Sobre el Decamerón de Giovanni Boccaccio

Historias y relatos de personajes que viven la dicha y las desdichas del amor, y los placeres del erotismo con entera naturalidad, libres de prejuicios morales o religiosos, que muestran y usan su inteligencia en diferentes circunstancias de sus vidas, o, que hacen gala de su fortuna económica o vital.

Camilo García Giraldo

noviembre 30, 2025 - Actualizado noviembre 29, 2025

Decamerón lo escribió Giovanni Boccaccio entre 1351 y 1353 en Florencia. Es un libro compuesto por cien historias cortas que diez jóvenes florentinos (siete mujeres y tres hombres) se cuentan entre ellos durante quince días o jornadas encerrados en una casa de campo donde se trasladaron desde Florencia, huyendo de la peste negra que azotaba a la ciudad. Y, cada jornada de relatos se concluye con un poema que recita cada uno de los protagonistas, y, con una canción interpretada generalmente por una joven, y que es bailada por el resto. Historias y relatos de personajes que viven la dicha y las desdichas del amor, y los placeres del erotismo con entera naturalidad, libres de prejuicios morales o religiosos, que muestran y usan su inteligencia en diferentes circunstancias de sus vidas, o, que hacen gala de su fortuna económica o vital. Personajes, que se conducen como seres humanos comunes y corrientes que viven y obran en función a sus intereses, deseos o impulsos naturales más propios y característicos, y, despojados del manto religioso-cultural predominante en esa época en Italia y Europa.

Uno de los relatos más conocidos es el último llamado Griselda que narra la historia de un marqués de nombre Gualtieri que decide casarse con una joven y sencilla pastora de ovejas que escoge porque, además, de ser hermosa, se muestra obediente a sus deseos y mandatos, y dispuesta a hacer cualquier sacrifico para su bien y felicidad. Un tiempo después de la pomposa boda, Griselda queda embarazada, y da a luz una niña. A los pocos meses de nacida, Gualtieri le ordena a uno de sus sirvientes que tome la niña, y le haga creer a su madre que la va a matar. Ella acepta, sin oponerse a esta dolorosa y desgarradora noticia. Más adelante, vuelve a quedar embarazada, y su esposo le ordena hacer al sirviente lo mismo. Ella reacciona de la misma manera, mostrando, que es una mujer totalmente obediente a los deseos y decisiones de su esposo, así le ocasionen un gran daño, y, no comprenda sus motivos. Pasados los años, Gualtieri le comunica su propósito de separarse de ella, y casarse con una mujer de la nobleza, digna de su rango social, y, que, además, el papa de Roma le ha otorgado la licencia para dejarla. Ella, llena de pena, acepta de nuevo esta dura decisión de su marido. Llegado el día de la boda, le pregunta su opinión por la joven novia; ella le contesta, guardando su dolor, que es una perfecta elección porque es muy bella, y su piel suave y tersa.

En ese momento, Gualtieri, considera que Griselda es la mejor esposa posible, porque le ha dado suficientes pruebas de abnegación y sumisión a su voluntad todopoderosa, no solo de esposo, sino también, de señor o amo. Y, le revela que en realidad sus hijos no han muerto, que la mujer joven con la supuestamente se iba a casar, es la hija primogénita de los dos, que regresa con su hermano a conocerla y abrazarla, y, a vivir a su lado.

La resignación, abnegación y paciencia de esta mujer inspiró a varios músicos italianos a escribir óperas sobre su vida. La más destacada es la que compuso Antonio Vivaldi en 1735, después de que la población europea sufriera desde 1732 una mortífera pandemia de gripe, en la que convierte a Griselda en lo contrario de lo que fue, en una fuerte y virtuosa mujer digna de una gran nobleza de carácter de la que careció su esposo, quien pretendía, sin embargo, tenerla por el hecho de pertenecer a la nobleza, es decir, sin una razón verdadera válida.  

Relato que nos recuerda que las mujeres ideales para los hombres medievales con las que querían casarse, eran mujeres enteramente fieles y sumisas a sus órdenes y voluntad. Solo mujeres así, merecían ser sus esposas. Las que no estuvieran dispuestas a serlo, eran descartadas por ellos para ser sus esposas. Muchas de estas mujeres independientes y con carácter, quedaron, por esta razón, “condenadas” a vivir solas. Aunque, en algunas escasas ocasiones, algunos de ellos renunciaron a esta regla o condición, y, las aceptaron como pares iguales en el seno del matrimonio.   

