Marx, en su libro de respuesta al pensador hegeliano Bruno Bauer sobre la cuestión judía dice que cuando se fija o se pone la atención en el judío mundano, cotidiano y real, en el judío que vive y anda por el mundo, se despeja por completo el misterio de la religión judía. Pues, se descubre que el fundamento no religioso o secular de esa religión es la necesidad práctica o el interés egoísta de los judíos; y, además, que el culto real o secular que practican es el de la usura, y que, su verdadero dios es el dinero. Y, más adelante dice Marx: “El judío se ha emancipado a la manera judaica, no sólo al apropiarse del poder del dinero, sino por cuanto que el dinero se ha convertido, a través de él y sin él, en una potencia universal, y el espíritu práctico de los judíos en el espíritu práctico de los pueblos cristianos. Los judíos se han emancipado en la medida en que los cristianos se han hecho judíos”.
Con estas palabras Marx pone al descubierto la condición real de los judíos a lo largo de la historia de Occidente desde la Edad Media, lo que han sido y lo que son en sus vidas reales y cotidianas: maestros de la usura que institucionalizaron en los bancos, en todo el sistema financiero porque el dinero es el dios de sus vidas, el ser o elemento supremo al que “adoran o veneran”. Y, esta religión practica de los judíos fue aprendida o asimilada por los cristianos, es decir, aprendieron algo que no sabían, a ganar dinero sin trabajar productivamente, solo prestando dinero que se incrementa gracias a los intereses que cobran. Cobrar dinero por prestar dinero es el “secreto” económico que los cristianos en Occidente aprendieron de los judíos.
Este proceso se corroboró con la conversión a la religión judía de muchos cristianos medievales de los países europeos como Polonia, Chequia, Austria, Hungría, Alemania, etc. siguiendo los pasos o el ejemplo de los Jázaros, pueblo de origen oriental que llegó a tierras europeas en el siglo XII y que se había judaizado siglos atrás. Cristianos, que se volvieron judíos no solo en sus creencias religiosas sino en los fundamentos prácticos “religiosos” de sus vidas, y que son los antepasados de una inmensa mayoría de los judíos actuales que habitan Israel, y que existen dispersos por muchos países del mundo.
Sin embargo, los cristianos introdujeron una modificación muy importante a estas enseñanzas de los judíos. Pues, se dieron cuenta o comprendieron que no es estrictamente necesario practica la usura para incrementar el caudal de dinero que se tiene para obtener más dinero porque el poder mismo tiene esa capacidad en grado muchísimo mayor. Se percataron con claridad que el dinero da a quien o quienes lo poseen un determinado grado de poder en la medida de la cantidad que posean. Entre más dinero posean mayor será el poder que adquieren. De tal manera que la razón, el sentido o fundamento primordial de sus vidas fue usar el poder que el dinero les da para incrementar no solo ese dinero sino también el poder del ya disponían. El poder asumió, entonces, el rol para los cristianos que la usura tenía para los judíos.
Esta transformación que realizaron los cristianos, en especial occidentales, de las enseñanzas judías se puede observar o constatar bastante bien en el plano histórico a partir del llamado descubrimiento de América en 1492, en pleno Renacimiento europeo. Acontecimiento que dio comienzo a proceso de conquista de los territorios y las riquezas de los pueblos indígenas del continente. Usaron el superior poder de las armas de fuego, las espadas y escudos de hierro y acero que tenían para vencerlos en las batallas que libraron. Y, después de conquistados sus territorios los sometieron a su voluntad y poder. Y, gracias precisamente al poder o dominio que ejercieron los españoles sobre esos pueblos vencidos los comenzaron a explotar laboralmente de modo infra-humano obligándolos a trabajar en las ricas minas de oro y plata que existían en las plantaciones de caña de azúcar y algodón. Pero, como al poco tiempo los indígenas morían en masa porque no soportaban o resistían el trato laboral inhumano al que eran sometidos, los españoles decidieron autorizar el transporte de hombres y mujeres negros del África como esclavos en tanto tenían, y tienen una mayor fortaleza física, para que realizaran esas labores.
Y, poco tiempo después establecieron y organizaron en esas tierras los organismos administrativos, judiciales y militares que expresaban y prolongaban la voluntad la voluntad del monarca como gobernante supremo del Estado español. Es decir, organizaron institucionalmente el dominio colonial sobre esas tierras y sus habitantes.
Este camino fue seguido en los siglos siguientes por una parte de los Estados cristianos europeos como Inglaterra, Portugal, Francia y Alemania colonizando con sus medios de poder administrativos y militares países y pueblos africanos y asiáticos. La conquista española de las tierras americanas abrió este camino de dominación de pueblos y países no europeos por parte de la mayoría de los Estados de raíces cristianas de Europa occidental para obtener sus riquezas y recursos naturales y explotar el trabajo de sus habitantes, es decir, para incrementar sus riquezas materiales.
Este fenómeno histórico de enorme envergadura fue en gran medida resultado de la modificación que hicieron de las enseñanzas que aprendieron de los fundamentos prácticos “religiosos” de la vida de los judíos en el curso de la Edad Media, de darle al poder la función de incrementar la riqueza material expresada en el dinero y resumida. O, mejor, de convertir el poder en un medio esencial para aumentar la riqueza de quienes lo poseen y lo usan.
Esta función del poder no fue, por supuesto, un invento o descubrimiento de los cristianos europeos del Renacimiento. Desde los orígenes de las civilizaciones en muchas ocasiones diversos pueblos o grupos humanos han usado los medios de poder de que disponen para conquistar nuevos territorios para apoderarse de sus riquezas naturales y sociales. Lo que hicieron los reinos y gobiernos cristianos europeos a partir de su llegada a tierras americanas fue activar a nivel histórico esta función del poder que parecía “dormida” en su historia desde la disolución del imperio romano. Y, la reactivaron estimulados sin lugar a dudas por esas enseñanzas judías sobre los fundamentos de sus vidas prácticas que modificaron precisamente a partir de ese momento.
Este hecho confirma una vez más las raíces judías de las sociedades cristianas occidentales, pero no en el sentido que siempre se ha considerado sobre la presencia de las imágenes, relatos y mensajes religiosos judíos contenidos en el Antiguo Testamento en el interior de la religión cristiana, sino, en la existencia de los fundamentos prácticos “religiosos” de sus vidas diarias en la vida real de los europeos cristianos. Fundamentos que había pasado desapercibidos u ocultos a los historiadores y filósofos hasta que Marx los desentrañó en este texto imprescindible de su juventud.
Tags: Camilo García Giraldo Cristianos Cuestión judía dinero Marx Poder








