se abrieran las ventanas a nuevos aires, que hubiera oxigenación, que no nos fijáramos en otros perfiles de juristas probos, con impecable hoja de vida, que los hay y muchos en Guatemala. No es posible que haya alguien con cabeza de alfiler que no se dé cuenta que en el país, afortunadamente contamos con innumerables abogados calificados para ocupar dignamente el cargo de magistrado de la Corte de Constitucionalidad. Como no tienen cabeza de alfiler, solo cabe entender que mejor piensan en los favores que puedan recibir de parte de quienes van en la rueda de caballitos. Futuros favores, sobre todo los políticos, aunque también de los otros. En el país, los tatascanes no buscan magistrados probos, garantía de la aplicación del derecho, sin mirar a la izquierda o a la derecha, sino aquellos “manejables”, a los que “deban favores”, los cuales luego son “cobrables”. Aquí siempre se prefiere a los de “cola machucada”. Con ello, el daño que realizan al país es profundo. El Estado de Derecho es crecientemente más débil. La inversión extranjera siempre menor de lo que quisiéramos.

Aunque estemos inmersos en la feria, por un momento prestemos atención a cómo, con acierto, nos ven de afuera. En enero de 2023, David Luhnow, jefe de la oficina del Reino Unido para The Wall Street Journal, y exeditor del medio para América Latina, tuiteó: “De todos los países donde realicé reportajes en América Latina fue la profundidad de la corrupción en Guatemala la que más me sorprendió. El Estado es casi indistinguible de las redes de corrupción. Existen uno para el otro.”

Han pasado ya tres años de esta confesión sin que nada mejore. Todo cambia y nada cambia. Es nuestro gatopardismo lampedusiano. Y para muchos esto poco importa. Se ríen. Y a juzgar por el comportamiento de las autoridades universitarias en la confección de la lista de candidatos a magistrados del Tribunal Supremo Electoral, incluido un pastor evangélico, tampoco a ellos les preocupó nada.

Es triste que fuera del país se piense, y también en gran parte dentro, que aquí, “el Estado es indistinguible de las redes de corrupción”. Que “existen uno para el otro”. Y lo peor es que no haya fecha de caducidad. Y que siga la iluminada rueda de caballitos dando vueltas, en medio del feroz griterío en la feria del pueblón, a la que dicen las malas lenguas (malas para unos y buenas para otros), que hasta un diplomático llegó a ver y a conversar sobre ella.

Ojalá que dentro de algunos años, cuando haya nueva elección de cortes, ya no haya más ruedas de caballito, ni ruedas de Chicago, ni lugares para tiro al blanco, ni elecciones que resulten una afrenta a la inteligencia y a la conciencia, sino lugares para la meditación y el discernimiento, para escoger a quienes brillen por su honestidad e inteligencia. Que a ellas lleguen los Herbruger Asturias de nuestra historia. Que apliquen la ley sin ver a la izquierda o a la derecha, sino adelante. Que los magistrados lleguen al cargo sin favores qué pagar. Que cumplan con aquel principio del derecho de una ley universal aplicable a todos por igual, sin excepciones, independientemente si son altos o bajos, peludos o pelones, hombres o mujeres, ricos o pobres, de derechas o de izquierdas, sin que haya de por medio intereses políticos o business. Dura lex, sed lex.

Tags:
0 Comentarios

Comentarios de la comunidad

Todos los derechos reservados © eP Investiga 2024

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?