Carlos Vassaux: Reflexiones de la Semana Mayor

“Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos”. Jorge Luis Borges.

Edgar Balsells Conde

abril 16, 2025 - Actualizado abril 15, 2025
Edgar Balsells Conde

El jueves de la semana pasada, al caer la serena tarde atendí la invitación de Carlos y Connie Vassaux, una ejemplar pareja que estaba deseosa de platicar con Alicia, mi madre,  y rememorar las largas pláticas del Grupo de los 14. Así le llamaron quienes compartieron ideas y sana diversión allá por las décadas 80 y 90; todos ellos y ellas con una madurez profesional de prestigio y hogares en formación son buenos amigos hoy en día. El Doctor Joaquín Barnoya es uno de ellos.

La bella estancia en San Rafael, y el templado clima de abril – otro evento contradictorio de estos tiempos- nos permitió apreciar el celaje azul naranja, y desde la distancia citadina, los  volcanes cercanos a mi bella Antigua.  El de Fuego siempre con sus fumarolas que eventualmente se transforman en vómitos estridentes y mortales. Con Alex quien nos acompañaba recordamos cómo de curiosos testimoniamos argumentos y contra argumentos del Grupo sobre la estética de Isabel Allende, Monteforte, Benedetti,  Asturias por supuesto; y no digamos García Márquez y el genial Vargas Llosa, entre otras luminarias de la literatura latinoamericana y universal. Allí estaban el recordado Chepe Barnoya y Chita, Ángel y Gilda Valle, el querido galeno Mario Aguilar y la tía Yola, y todo un grupo de profesionales que hicieron de la lectura un motivo para el fomento de la camaradería, y visitar ciudades y parajes, desde el bello Semuc-Champey hasta la Bodeguita del Medio, en la Habana revolucionaria.

Hace un tiempo hice de nuevo contacto con Carlos a propósito de mi estadía, a veces tortuosa y amenazante en la Junta Directiva del IGSS, en un período de altísima corrupción y por supuesto confusión entre esa interesada mezcla de Ciencia, Técnica y los poderes transnacionales y locales creados; principalmente por las grandes compañías fabricantes de medicamentos, que hacen y siguen haciendo su agosto ante la desgracia humana. Gracias a tan distinguido galeno de Harvard  tuve una orientación más certera para la toma de decisiones; y es que rodearse de los de sapiencia es un gran consejo recibido, y tener claro que la educación formal es necesaria, pero no suficiente para enfrentar los obstáculos y esclarecer los nubarrones del mundo del trabajo y las organizaciones.

Y hoy, gracias a los medios mantengo contacto con Carlos, quien es parte de diversos foros de discusión, incluyendo uno de temas tan trascendentales como el llamado a la paz y contención nuclear y la seguridad mundial. Y no digamos la astronomía y la astrofísica de la cual este estimado personaje chapín me ha transmitido lecciones inolvidables sobre el cosmos.

Y como de los sabios si es que hay que tomar ventaja, aproveché un momento de conversación cara a cara para internarlo en las profundidades pensantes de Hanna Arendt y la Psicología del Totalitarismo de Matías Desmet, que se exhibían en uno de los tantos anaqueles de la residencia Vassaux.

Nos dice de Arendt uno de sus biógrafos, Peter Venmans, que por su temperamento estaba más preparada para ser una filósofa contemplativa que una estrella mediática, famosa por su análisis sobre las aberraciones del fascismo europeo del siglo pasado. Conversamos sobre la banalidad del mal  en todas sus versiones tropicales, como a la tortrix,  que acecha nuestros entornos más inmediatos.

Si bien Arendt pensaba y repensaba los males de la época el amor por el mundo era su fin, y ese amor y remembranzas colmaba la amena conversación, que hizo del tiempo un chispazo en la visita vespertina: y ello siempre sucede cuando uno se mezcla en entornos en donde la reflexión, la espontaneidad y el humor son parte de la conversación.

Y hablando de Arendt, comentada por Venmans nos damos cuenta que sólo en el contacto con los demás, y buscando seres superiores, como bien lo describe Ingenieros; es decir alejándose de los mediocres, se puede adquirir la dignidad que eleva la vida por la pura satisfacción de las necesidades biológicas.

Los 14 han sido hombres y mujeres que vivieron  tiempos de agudas crisis; y por ello, creo que Arendt es hoy una autora de atención de gente como Carlos. Leer las crisis extremas y de exterminio ayuda a entender no sólo la historia sino el futuro; y qué mejor si ello es mezclado con la ficción novelística de los grandes de las letras latinoamericanas y de otras partes: en tiempos de crisis, aconseja Arendt, hay que mantener la mente fría y hacer honor al don del discernimiento. Antes que prescribir simples remedios debe divisarse el potencial que tiene el hombre -y la mujer- para dejar hablar a la conciencia, para juzgar y para actuar.

El objetivo de los males y de los totalitarismos, sea de la clase y postura que sean, no es la eliminación física del oponente político, dice Arendt, sino la producción de zombis o muertos vivos: mucha de la gente que hoy deambula por el mundo:  Y lo peor: los zombis con poder y amplitud mediática. Así, en la conversación me quedó que la sensación que, aparte de este teatro de lo absurdo, que hoy observamos por todas partes. Pero siempre el amor a la vida y la amistad son baluartes extraordinarios que nos quedan de legado del Grupo de los 14.

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