Impuesto a las remesas y la ley única, grande y hermosa

Edgar Balsells Conde

mayo 21, 2025 - Actualizado mayo 19, 2025
Edgar Balsells Conde

La lectura y comprensión  de diseños legales de tipo fiscal-tributario resulta ser un terreno pedregoso para el ciudadano de a pie, por lo árido de su redacción y términos, dejando con ello tierra  fértil para abogados y auditores especialmente los que se la pasan con su código tributario remendado por todos lados y con sus leyes pasadas y actuales, comparando y haciéndose oír en perfumados foros -muy bien pagados por cierto- en donde se orienta al contribuyente qué hacer para no pagar de más, y agenciarse de fondos o ahorros informándose oportunamente de los escudos, y escapatorias que los parlamentarios y autoridades tributarias siempre dejan.

La iniciativa más reciente de los senadores republicanos que por un pelo queda aprobada, y que unió a los demócratas en su oposición, es lírica y altamente complaciente en consentir el nacionalismo, haciéndose llamar: Bella, Grande y Única. Efectuando símiles como el de las siglas en inglés MAGA (Make American Great Again), y creando una cuenta acreditable así llamada para proteger a diversos hogares típicamente americanos.

Pero si los conservadores debieran caracterizarse por regulaciones simples y fácilmente comprendidas, tal proyecto legal de cientos de páginas es extenso y muy amplio en materia de la economía del hogar y de las empresas.  Su espíritu traduce en dólares y en acciones fiscales la retórica actual de la Casa Blanca: deducir impuestos y categorías impositivas para los hogares típicamente estadounidenses, reorientar los créditos fiscales para el ciudadano rural, desincentivar la inversión en energías limpias, dejando unas pequeñas ventanas para la generada en el interior del país; y en lo que a nosotros respecta: desincentivar la migración, imponiendo incluso un impuesto a la transferencia de remesas del cinco por ciento.

Si bien no ha nacido en el cuerpo legal parlamentario, la misma está debidamente construida para que, como suele suceder por estos lares -y recordando por ejemplo la reciente Ley de Infraestructura Vial– pueda pasar en el momento menos pensado. Estoy seguro el presidente Trump insistirá durante todo su reinado en la misma y con ello seguir desafiando a la clase política.

Inicia con múltiples alivios fiscales para las familias americanas, como es el caso de eliminar el impuesto en las propinas y en las horas extras de trabajo, ampliar las deducciones sobre adultos mayores, eliminar impuestos sobre financiamiento para adquisición de vehículos y temas por el estilo.

Para contrarrestar el déficit fiscal que es impactado por numerosas deducciones, efectúa importantes anulaciones en materia de créditos a la generación de energía limpia, y de reducción de gases de efecto invernadero (conocidos como GEI). Incluso desestimula los créditos fiscales para la obtención del auto eléctrico, paneles solares y demás enseres para mitigar el cambio climático.

El alambicado y extenso proyecto tiene consideraciones tan específicas y complejas de leyes fiscales de su tipo, como es el caso de modificaciones al impuesto especial sobre ingreso por inversiones en colegios privados y universidades similares. El propósito principal, al igual que con la salud, es incentivar la inversión privada en tales sectores, en contraposición a la ayuda de seguridad social.

Resulta ser tan específica y estilizada que llega incluso a las armas de fuego y elimina el impuesto sobre silenciadores de las mismas, lo que tiene el aliciente de comprar más, lo que da lugar a múltiples conjeturas que se las dejamos a los expertos en armas y municiones de uso común.

En los casos que más interesa a los latinoamericanos del norte es el desestímulo de la ley a beneficios fiscales para inmigrantes ilegales, eliminando así créditos impositivos, dejándolos para ciertos cubanos, y ciudadanos, así como de diversas islas pequeñas del pacífico sur.

Además, quienes viven en los Estados Unidos bajo protección de asilo no tendrían ya más derecho a créditos fiscales bajo la cobertura de esta iniciativa.

Y al hablar de inmigrantes aparece en la sección 112105 el temible excise tax (impuesto específico de tipo indirecto sobre consumo o ventas), sobre las transferencias a las remesas. El proyecto impone un cinco por ciento que serán cargado a quien transfiere, y del cual serán responsables todas las remesadoras y agencias financieras, obligándolas a registrarse con el Departamento del Tesoro. La provisión o iniciativa estimula con créditos fiscales a personas domiciliadas en Estados Unidos que tengan un número de Seguridad Social del país del Norte.

Interesante entonces seguir estudiando las repercusiones de la nueva política pública del Norte y su impacto en el Sur.

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