Otro notable relato del libro es El infierno de los amantes crueles, que años después en 1483, el gran pintor florentino Sandro Botticelli, representó en cuatro lienzos sus escenas para rendirle un merecido tributo al libro que ya comenzaban a ser un clásico de la literatura. Se trata de la historia de un joven de Rávena, Nastagio degli Onesti, que es rechazado por su amada. Días después, tiene una visión de una mujer en el bosque que es perseguida por un jinete que la ataca y la mata. Inmediatamente después, ella se levanta, y recibe una y otra vez, el mismo castigo, cada vez que se levanta. Y, esto ocurre porque en realidad los dos son los fantasmas de una mujer, y, de su pretendiente profundamente enamorado, a quien rechazó. Hecho, que lo llevó a suicidarse. Nastagio, cree que esta visión fantasmagórica que ha tenido puede serle útil para doblegar la voluntad de su desdeñosa amada, y, entonces, se la narra. Ella, al oírla se asusta mucho, y cree, que podría sufrir el mismo destino de la mujer del relato. Acepta, entonces, casarse con él para salvarse de ser asesinada.

Relato, que nos presenta el procedimiento que muchos hombres medievales usaban para casarse mujer que no los deseaban, que los rechazaban, el de atemorizarlas por los múltiples posibles peligros, reales o ficticios, que acecharán sus vidas, como el de vivir en la miseria, en caso de que no contaran con su protección y apoyo. Al tomar plena conciencia de este riesgo real que tenía la inmensa mayoría de las mujeres de las sociedades medievales, aceptaban casarse con esos hombres que les prometían u ofrecían, no tanto vivir el amor o ser felices, sino ayudarlas a sobrevivir, a no morir por la falta de recursos económicos.

Por eso, estos dos relatos son dos excelentes y fieles retratos que nos revelan con claridad la aspiración de los hombres medievales de casarse o convivir en matrimonio con mujeres que les fueran enteramente fieles y obedientes porque era el “precio” que tenían que pagar por liberarlas del riesgo de morir a causa de la falta de los medios materiales básicos para satisfacer sus necesidades. Las mujeres pobres aceptaban, muchas veces, casarse con los hombres para liberarse del temor natural que sentían de morir a causa de su pobreza. Y, una vez casadas, les obedecían incondicionalmente porque no querían quedarse sin la protección física y económica que sus esposos daban a ellas y a sus hijos. Así, las maltrataran, humillaran o engañaran, muchas de ellas permanecían a su lado, precisamente, para asegurar las condiciones mínimas de su supervivencia, y la de sus hijos. Mujeres, que aceptaban vivir sometidas a la voluntad de los hombres porque no tenían una opción diferente de vivir.   

Boccaccio, al escribir estos relatos por boca de unos jóvenes, que al refugiarse en una casa campestre huyendo de la peste negra que azotaba Florencia, solo quieren pasar el tiempo alegremente, jugando y divirtiéndose narrando y escuchando estos relatos aparentemente ligeros y banales, quiso hacernos creer que son relatos inocentes y lúdicos que no tiene mayor relevancia y hondura. Es decir, se propuso también jugar con nosotros lectores, engañándonos sobre su verdadero significado. Pues, en realidad lo que hizo al escribirlos, fue disfrazar de manera plenamente consciente, las condiciones reales a las que los hombres sometían a sus esposas, con un ropaje puramente lúdico.

Y, así, enseñarnos, que, siempre es posible desenmascarar críticamente el dominio que unos seres humanos ejercen sobre otros, con imágenes artísticas, o, narraciones literarias ficticias, que, lo “enmascaran o disimulan” con juegos lúdicos. Es decir, nos mostró, que es posible “divertir” a los espectadores o lectores, tal como los personajes de esta gran obra se divierten, poniendo en evidencia la realidad dura y seria, para nada divertida, de la opresión que sufren los seres humanos, en este caso, que sufrían la gran mayoría de las mujeres medievales. Esta es, sin duda, una de las principales razones de la originalidad de esta obra literaria, que la ha hecho clásica en la historia de la literatura.

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