La lucha de poder entre Consuelo Porras y Bernardo Arévalo ha dejado un claro ganador; la señora Porras ha ganado con ventaja, demostrando que es intocable e inamovible ante las acciones que plantee el Poder Ejecutivo. Tan mal están las cosas que, dentro del juego político, no sería tan descabellado que luego de dejar el cargo de fiscal general, Porras iniciara una batalla política para dirigir al país. En los últimos años ha sido evidente el apoyo que posee Porras por parte de los poderes fácticos, siendo capaces de darle uno de los mejores premios, la tan anhelada “presidencia”.
El Ministerio Público se ha desempeñado como una plataforma política para exponer la imagen de Porras ante sectores conservadores, empresarios y narcotraficantes, llegando a consolidar su metodología para poner a todo un país de rodillas. De la mano de profesionales/criminales de alto nivel, pareciera que ella es quien está dirigiendo al país, los sectores ultraconservadores del Guatemala prefieren la abominación que representa Porras antes que darle la oportunidad al progresismo, desarrollo y avance colectivo.
Debemos fijarnos en la manera en que el MP promociona la marca de Consuelo Porras, no es suficiente una administración cubierta de corrupción, sino que la alianza criminal es tan fuerte y confía tanto en Porras que no dudarán en darle seguimiento al trabajo impresionante y con excelencia que ha realizado en materia de injusticia e impunidad.
Las opiniones que expreso no son deliberadas, sobran ejemplos para demostrar que el trabajo que está realizando el MP es lamentable, atenta directamente contra la vida e intereses de los guatemaltecos, llegando al punto de dejar en libertad o no darle seguimiento a casos de alto impacto que le han substraído millones al país, para centrarse en perseguir a quienes se atrevan a plantar cara al sistema déspota.
Parece fuera de lugar que Consuelo Porras se postule en las siguientes elecciones, pero en Guatemala sucede lo que menos nos imaginamos, teniendo un régimen completo a su disposición no parece una idea tan fuera de lugar, tristemente el dinero ha llegado a corromper distintos espacios de poder, hemos llegado a comprar voluntades, ética y valores morales.
La esperanza de Bernardo Arévalo y el Movimiento Semilla es el fin del mandato de Porras en el MP, pero ante los últimos hechos es indiscutible que el poder lo tienen fuerzas lóbregas. Se debe enmarcar que el propio gobierno ha colaborado a que el sistema de impunidad se fortaleciera, la reciente elección de Teódulo Ildefonso Cifuentes Maldonado como presidente del Organismo Judicial y la posesión de Leyla Lemus Arreaga en la Corte de Constitucionalidad, es un evidente fracaso al avance democrático, de nada sirvió confiar en las promesas del Movimiento Semilla mientras la dictadura judicial se siga robusteciendo.
La nueva primavera que nos prometieron está lejos de cumplirse, aquella primavera ha quedado como una utopía que esperamos con tanto anhelo los guatemaltecos. Mientras se aproximan tiempos recios, Consuelo Porras junto a su clica de criminales (abogados paradójicamente), haciendo mal uso de la ley, siguen persiguiendo y encarcelando estudiantes, académicos, campesinos, periodistas, líderes comunitarios o exfuncionarios probos que no están de acuerdo con este sistema de impunidad.
Un secreto a voces en Guatemala es el nulo cese de campaña electoral de los partidos políticos, así que no está de más que desde ahora razonemos nuestro voto e imaginemos diversos escenarios. Es obligatorio que nos sigamos formando en temas políticos, pero, sobre todo, sigamos compartiendo el conocimiento para crear más pensamiento crítico en la sociedad; niños, adolescentes, jóvenes y adultos. No debemos claudicar, sigamos construyendo esta gran nación.
Tags: Bernardo Arévalo Consuelo Porras Ministerio Público nueva primavera poderes fácticos







