Dos guerras contra Irán y Líbano, y plan de cese al fuego

"En memoria de mis amigos Arnoldo Ramírez Amaya y Francisco Alejandro Méndez, de quienes aprendimos mucho".

Fernando González Davison

abril 1, 2026 - Actualizado marzo 31, 2026
Fernando González Davison

En cuanto a los expertos que conocen el fondo de las guerras contra de Irán y de Líbano que se dan de manera paralela por parte de Estados Unidos y de Israel, más bien de sus dirigentes Trump que sigue a Netanyahu, se puede observar que en cuanto a Líbano es parte de la ecuación del Gran Israel diagramada por Ben Gurión a inicios del siglo XX, fundador del Estado de Israel, cuyo diseño incluía Palestina, Gaza por supuesto, y parte de Siria, que casi está en sus manos, aunque aún le faltaría la península de Sinaí.

Sobre este proyecto es claro el apoyo de los sionistas de los jázaros conversos al judaísmo hace mil años en un territorio que ahora hace parte de Rusia y Europa oriental, y que en mil años pasaron a dominar la banca mundial y financiaron en gran parte la emigración a Palestina, sobre todos tras terminar la II Guerra Mundial. Y luego, gracias a AIPAC, la asociación judía americana, la compra de la mayoría de políticos estadounidenses de ambos partidos, que han determinado la ayuda sideral millonaria a favor de Israel, apoyada por los cristianos pentecostales americanos, que consideran que el Antiguo Testamento da legitimidad «divina» al Gran Israel, y, van más allá, pues ahora esta congregación a la cual pertenece el actual Secretario de Defensa de Estados Unidos, considera que la guerra contra Líbano e Irán están justificadas,incluso si se produce el fin del mundo en Armagedón, un punto que está al norte de Israel, en la frontera sur con Líbano, indicado en el Apocalísis de San Juan. De ahí la irracionalidad de un grupo de la Casa Blanca que son pentecostales furibundos, y contra quienes el Papa León ha dicho que no puede invocarse el nombre de Jesús en esta especie de “guerra santa”, porque Jesús no justificaría nunca una matanza de inocentes, como lo hacen los países agresores, violadores de todas las normas del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario.

Por aparte están los intereses muy claros de otros grupos que rodean la Casa Blanca, que son los intereses de grandes conglomerados que ven en la ocupación y guerra contra Irán una oportunidad para quedarse con los recursos petroleros y otros, como sucede ahora en Venezuela intervenida, con una Trump a quien no le importan los regímenes, en tanto hagan la voluntad de la Casa Blanca para manipular a su favor sus recursos naturales. En Venezuela sigue el mismo régimen sin cambio, eso sí, sumisos los maduristas-chavistas a las nuevas órdenes de Washington, en tanto no se vislumbran elecciones.

Visto lo anterior, los ataques más duros contra Irán son de los israelíes: El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que Israel «actuó solo» al atacar un yacimiento de gas iraní, en medio de la creciente tensión por los ataques a la infraestructura energética en la región. Israel atacó South Pars, en Irán, parte del yacimiento de gas natural más grande del mundo, además de que continúa bombardeando (con bombas y misiles estadounidenses)  ciudades con población civil. Teherán respondió atacando un complejo energético en Qatar y otros objetivos energéticos en el Golfo.

Los expertos empero consideran que el cierre del  estrecho de Ormuz está por producir una estanflación en la economía mundial, inflación y caída del crecimiento económico al mismo tiempo como sucedió en la crisis del petróleo en 1973, también producida por otra conflagración en Medio Oriente, con el alza de los precios de los combustibles. Los conglomerados son como tiburones que cuando huelen sangre más se sienten tentados en atacar a pesar de los riesgos. Por eso podrían apoyar que la guerra continúe a pesar de que las alarmas han sonado porque el resultado podría ser fatal para todas las partes. Está la tentación de la bomba atómica que Israel podría lanzarla para acabar con Irán, que ha sido el único país de Medio Oriente en darle guerra al proyecto del Gran Israel (a través de Hamás, Hezbolá, los Hutis), ante lo que Putin ha dicho que si ello pasa Moscú le lanzará una ojiva nuclear a Israel… y por carambola estaríamos al borde Armagedón. O bien que Irán lance un temible misil hipersónico contra la central nuclear en Israel, imposible de detener.

Afganistán y China tienen un proyecto razonable de paz: el cese al fuego para empezar. Eso sería un verdadero alivio para el mundo. ¿Lo aceptará la Casa Blanca? Veremos si gana o pierde la codicia por el dinero y el petróleo, que están en el centro de la guerra…

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